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1693·La común fe
Capítulo 10 de 32

Del llamamiento eficaz

10.1

A quienes Dios ha predestinado para vida, le agrada a llamar eficazmente en Su tiempo señalado y aceptable mediante Su Palabra y por Su Espíritu, sacándolos de ese estado de pecado y muerte en que están por naturaleza a la gracia y la salvación b por medio de Jesucristo; iluminando sus mentes espiritual y salvíficamente para que c entiendan las cosas de Dios; quitándoles su d corazón de piedra y dándoles un corazón de carne; renovando sus voluntades, y ―por Su poder omnipotente― determinándolos e a lo que es bueno y atrayéndolos eficazmente a Jesucristo; pero de tal modo que vienen f libérrimamente, habiendo sido hechos dispuestos [para ello] por Su gracia.

Pruebas bíblicas
Llamados y creyentes a la vez
Si bien el llamamiento es anterior a la fe, no hay un intervalo de tiempo. Los que son llamados creen inmediatamente.
Samuel E. Waldron, Exposición de la Confesión Bautista de Fe de 1689, Evangelical Press, 1997, p. 157.
La mente iluminada
La primera es la iluminación de la mente. La verdadera conversión llega a través de los medios racionales humanos. No se trata de una experiencia mística repentina.
James M. Renihan, Para el lector juicioso e imparcial (Confesionalidad Bautista, vol. II), Legado Bautista Confesional, cap. 10, sección «Definición de la vocación efectiva».

En el catecismo: Keach 32 · Keach 94 · Spurgeon 28 · Spurgeon 72 · Hodson 40 · Collins 52 · Bunyan 68

10.2

Este llamamiento eficaz proviene solamente de la gracia libre, gratuita y especial de Dios, g no de ninguna cosa en absoluto [que haya sido] prevista en el hombre ni de ningún poder o agencia en la criatura que coopere con Su gracia especial, h siendo la criatura enteramente pasiva en el llamamiento eficaz, estando muerta en delitos y pecados, hasta que ―al ser vivificada y renovada por el Espíritu Santo― es capacitada por ello para responder a este llamamiento y abrazar la gracia ofrecida y transmitida en el mismo; y esto por un i poder no menor que el que resucitó a Cristo de entre los muertos.

Pruebas bíblicas
Contra Roma y el arminianismo
Toda esta sección es un antídoto contra las visiones católica romana y arminiana de la salvación. El hombre caído no puede y no actúa por sí mismo para comenzar el proceso de salvación, ni coopera con actos previos de la gracia de Dios.
James M. Renihan, Para el lector juicioso e imparcial (Confesionalidad Bautista, vol. II), Legado Bautista Confesional, cap. 10, sección «La fuente de la llamada eficaz».

En el catecismo: Keach 33 · Spurgeon 29

10.3

Los infantes elegidos que mueren en la infancia son k regenerados y salvados por Cristo por medio del Espíritu; quien obra cuando, donde y l como le place. Así también son regenerados y salvados todos los demás elegidos que no pueden ser llamados externamente por el ministerio de la Palabra.

Pruebas bíblicas
Los niños que mueren
El hecho es que la Biblia guarda silencio en cuanto a esta cuestión. Hubiera sido mucho mejor, por tanto, que la Confesión no hubiera dicho nada simplemente sobre esta cuestión. […] Sabemos que, cualquiera que sea lo que Dios hace con los infantes, hará lo que es bueno y justo (Gn. 18:25).
Samuel E. Waldron, Exposición de la Confesión Bautista de Fe de 1689, Evangelical Press, 1997, pp. 155–156.
10.4

Otros, que no son elegidos, aunque sean llamados por el ministerio de la Palabra m y tengan algunas operaciones comunes del Espíritu, aun así, puesto que no son atraídos eficazmente por el Padre, no quieren ni pueden n venir a Cristo verdaderamente; por lo tanto, tampoco pueden ser salvos. Mucho menos pueden ser salvos los hombres que no reciben la Religión cristiana o, por muy diligentes que sean para ajustar sus vidas conforme a la luz de la naturaleza y la ley de la religión que profesen.

Pruebas bíblicas
Sin predicación no hay salvación
Esta afirmación final habla de la terrible realidad a la que se enfrentan quienes no tienen la predicación del Evangelio, ya que sin ella nadie puede salvarse. A la luz de 1.1, 1.8 y el capítulo veinte, la implicación práctica de este párrafo es que se requiere la extensión misionera para que la salvación llegue a nadie.
James M. Renihan, Para el lector juicioso e imparcial (Confesionalidad Bautista, vol. II), Legado Bautista Confesional, cap. 10, sección «El estatuto de los no elegidos».

En el catecismo: Collins 20

Traducción de Alaín J. Torres Hernández, revisión de Jorge A. Rodríguez Vega. Legado Bautista Confesional (Santo Domingo, Ecuador), 2025. Publicado con permiso. Citas bíblicas: LBLA (La Biblia de las Américas), © 1986, 1995, 1997 The Lockman Foundation.