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1693·La común fe
Pregunta 104 de 114
El evangelio y los medios de gracia

¿Qué se demanda para recibir dignamente la Cena del Señor?

Respuesta

Se demanda de los que participen de la Cena del Señor que se examinen a sí mismos, que examinen su conocimiento para discernir el cuerpo del Señor (), su fe para alimentarse de él (), su arrepentimiento (), su amor () y su nueva obediencia (), no sea que viniendo indignamente, coman y beban juicio para sí mismos ().

Leer los 5 textos de prueba (Reina-Valera)
1 Corintios 11:28-29
28Por tanto, pruébese cada uno a sí mismo, y coma así del pan, y beba de la copa. 29Porque el que come y bebe indignamente, sin discernir el cuerpo del Señor, juicio come y bebe para sí.
2 Corintios 13:5
Examinaos a vosotros mismos si estáis en la fe; probaos a vosotros mismos. ¿O no os conocéis a vosotros mismos, que Jesucristo está en vosotros, a menos que estéis reprobados?
1 Corintios 11:31
Si, pues, nos examinásemos a nosotros mismos, no seríamos juzgados
1 Corintios 10:16-17
16La copa de bendición que bendecimos, ¿no es la comunión de la sangre de Cristo? El pan que partimos, ¿no es la comunión del cuerpo de Cristo? 17Siendo uno solo el pan, nosotros, con ser muchos, somos un cuerpo; pues todos participamos de aquel mismo pan.
1 Corintios 5:7-8
7Limpiaos, pues, de la vieja levadura, para que seáis nueva masa, sin levadura como sois; porque nuestra pascua, que es Cristo, ya fue sacrificada por nosotros. 8Así que celebremos la fiesta, no con la vieja levadura, ni con la levadura de malicia y de maldad, sino con panes sin levadura, de sinceridad y de verdad.

En la Confesión de 1689

30.7 De la Cena del Señor
Los que reciben dignamente esta ordenanza, participando externamente de los elementos visibles en esta, también reciben y se alimentan entonces (internamente, mediante la fe, de una manera real y verdadera, aunque no carnal ni corporal, sino espiritualmente) de Cristo crucificado y de todos los beneficios de Su muerte; pues, para la fe de los creyentes, el cuerpo y la sangre de Cristo están presentes entonces (no corporal ni carnal, sino espiritualmente) en esa ordenanza, así como los elementos mismos lo están para sus sentidos externos.
Leer el capítulo con sus pruebas →
30.8 De la Cena del Señor
Todos los ignorantes e impíos, como no son aptos para gozar de la comunión con Cristo, son ―por tanto― indignos de la Mesa del Señor; y ―mientras permanezcan como tales― no pueden participar de estos santos misterios ni pueden ser admitidos en estos sin [que esto sea un] gran pecado contra Él. Es más, todo aquel que reciba estos misterios indignamente es culpable del cuerpo y de la sangre del Señor, pues come y bebe juicio para sí.
Leer el capítulo con sus pruebas →
No solo un recuerdo
Como veremos en la exposición del séptimo párrafo, los bautistas particulares no eran "memorialistas".
James M. Renihan, Para el lector juicioso e imparcial (Confesionalidad Bautista, vol. II), Legado Bautista Confesional, cap. 30, sección «La esencia espiritual de la Cena (Frente a Roma)».
Los ojos en Cristo, no en los elementos
Los comulgantes no debían concentrar su atención en los elementos físicos, sino reconocer que apuntan a Cristo en el cielo.
James M. Renihan, Para el lector juicioso e imparcial (Confesionalidad Bautista, vol. II), Legado Bautista Confesional, cap. 30, sección «La presencia real de Cristo».
Guardar la Mesa
Estas verdades bíblicas requieren que rechacemos una ‘comunión abierta’. Esta es la práctica de abrir la Mesa a todos los que deseen participar.
Samuel E. Waldron, Exposición de la Confesión Bautista de Fe de 1689, Evangelical Press, 1997, p. 374.