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1693·La común fe
Capítulo 30 de 32

De la Cena del Señor

30.1

La Cena del Señor Jesús fue instituida por Él la misma noche en que fue entregado para que sea observada en Sus iglesias hasta el fin del mundo, para [que se haga] memoria perpetua y se proclame el sacrificio de Sí mismo en Su muerte, a [para] confirmación de la fe de los creyentes en todos los beneficios de Su muerte, [para] su alimentación espiritual y crecimiento en Él, [para] un mayor compromiso de ellos en ―y con― todos los deberes que deben a Él; b y para que sea un vínculo y una prenda de la comunión de ellos con Él y de los unos con los otros.

Pruebas bíblicas
Una ordenanza de la iglesia
La Cena del Señor es una ordenanza eclesiástica. No fue dada a la familia, el Estado o el individuo.
Samuel E. Waldron, Exposición de la Confesión Bautista de Fe de 1689, Evangelical Press, 1997, p. 367.

En el catecismo: Keach 102 · Spurgeon 80 · Spurgeon 82 · Hodson 147 · Collins 83

30.2

En esta ordenanza, Cristo no es ofrecido a Su Padre ni se hace en absoluto ningún sacrificio real para el perdón de pecados ni de los vivos ni de los muertos; sino que es solo un memorial de aquel c único ofrecimiento de Sí mismo [hecho] por Él mismo en la cruz una vez para siempre; y [es] una oblación espiritual de toda d alabanza posible a Dios por ello. De modo que el sacrificio papista de la misa ―como la llaman― es de lo más abominable e injurioso para el propio y único sacrificio de Cristo, [que es] la única propiciación por todos los pecados de los elegidos.

Pruebas bíblicas
Más que autoexamen
La Mesa del Señor no se celebra adecuadamente si nos detenemos en el autoexamen y la confesión de pecado. Fue instituida en medio de acciones de gracias, bendiciones e himnos.
Samuel E. Waldron, Exposición de la Confesión Bautista de Fe de 1689, Evangelical Press, 1997, p. 369.

En el catecismo: Collins 86

30.3

El Señor Jesús ha ordenado en esta ordenanza que Sus ministros oren y bendigan los elementos (el pan y el vino), los aparten así del uso común para [darles] un uso santo, y que tomen y partan el pan; tomen la copa e y (comulgando ellos mismos también) den ambos [elementos] a los comulgantes.

Pruebas bíblicas
e.
1Cor 11:23 en adelante
30.4

Negar la copa al pueblo [de Dios], adorar los elementos, levantarlos o llevarlos de un lugar a otro para que sean adorados y reservarlos para cualquier uso supuestamente religioso f son todos [usos] contrarios a la naturaleza de esta ordenanza y la institución de Cristo.

Pruebas bíblicas
30.5

Los elementos externos de esta ordenanza, debidamente apartados para los usos ordenados por Cristo, están tan relacionados con Él crucificado que a veces [los elementos] son llamados verdaderamente ―aunque con términos usados figuradamente― por el nombre de las cosas que estos representan, a saber: el g cuerpo y la sangre de Cristo. No obstante, en cuanto a [su] sustancia y naturaleza, [los elementos] siguen siendo verdadera y solamente h pan y vino, como lo eran antes.

Pruebas bíblicas
30.6

La doctrina que sostiene un cambio de sustancia del pan y del vino en la sustancia del cuerpo y la sangre de Cristo (llamada comúnmente transubstanciación) por la consagración de un sacerdote, o de cualquier otra manera, es repugnante no solo para la Escritura i, sino incluso para el sentido común y la razón; trastorna la k naturaleza de la ordenanza; y ha sido, y es, la causa de muchas y diversas supersticiones, y hasta de groseras idolatrías.

Pruebas bíblicas

En el catecismo: Collins 86

30.7

Los que reciben dignamente esta ordenanza, participando externamente de los elementos visibles en esta, también reciben y se alimentan entonces (internamente, mediante la fe, de una manera real y verdadera, aunque no carnal ni corporal, sino espiritualmente) de Cristo crucificado l y de todos los beneficios de Su muerte; pues, para la fe de los creyentes, el cuerpo y la sangre de Cristo están presentes entonces (no corporal ni carnal, sino espiritualmente) en esa ordenanza, así como los elementos mismos lo están para sus sentidos externos.

Pruebas bíblicas
No solo un recuerdo
Como veremos en la exposición del séptimo párrafo, los bautistas particulares no eran "memorialistas".
James M. Renihan, Para el lector juicioso e imparcial (Confesionalidad Bautista, vol. II), Legado Bautista Confesional, cap. 30, sección «La esencia espiritual de la Cena (Frente a Roma)».
Los ojos en Cristo, no en los elementos
Los comulgantes no debían concentrar su atención en los elementos físicos, sino reconocer que apuntan a Cristo en el cielo.
James M. Renihan, Para el lector juicioso e imparcial (Confesionalidad Bautista, vol. II), Legado Bautista Confesional, cap. 30, sección «La presencia real de Cristo».

En el catecismo: Keach 104 · Spurgeon 81 · Collins 83

30.8

Todos los ignorantes e impíos, como no son aptos para gozar de la comunión m con Cristo, son ―por tanto― indignos de la Mesa del Señor; y ―mientras permanezcan como tales― no pueden participar de estos santos misterios n ni pueden ser admitidos en estos sin [que esto sea un] gran pecado contra Él. Es más, todo aquel que reciba estos misterios indignamente es culpable del cuerpo y de la sangre del Señor, pues come y bebe juicio para sí.

Pruebas bíblicas
Guardar la Mesa
Estas verdades bíblicas requieren que rechacemos una ‘comunión abierta’. Esta es la práctica de abrir la Mesa a todos los que deseen participar.
Samuel E. Waldron, Exposición de la Confesión Bautista de Fe de 1689, Evangelical Press, 1997, p. 374.

En el catecismo: Keach 103 · Spurgeon 81 · Hodson 147 · Collins 89

Traducción de Alaín J. Torres Hernández, revisión de Jorge A. Rodríguez Vega. Legado Bautista Confesional (Santo Domingo, Ecuador), 2025. Publicado con permiso. Citas bíblicas: LBLA (La Biblia de las Américas), © 1986, 1995, 1997 The Lockman Foundation.