Pregunta 86 de 114
El deber que Dios demanda del hombre
¿Qué se prohíbe en el décimo mandamiento?
Respuesta
El décimo mandamiento prohíbe todo descontento con nuestro propio estado y condición (; ; ), envidiar o afligirse a causa del bienestar de nuestro prójimo (; ), y todos los impulsos y afectos desordenados hacia cualquier cosa que le pertenezca (; ; ).
Leer los 8 textos de prueba (Reina-Valera)
- 1 Reyes 21:4
- Y vino Acab a su casa triste y enojado, por la palabra que Nabot de Jezreel le había respondido, diciendo: No te daré la heredad de mis padres. Y se acostó en su cama, y volvió su rostro, y no comió.
- Ester 5:13
- Pero todo esto de nada me sirve cada vez que veo al judío Mardoqueo sentado a la puerta del rey.
- 1 Corintios 10:10
- Ni murmuréis, como algunos de ellos murmuraron, y perecieron por el destructor.
- Gálatas 5:26
- No nos hagamos vanagloriosos, irritándonos unos a otros, envidiándonos unos a otros.
- Santiago 3:14, 16
- 14Pero si tenéis celos amargos y contención en vuestro corazón, no os jactéis, ni mintáis contra la verdad 16Porque donde hay celos y contención, allí hay perturbación y toda obra perversa.
- Romanos 7:7-8
- 7¿Qué diremos, pues? ¿La ley es pecado? En ninguna manera. Pero yo no conocí el pecado sino por la ley; porque tampoco conociera la codicia, si la ley no dijera: No codiciarás. 8Mas el pecado, tomando ocasión por el mandamiento, produjo en mí toda codicia; porque sin la ley el pecado está muerto.
- Romanos 13:9
- Porque: No adulterarás, no matarás, no hurtarás, no dirás falso testimonio, no codiciarás, y cualquier otro mandamiento, en esta sentencia se resume: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.
- Deuteronomio 5:21
- No codiciarás la mujer de tu prójimo, ni desearás la casa de tu prójimo, ni su tierra, ni su siervo, ni su sierva, ni su buey, ni su asno, ni cosa alguna de tu prójimo.
En la Confesión de 1689
19.5 De la ley de Dios
La ley moral obliga para siempre a todos, tanto a los justificados como a los demás, a que se la obedezca, y no solo en lo referente a la materia contenida en esta, sino también en lo que se refiere a la autoridad de Dios el Creador, quien la dio. Tampoco Cristo, en el evangelio, abroga de ninguna manera esta obligación, sino que la refuerza mucho.Leer el capítulo con sus pruebas →
Cristo refuerza la ley moral
Cristo no disuelve esta obligación, sino que la refuerza. Así pues, la ley moral perdura a lo largo de toda la historia redentora: siempre está en vigor.