Pregunta 96 de 288
De Dios, el hombre y el pecado
¿Qué es para mí conocerme a mí mismo?
Respuesta
Entonces te conoces a ti mismo, cuando a tus propios ojos eres un pecador abominable, contaminado, miserable; y que nada hecho por ti puede aplacar a Dios para contigo (; ; ).
Leer los 3 textos de prueba (Reina-Valera)
- Job 42:5-6
- 5De oídas te había oído; Mas ahora mis ojos te ven. 6Por tanto me aborrezco, Y me arrepiento en polvo y ceniza.
- Ezequiel 20:43-44
- 43Y allí os acordaréis de vuestros caminos, y de todos vuestros hechos en que os contaminasteis; y os aborreceréis a vosotros mismos a causa de todos vuestros pecados que cometisteis. 44Y sabréis que yo soy Jehová, cuando haga con vosotros por amor de mi nombre, no según vuestros caminos malos ni según vuestras perversas obras, oh casa de Israel, dice Jehová el Señor.
- Romanos 7:24
- ¡Miserable de mí! ¿quién me librará de este cuerpo de muerte?
En la Confesión de 1689
15.3 Del arrepentimiento para vida y salvación
Este arrepentimiento salvador es una gracia evangélica por la cual una persona, al ser sensibilizada por el Espíritu Santo a las multiformes maldades de su pecado, se humilla por [causa de] este mediante la fe en Cristo, con tristeza que es conforme a la voluntad de Dios, aborrecimiento de su pecado y abominación de sí misma; orando por el perdón y las fuerzas [que provienen] de la gracia, con el propósito y empeño, mediante las provisiones del Espíritu, de andar delante de Dios para agradarlo en todo.Leer el capítulo con sus pruebas →
15.4 Del arrepentimiento para vida y salvación
Puesto que el arrepentimiento debe ser continuo a lo largo de toda nuestra vida, a causa del cuerpo de muerte y sus pasiones, es deber de todo hombre arrepentirse específicamente de los pecados específicos que sepa [que ha cometido].Leer el capítulo con sus pruebas →
Remordimiento no es arrepentimiento
Muchos han llegado a una experiencia personal de la culpa, corrupción y peligro de sus pecados sin llegar a saber nada del verdadero arrepentimiento. El ejemplo clásico de esta realidad es Judas Iscariote (Mt. 27:3-5).
Un arrepentimiento de toda la vida
Esta confesión y renuncia del pecado es continua. No es meramente una experiencia por un tiempo por parte de aquellos que tienen una conversión crítica, sino una característica y hábito de vida. ¿Por qué? Tanto en cuanto continuemos siendo pecadores, debemos continuar arrepintiéndonos.