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1693·La común fe
Pregunta 65 de 82
La ley de Dios

¿Puede el hombre guardar los mandamientos de Dios a la perfección?

Respuesta

Desde la Caída, nadie ha podido ni puede guardar los mandamientos de Dios a la perfección (), sino que los quebranta diariamente con sus pensamientos (), sus palabras () y acciones ().

Leer los 4 textos de prueba (Reina-Valera)
Eclesiastés 7:20
Ciertamente no hay hombre justo en la tierra, que haga el bien y nunca peque.
Génesis 8:21
Y percibió Jehová olor grato; y dijo Jehová en su corazón: No volveré más a maldecir la tierra por causa del hombre; porque el intento del corazón del hombre es malo desde su juventud; ni volveré más a destruir todo ser viviente, como he hecho.
Santiago 3:8
pero ningún hombre puede domar la lengua, que es un mal que no puede ser refrenado, llena de veneno mortal.
Santiago 3:2
Porque todos ofendemos muchas veces. Si alguno no ofende en palabra, éste es varón perfecto, capaz también de refrenar todo el cuerpo.

En la Confesión de 1689

16.4 De las buenas obras
Quienes alcancen la máxima obediencia posible en esta vida se quedan tan lejos de poder supererogar y hacer más de lo que Dios requiere que no alcanzan mucho de lo que por deber están obligados a hacer.
Leer el capítulo con sus pruebas →
6.5 De la Caída del hombre, del pecado y su castigo
Esta corrupción de la naturaleza permanece durante esta vida en los que son regenerados. Y, aunque [dicha corrupción] sea perdonada y mortificada por medio de Cristo; aun así, tanto esta corrupción de la naturaleza como sus primeras pasiones son verdadera y propiamente pecado.
Leer el capítulo con sus pruebas →
El pecado que permanece en el creyente
Lo que se destaca específicamente en el párrafo es, sin embargo, que las corrupciones de los creyentes son pecaminosas. Esto se afirma, probablemente, en contra de aquellos conocidos en tiempos de los puritanos como ‘antinomianos’. Uno de sus rasgos era enfatizar la gracia e interpretar la doctrina de la justificación hasta el punto de negar que los cristianos pequen o tengan una naturaleza pecaminosa.
Samuel E. Waldron, Exposición de la Confesión Bautista de Fe de 1689, Evangelical Press, 1997, p. 108.
Las «primeras mociones» del pecado
Así, la Confesión afirma la doctrina común de las iglesias puritanas. Surgida de nuestra naturaleza pecaminosa, toda manifestación de pecado, ya sea una primera moción o una acción realizada, debe considerarse pecaminosa.
James M. Renihan, Para el lector juicioso e imparcial (Confesionalidad Bautista, vol. II), Legado Bautista Confesional, cap. 6, sección «El pecado y el creyente».