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1693·La común fe
Pregunta 81 de 82
La Cena del Señor

¿Qué se requiere para recibir dignamente la Cena del Señor?

Respuesta

Se requiere de los que van a participar dignamente de la Cena del Señor, que se prueben a sí mismos para discernir el cuerpo del Señor (), su fe para alimentarse en él (), su arrepentimiento (), amor () y nueva obediencia (), no sea que participando indignamente coman y beban juicio para sí ().

Leer los 6 textos de prueba (Reina-Valera)
1 Corintios 11:28-29
28Por tanto, pruébese cada uno a sí mismo, y coma así del pan, y beba de la copa. 29Porque el que come y bebe indignamente, sin discernir el cuerpo del Señor, juicio come y bebe para sí.
2 Corintios 13:5
Examinaos a vosotros mismos si estáis en la fe; probaos a vosotros mismos. ¿O no os conocéis a vosotros mismos, que Jesucristo está en vosotros, a menos que estéis reprobados?
1 Corintios 11:31
Si, pues, nos examinásemos a nosotros mismos, no seríamos juzgados
1 Corintios 11:18-20
18Pues en primer lugar, cuando os reunís como iglesia, oigo que hay entre vosotros divisiones; y en parte lo creo. 19Porque es preciso que entre vosotros haya disensiones, para que se hagan manifiestos entre vosotros los que son aprobados. 20Cuando, pues, os reunís vosotros, esto no es comer la cena del Señor.
1 Corintios 5:8
Así que celebremos la fiesta, no con la vieja levadura, ni con la levadura de malicia y de maldad, sino con panes sin levadura, de sinceridad y de verdad.
1 Corintios 11:27-29
27De manera que cualquiera que comiere este pan o bebiere esta copa del Señor indignamente, será culpado del cuerpo y de la sangre del Señor. 28Por tanto, pruébese cada uno a sí mismo, y coma así del pan, y beba de la copa. 29Porque el que come y bebe indignamente, sin discernir el cuerpo del Señor, juicio come y bebe para sí.

En la Confesión de 1689

30.7 De la Cena del Señor
Los que reciben dignamente esta ordenanza, participando externamente de los elementos visibles en esta, también reciben y se alimentan entonces (internamente, mediante la fe, de una manera real y verdadera, aunque no carnal ni corporal, sino espiritualmente) de Cristo crucificado y de todos los beneficios de Su muerte; pues, para la fe de los creyentes, el cuerpo y la sangre de Cristo están presentes entonces (no corporal ni carnal, sino espiritualmente) en esa ordenanza, así como los elementos mismos lo están para sus sentidos externos.
Leer el capítulo con sus pruebas →
30.8 De la Cena del Señor
Todos los ignorantes e impíos, como no son aptos para gozar de la comunión con Cristo, son ―por tanto― indignos de la Mesa del Señor; y ―mientras permanezcan como tales― no pueden participar de estos santos misterios ni pueden ser admitidos en estos sin [que esto sea un] gran pecado contra Él. Es más, todo aquel que reciba estos misterios indignamente es culpable del cuerpo y de la sangre del Señor, pues come y bebe juicio para sí.
Leer el capítulo con sus pruebas →
No solo un recuerdo
Como veremos en la exposición del séptimo párrafo, los bautistas particulares no eran "memorialistas".
James M. Renihan, Para el lector juicioso e imparcial (Confesionalidad Bautista, vol. II), Legado Bautista Confesional, cap. 30, sección «La esencia espiritual de la Cena (Frente a Roma)».
Los ojos en Cristo, no en los elementos
Los comulgantes no debían concentrar su atención en los elementos físicos, sino reconocer que apuntan a Cristo en el cielo.
James M. Renihan, Para el lector juicioso e imparcial (Confesionalidad Bautista, vol. II), Legado Bautista Confesional, cap. 30, sección «La presencia real de Cristo».
Guardar la Mesa
Estas verdades bíblicas requieren que rechacemos una ‘comunión abierta’. Esta es la práctica de abrir la Mesa a todos los que deseen participar.
Samuel E. Waldron, Exposición de la Confesión Bautista de Fe de 1689, Evangelical Press, 1997, p. 374.