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1693·La común fe
Pregunta 72 de 288
De Dios, el hombre y el pecado

¿Qué clase de burla es esta?

Respuesta

Una que va mezclada con la mayor seriedad; como si dijera: Sí, pecadores, proseguid en vuestros pecados si os atrevéis; sí, vivid en vuestras vanidades, pero Dios tendrá tiempo de juzgaros por ellas.

En la Confesión de 1689

10.1 Del llamamiento eficaz
A quienes Dios ha predestinado para vida, le agrada llamar eficazmente en Su tiempo señalado y aceptable mediante Su Palabra y por Su Espíritu, sacándolos de ese estado de pecado y muerte en que están por naturaleza a la gracia y la salvación por medio de Jesucristo; iluminando sus mentes espiritual y salvíficamente para que entiendan las cosas de Dios; quitándoles su corazón de piedra y dándoles un corazón de carne; renovando sus voluntades, y ―por Su poder omnipotente― determinándolos a lo que es bueno y atrayéndolos eficazmente a Jesucristo; pero de tal modo que vienen libérrimamente, habiendo sido hechos dispuestos [para ello] por Su gracia.
Leer el capítulo con sus pruebas →
15.1 Del arrepentimiento para vida y salvación
A los elegidos que se convierten en edades más maduras, habiendo vivido en otro tiempo en el estado natural, y habiendo servido en este a deleites y placeres diversos, Dios ―en Su llamamiento eficaz― les da arrepentimiento para vida.
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Llamados y creyentes a la vez
Si bien el llamamiento es anterior a la fe, no hay un intervalo de tiempo. Los que son llamados creen inmediatamente.
Samuel E. Waldron, Exposición de la Confesión Bautista de Fe de 1689, Evangelical Press, 1997, p. 157.
La mente iluminada
La primera es la iluminación de la mente. La verdadera conversión llega a través de los medios racionales humanos. No se trata de una experiencia mística repentina.
James M. Renihan, Para el lector juicioso e imparcial (Confesionalidad Bautista, vol. II), Legado Bautista Confesional, cap. 10, sección «Definición de la vocación efectiva».
No todas las conversiones son iguales
No dudemos de nuestra salvación meramente porque carezcamos de una experiencia crítica como la de un respetable hermano o hermana en el Señor.
Samuel E. Waldron, Exposición de la Confesión Bautista de Fe de 1689, Evangelical Press, 1997, p. 203.
¿Por qué «en edades más maduras»?
Los teólogos puritanos ortodoxos se negaban a condenar a los infantes al castigo eterno. Puesto que no habían cometido "pecados reales", el arrepentimiento no era necesario para ellos.
James M. Renihan, Para el lector juicioso e imparcial (Confesionalidad Bautista, vol. II), Legado Bautista Confesional, cap. 15, sección «El lugar del arrepentimiento».