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1693·La común fe
Pregunta 97 de 288
De la confesión del pecado

Me has mostrado que, si en verdad he de adorar a Dios, primero debo conocerle rectamente; ahora, pues, a la pregunta en cuestión: ¿cómo he de adorarle?

Respuesta

Confesándole tus pecados ().

Leer los 1 textos de prueba (Reina-Valera)
Nehemías 9:1-3
1El día veinticuatro del mismo mes se reunieron los hijos de Israel en ayuno, y con cilicio y tierra sobre sí. 2Y ya se había apartado la descendencia de Israel de todos los extranjeros; y estando en pie, confesaron sus pecados, y las iniquidades de sus padres. 3Y puestos de pie en su lugar, leyeron el libro de la ley de Jehová su Dios la cuarta parte del día, y la cuarta parte confesaron sus pecados y adoraron a Jehová su Dios.

En la Confesión de 1689

15.3 Del arrepentimiento para vida y salvación
Este arrepentimiento salvador es una gracia evangélica por la cual una persona, al ser sensibilizada por el Espíritu Santo a las multiformes maldades de su pecado, se humilla por [causa de] este mediante la fe en Cristo, con tristeza que es conforme a la voluntad de Dios, aborrecimiento de su pecado y abominación de sí misma; orando por el perdón y las fuerzas [que provienen] de la gracia, con el propósito y empeño, mediante las provisiones del Espíritu, de andar delante de Dios para agradarlo en todo.
Leer el capítulo con sus pruebas →
15.4 Del arrepentimiento para vida y salvación
Puesto que el arrepentimiento debe ser continuo a lo largo de toda nuestra vida, a causa del cuerpo de muerte y sus pasiones, es deber de todo hombre arrepentirse específicamente de los pecados específicos que sepa [que ha cometido].
Leer el capítulo con sus pruebas →
Remordimiento no es arrepentimiento
Muchos han llegado a una experiencia personal de la culpa, corrupción y peligro de sus pecados sin llegar a saber nada del verdadero arrepentimiento. El ejemplo clásico de esta realidad es Judas Iscariote (Mt. 27:3-5).
Samuel E. Waldron, Exposición de la Confesión Bautista de Fe de 1689, Evangelical Press, 1997, p. 207.
Un arrepentimiento de toda la vida
Esta confesión y renuncia del pecado es continua. No es meramente una experiencia por un tiempo por parte de aquellos que tienen una conversión crítica, sino una característica y hábito de vida. ¿Por qué? Tanto en cuanto continuemos siendo pecadores, debemos continuar arrepintiéndonos.
Samuel E. Waldron, Exposición de la Confesión Bautista de Fe de 1689, Evangelical Press, 1997, p. 210.