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1693·La común fe
Capítulo 6 de 32

De la Caída del hombre, del pecado y su castigo

6.1

Aunque Dios creó al hombre recto y perfecto, y le dio una ley justa, la cual habría sido para vida si el hombre la hubiera guardado, a y amenazó su transgresión con la muerte; aun así, el hombre no permaneció mucho tiempo en esta posición de honor; b pues Satanás usó la astucia de la serpiente para seducir a Eva, y luego por medio de ella a Adán, quien sin compulsión alguna, al comer del fruto prohibido, transgredió voluntariamente la ley de su creación y el mandamiento que les había sido dado; lo cual agradó a Dios permitir, conforme a Su sabio y santo consejo, habiéndose propuesto ordenarlo para Su gloria.

Pruebas bíblicas
El pecado como autonomía
Esta definición del pecado da a entender varias observaciones prácticas más. Si el pecado es (negativamente) transgresión de la ley divina, entonces puede describirse (positivamente) como autonomía, es decir, ser o desear ser ley para uno mismo. Es dar por supuesto o desear la independencia de Dios y de su ley.
Samuel E. Waldron, Exposición de la Confesión Bautista de Fe de 1689, Evangelical Press, 1997, p. 105.
Una definición liberadora
La definición del pecado que aquí se ofrece es liberadora. La ley de Dios es una ley de libertad (Sal. 119:45; Stg. 1:25; 2:12). Si el pecado es sólo la transgresión de la ley de Dios, entonces no es la transgresión de lo que mi amigo piensa y no es amarme a mí mismo. ¡Qué concepto tan liberador para nuestras conciencias!
Samuel E. Waldron, Exposición de la Confesión Bautista de Fe de 1689, Evangelical Press, 1997, p. 106.

En el catecismo: Keach 16 · Spurgeon 13 · Hodson 29 · Collins 6 · Jessey 23

6.2

Nuestros primeros padres, por este pecado, cayeron de su c justicia original y de su comunión con Dios, y nosotros en ellos, por lo que la muerte cayó sobre todos; d viniendo a estar todos muertos en pecado y enteramente corrompidos e en todas las facultades y partes del alma y del cuerpo.

Pruebas bíblicas
d.
Rom 5:12 en adelante
Pecamos en Adán
El primer resultado de la Caída, especificado en la Confesión en el párrafo 2, es el pecado representativo. Este es el concepto de que hubo solidaridad en el pecado entre Adán y todos los que descienden de él por generación ordinaria. Así, cuando él pecó, nosotros pecamos en él.
Samuel E. Waldron, Exposición de la Confesión Bautista de Fe de 1689, Evangelical Press, 1997, p. 106.
Por qué la Confesión insiste en Adán y Eva
En resumen, la respuesta al enigma está en la enseñanza del socinianismo. Las frases de la Confesión se expresan así en respuesta a los graves problemas teológicos derivados de la creciente influencia de este peligroso sistema doctrinal.
James M. Renihan, Para el lector juicioso e imparcial (Confesionalidad Bautista, vol. II), Legado Bautista Confesional, cap. 6, sección «Los resultados de la caída».

En el catecismo: Keach 20 · Keach 22 · Spurgeon 16 · Spurgeon 18 · Hodson 33 · Jessey 23 · Jessey 52

6.3

Siendo ellos la f raíz de todo el género humano, y estando por designación de Dios en lugar y representación de toda la humanidad, la culpa del pecado fue imputada y la naturaleza corrompida [fue] transmitida a toda su posteridad, que desciende de ellos por generación ordinaria, siendo ahora g concebidos en pecado, y [siendo] por naturaleza hijos h de ira, esclavos del pecado, [estando] sujetos i a la muerte y a todas las demás miserias ―espirituales, temporales y eternas―, a no ser que el Señor Jesús k los libre.

Pruebas bíblicas
¿Es justo que Adán nos represente?
¿Por qué determinó Dios que Adán actuara por todos nosotros? Simplemente porque así le agradó. Alguien puede responder: ‘¡Pero eso no es justo!’ Podemos responder, en primer lugar: ‘¿Quién eres tú para decirle eso a Dios?’ En segundo lugar, podemos preguntar: ‘¿Es justa la justificación por la sola fe y Cristo solo?’ La justificación está construida en el mismo principio de solidaridad, el uno actuando por los muchos.
Samuel E. Waldron, Exposición de la Confesión Bautista de Fe de 1689, Evangelical Press, 1997, p. 107.
Las consecuencias
Presta mucha atención a este lenguaje, porque las consecuencias para la humanidad son terribles: hemos sido concebidos en pecado, nuestra naturaleza nos hace hijos de la ira, somos siervos del pecado y estamos sujetos a la muerte y a todos los aspectos de la maldición.
James M. Renihan, Para el lector juicioso e imparcial (Confesionalidad Bautista, vol. II), Legado Bautista Confesional, cap. 6, sección «La transmisión del pecado».

En el catecismo: Keach 19 · Keach 22 · Keach 89 · Spurgeon 15 · Spurgeon 18 · Spurgeon 67 · Hodson 29 · Hodson 36 · Collins 9 · Jessey 26 · Bunyan 22

6.4

De esta corrupción original, por la cual estamos l totalmente indispuestos, incapacitados y opuestos a todo bien, y enteramente inclinados a todo mal, m proceden todas las transgresiones que nosotros mismos cometemos.

Pruebas bíblicas
Pecamos porque somos malos
Esto significa que pecamos no accidentalmente o en contra de nuestras disposiciones básicamente buenas, sino que pecamos porque somos básicamente malos. Los pecados actuales no son errores o accidentes.
Samuel E. Waldron, Exposición de la Confesión Bautista de Fe de 1689, Evangelical Press, 1997, pp. 107–108.

En el catecismo: Keach 21 · Spurgeon 17 · Hodson 36 · Collins 8 · Jessey 52 · Bunyan 28

6.5

Esta corrupción de la naturaleza n permanece durante esta vida en los que son regenerados. Y, aunque [dicha corrupción] sea perdonada y mortificada por medio de Cristo; aun así, tanto esta corrupción de la naturaleza como sus primeras pasiones son verdadera y propiamente o pecado.

Pruebas bíblicas
El pecado que permanece en el creyente
Lo que se destaca específicamente en el párrafo es, sin embargo, que las corrupciones de los creyentes son pecaminosas. Esto se afirma, probablemente, en contra de aquellos conocidos en tiempos de los puritanos como ‘antinomianos’. Uno de sus rasgos era enfatizar la gracia e interpretar la doctrina de la justificación hasta el punto de negar que los cristianos pequen o tengan una naturaleza pecaminosa.
Samuel E. Waldron, Exposición de la Confesión Bautista de Fe de 1689, Evangelical Press, 1997, p. 108.
Las «primeras mociones» del pecado
Así, la Confesión afirma la doctrina común de las iglesias puritanas. Surgida de nuestra naturaleza pecaminosa, toda manifestación de pecado, ya sea una primera moción o una acción realizada, debe considerarse pecaminosa.
James M. Renihan, Para el lector juicioso e imparcial (Confesionalidad Bautista, vol. II), Legado Bautista Confesional, cap. 6, sección «El pecado y el creyente».

En el catecismo: Keach 21 · Keach 87 · Spurgeon 17 · Spurgeon 65

Traducción de Alaín J. Torres Hernández, revisión de Jorge A. Rodríguez Vega. Legado Bautista Confesional (Santo Domingo, Ecuador), 2025. Publicado con permiso. Citas bíblicas: LBLA (La Biblia de las Américas), © 1986, 1995, 1997 The Lockman Foundation.