Pregunta 87 de 114
El deber que Dios demanda del hombre
¿Puede algún hombre guardar perfectamente los mandamientos de Dios?
Respuesta
Desde la caída, ningún simple hombre es capaz de guardar perfectamente los mandamientos de Dios, en esta vida (; ; ), sino que diariamente los quebranta en pensamiento, palabra y obra (; ; ; ).
Leer los 7 textos de prueba (Reina-Valera)
- Eclesiastés 7:20
- Ciertamente no hay hombre justo en la tierra, que haga el bien y nunca peque.
- 1 Juan 1:8, 10
- 8Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros. 10Si decimos que no hemos pecado, le hacemos a él mentiroso, y su palabra no está en nosotros.
- Gálatas 5:17
- Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y éstos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis.
- Génesis 6:5
- Y vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal.
- Génesis 8:21
- Y percibió Jehová olor grato; y dijo Jehová en su corazón: No volveré más a maldecir la tierra por causa del hombre; porque el intento del corazón del hombre es malo desde su juventud; ni volveré más a destruir todo ser viviente, como he hecho.
- Romanos 3:9-21
- 9¿Qué, pues? Somos nosotros mejores que ellos? En ninguna manera; pues ya hemos acusado a judíos y a gentiles, que todos están bajo pecado. 10Como está escrito: No hay justo, ni aun uno 11No hay quien entienda. No hay quien busque a Dios. 12Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno. 13Sepulcro abierto es su garganta; Con su lengua engañan. Veneno de áspides hay debajo de sus labios 14Su boca está llena de maldición y de amargura. 15Sus pies se apresuran para derramar sangre 16Quebranto y desventura hay en sus caminos 17Y no conocieron camino de paz. 18No hay temor de Dios delante de sus ojos. 19Pero sabemos que todo lo que la ley dice, lo dice a los que están bajo la ley, para que toda boca se cierre y todo el mundo quede bajo el juicio de Dios 20ya que por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de él; porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado. 21Pero ahora, aparte de la ley, se ha manifestado la justicia de Dios, testificada por la ley y por los profetas
- Santiago 3:2-13
- 2Porque todos ofendemos muchas veces. Si alguno no ofende en palabra, éste es varón perfecto, capaz también de refrenar todo el cuerpo. 3He aquí nosotros ponemos freno en la boca de los caballos para que nos obedezcan, y dirigimos así todo su cuerpo. 4Mirad también las naves; aunque tan grandes, y llevadas de impetuosos vientos, son gobernadas con un muy pequeño timón por donde el que las gobierna quiere. 5Así también la lengua es un miembro pequeño, pero se jacta de grandes cosas. He aquí, ¡cuán grande bosque enciende un pequeño fuego! 6Y la lengua es un fuego, un mundo de maldad. La lengua está puesta entre nuestros miembros, y contamina todo el cuerpo, e inflama la rueda de la creación, y ella misma es inflamada por el infierno. 7Porque toda naturaleza de bestias, y de aves, y de serpientes, y de seres del mar, se doma y ha sido domada por la naturaleza humana 8pero ningún hombre puede domar la lengua, que es un mal que no puede ser refrenado, llena de veneno mortal. 9Con ella bendecimos al Dios y Padre, y con ella maldecimos a los hombres, que están hechos a la semejanza de Dios. 10De una misma boca proceden bendición y maldición. Hermanos míos, esto no debe ser así. 11¿Acaso alguna fuente echa por una misma abertura agua dulce y amarga? 12Hermanos míos, ¿puede acaso la higuera producir aceitunas, o la vid higos? Así también ninguna fuente puede dar agua salada y dulce. 13¿Quién es sabio y entendido entre vosotros? Muestre por la buena conducta sus obras en sabia mansedumbre.
En la Confesión de 1689
16.4 De las buenas obras
Quienes alcancen la máxima obediencia posible en esta vida se quedan tan lejos de poder supererogar y hacer más de lo que Dios requiere que no alcanzan mucho de lo que por deber están obligados a hacer.Leer el capítulo con sus pruebas →
6.5 De la Caída del hombre, del pecado y su castigo
Esta corrupción de la naturaleza permanece durante esta vida en los que son regenerados. Y, aunque [dicha corrupción] sea perdonada y mortificada por medio de Cristo; aun así, tanto esta corrupción de la naturaleza como sus primeras pasiones son verdadera y propiamente pecado.Leer el capítulo con sus pruebas →
El pecado que permanece en el creyente
Lo que se destaca específicamente en el párrafo es, sin embargo, que las corrupciones de los creyentes son pecaminosas. Esto se afirma, probablemente, en contra de aquellos conocidos en tiempos de los puritanos como ‘antinomianos’. Uno de sus rasgos era enfatizar la gracia e interpretar la doctrina de la justificación hasta el punto de negar que los cristianos pequen o tengan una naturaleza pecaminosa.
Las «primeras mociones» del pecado
Así, la Confesión afirma la doctrina común de las iglesias puritanas. Surgida de nuestra naturaleza pecaminosa, toda manifestación de pecado, ya sea una primera moción o una acción realizada, debe considerarse pecaminosa.