Pregunta 61 de 152
Del Espíritu Santo
¿Por qué no pueden ser contadas nuestras buenas obras como justicia delante de Dios, o como alguna parte de esta?
Respuesta
Porque la justicia que permanecerá ante el juicio de Dios debe ser perfecta y conforme a la ley de Dios en todo. Sin embargo, nuestras obras, incluso la mejor de estas, son imperfectas en esta vida, y están contaminadas por el pecado. (; ; )
Leer los 3 textos de prueba (Reina-Valera)
- Gálatas 3:10
- Porque todos los que dependen de las obras de la ley están bajo maldición, pues escrito está: Maldito todo aquel que no permaneciere en todas las cosas escritas en el libro de la ley, para hacerlas.
- Deuteronomio 27:26
- Maldito el que no confirmare las palabras de esta ley para hacerlas. Y dirá todo el pueblo: Amén.
- Isaías 64:6
- Si bien todos nosotros somos como suciedad, y todas nuestras justicias como trapo de inmundicia; y caímos todos nosotros como la hoja, y nuestras maldades nos llevaron como viento.
En la Confesión de 1689
16.5 De las buenas obras
No podemos merecer el perdón del pecado o la vida eterna de la mano de Dios [ni siquiera] por nuestras mejores obras, a causa de la gran desproporción que hay entre estas y la gloria venidera, y la distancia infinita que hay entre nosotros y Dios, a quien no podemos beneficiar con estas obras, ni satisfacer con estas la deuda de nuestros pecados anteriores. Antes bien, cuando hemos hecho todo lo que podemos, hemos hecho solo lo que debíamos haber hecho y somos siervos inútiles. Además, [tampoco podemos merecer el perdón del pecado o la vida eterna por nuestras mejores obras] porque las buenas obras son buenas en la medida en que proceden de Su Espíritu, y en la medida en que son hechas por nosotros, están corrompidas y mezcladas con tanta debilidad e imperfección que no pueden soportar la severidad del Juicio de Dios.Leer el capítulo con sus pruebas →
16.6 De las buenas obras
No obstante, puesto que las personas de los creyentes son aceptadas por medio de Cristo, sus buenas obras también son aceptadas en Él; no como si [sus buenas obras] en esta vida fueran completamente irreprensibles e irreprochables ante los ojos de Dios; sino que Él, mirándolas en Su Hijo, se complace en aceptar y recompensar aquello que es sincero, aunque [esté] acompañado de muchas debilidades e imperfecciones.Leer el capítulo con sus pruebas →