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1693·La común fe
Capítulo 16 de 32

De las buenas obras

16.1

Las buenas obras son solo aquellas que Dios ha a ordenado en Su Santa Palabra; y no las que, sin la justificación de esta, son ideadas por los hombres, por un celo ciego, o b con cualquier pretexto de buenas intenciones.

Pruebas bíblicas
Obras concretas de bondad
¡Qué reprensión proporciona el estudio serio de las Escrituras! Nuestra anemia espiritual se revela en la poca frecuencia de nuestras expresiones prácticas y económicas de bondad, que la Biblia llama buenas obras.
Samuel E. Waldron, Exposición de la Confesión Bautista de Fe de 1689, Evangelical Press, 1997, p. 214.

En el catecismo: Collins 100

16.2

Estas buenas obras, hechas en obediencia a los mandamientos de Dios, son los frutos y evidencias c de una fe verdadera y viva; y por estas los creyentes manifiestan su d gratitud, fortalecen su e seguridad [de salvación], edifican a sus f hermanos, adornan la profesión del evangelio, tapan la boca de los adversarios y glorifican g a Dios, cuya hechura son, creados en Cristo Jesús h para buenas obras, para que, teniendo por fruto la santificación, tengan como fin i la vida eterna.

Pruebas bíblicas
i.
Rom 6:22 [RVR60]
El camino, no la puerta
Son el camino establecido para la vida eterna (Ro. 6:22; Mt. 7:13,14,21-23). Son el camino, pero no la puerta. La vida cristiana no comienza con buenas obras.
Samuel E. Waldron, Exposición de la Confesión Bautista de Fe de 1689, Evangelical Press, 1997, p. 216.
Buenas obras y seguridad
Puede que el problema que tienes con la seguridad es que estás tan metido en ti mismo que nunca tienes tiempo para hacer algo por nadie más. No es hipócrita hacer buenas obras para reforzar la seguridad. Es bíblico.
Samuel E. Waldron, Exposición de la Confesión Bautista de Fe de 1689, Evangelical Press, 1997, p. 216.

En el catecismo: Collins 63 · Collins 95 · Jessey 38

16.3

La capacidad que tienen los creyentes para hacer buenas obras no proviene de ellos mismos en absoluto; sino completamente del Espíritu k de Cristo; y a fin de que puedan tener la capacidad para hacerlas, además de las gracias que ya han recibido, es necesaria una l influencia real del mismo Espíritu Santo para obrar en ellos tanto el querer como el hacer, por Su beneplácito; sin embargo, no deben volverse negligentes por ello, como si no estuvieran obligados a cumplir deber alguno a no ser por un mover especial del Espíritu; sino que deben ser diligentes en m avivar la gracia de Dios que está en ellos.

Pruebas bíblicas
l.
2Cor 3:5; Flp 2:13
m.
Flp 2:12; Heb 6:11-12; Isa 64:7
No esperar «un impulso»
Este énfasis en la prioridad de la obra del Espíritu no implica quietismo. Los creyentes tienen el deber de realizar buenas obras sin esperar ninguna forma de impulso espiritual.
James M. Renihan, Para el lector juicioso e imparcial (Confesionalidad Bautista, vol. II), Legado Bautista Confesional, cap. 16, sección «El origen y la práctica de las buenas obras».
16.5

No podemos merecer el perdón del pecado o la vida eterna de la mano de Dios [ni siquiera] por nuestras mejores obras, a causa de la gran desproporción que hay entre estas y la gloria venidera, y la distancia infinita que hay entre nosotros y Dios, a quien no podemos beneficiar con estas obras, ni satisfacer con estas la deuda de nuestros o pecados anteriores. Antes bien, cuando hemos hecho todo lo que podemos, hemos hecho solo lo que debíamos haber hecho y somos siervos inútiles. Además, [tampoco podemos merecer el perdón del pecado o la vida eterna por nuestras mejores obras] porque las buenas obras son buenas en la medida en que proceden de Su p Espíritu, y en la medida en que son hechas por nosotros, están corrompidas q y mezcladas con tanta debilidad e imperfección que no pueden soportar la severidad del Juicio de Dios.

Pruebas bíblicas

En el catecismo: Collins 61

16.6

No obstante, puesto que las personas de los creyentes son aceptadas por medio de Cristo, sus buenas obras también son aceptadas en r Él; no como si [sus buenas obras] en esta vida fueran completamente irreprensibles e irreprochables ante los ojos de Dios; sino que Él, mirándolas en Su Hijo, se complace en aceptar y recompensar aquello que es s sincero, aunque [esté] acompañado de muchas debilidades e imperfecciones.

Pruebas bíblicas

En el catecismo: Collins 61

16.7

Las obras hechas por hombres no regenerados, aunque en sí mismas sean cosas que Dios ordena y [sean] de utilidad tanto para ellos mismos como para t otros; aun así, puesto que no proceden de un corazón purificado por u la fe, ni son hechas de una manera correcta (conforme a la w Palabra), ni para un fin correcto (la x gloria de Dios), son ―por lo tanto― pecaminosas y no pueden agradar a Dios ni pueden hacer que un hombre sea apto para recibir la gracia por parte de y Dios; y a pesar de esto, su descuido de estas obras es [aún] más pecaminoso y z desagradable para Dios.

Pruebas bíblicas
Qué hace buena una obra
Una buena obra debe cumplir o conformarse a cuatro criterios. Debe tener la materia correcta (debe ser algo que Dios manda); la raíz correcta (debe proceder de un corazón purificado por la fe); la manera correcta (la obra de Dios debe hacerse a la manera de Dios) y el fin correcto (la gloria de Dios…
Samuel E. Waldron, Exposición de la Confesión Bautista de Fe de 1689, Evangelical Press, 1997, p. 218.

Traducción de Alaín J. Torres Hernández, revisión de Jorge A. Rodríguez Vega. Legado Bautista Confesional (Santo Domingo, Ecuador), 2025. Publicado con permiso. Citas bíblicas: LBLA (La Biblia de las Américas), © 1986, 1995, 1997 The Lockman Foundation.