Pregunta 11 de 61
Un catecismo para los pequeñitos, o niños pequeños
¿Cuántos dioses hay?
Respuesta
Solo hay un Jehová, un Dios Padre, de quien proceden todas las cosas; y un Señor y Salvador, Jesucristo, por quien son todas las cosas, y hay un Consolador, que es el Espíritu Santo; y estos son uno (; ; ; ; ; ; ).
Leer los 7 textos de prueba (Reina-Valera)
- Deuteronomio 6:4
- Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es.
- 1 Corintios 8:6
- para nosotros, sin embargo, sólo hay un Dios, el Padre, del cual proceden todas las cosas, y nosotros somos para él; y un Señor, Jesucristo, por medio del cual son todas las cosas, y nosotros por medio de él.
- Efesios 4:5-6
- 5un Señor, una fe, un bautismo, 6un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todos, y por todos, y en todos.
- 1 Timoteo 2:5
- Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre
- Juan 14:16-17, 26
- 16Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: 17el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros. 26Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho.
- Efesios 4:4
- un cuerpo, y un Espíritu, como fuisteis también llamados en una misma esperanza de vuestra vocación;
- 1 Juan 5:7
- Porque tres son los que dan testimonio en el cielo: el Padre, el Verbo y el Espíritu Santo; y estos tres son uno.
En la Confesión de 1689
2.1 De Dios y de la Santa Trinidad
El Señor nuestro Dios es un solo y único Dios vivo y verdadero; cuya subsistencia está en Él mismo y es de Él mismo, infinito en ser y perfección, cuya esencia no puede ser comprendida por nadie más que por Él mismo; [es] espíritu purísimo, invisible, sin cuerpo, partes ni pasiones, el único que tiene inmortalidad y habita en luz inaccesible, quien es inmutable, inmenso, eterno, incomprensible, todopoderoso, infinito en todos los sentidos, santísimo, sapientísimo, libérrimo, absolutísimo, que obra todas las cosas conforme al consejo de Su inmutable y justísima voluntad, para Su gloria, [que es] amantísimo, graciabilísimo, misericordiosísimo, longanísimo, abundantísimo en bondad y verdad, que perdona la iniquidad, la transgresión y el pecado, [que es] remunerador de los que le buscan con diligencia, pero también justísimo y terribilísimo en Sus juicios, que aborrece todo pecado, y que de ninguna manera dará por inocente al culpable.Leer el capítulo con sus pruebas →
«El Señor nuestro Dios»
En primer lugar, el párrafo comienza con una afirmación personalizada sobre Dios: Él es nuestro. Esto sirve como una llamada inmediata a la adoración, ya que las doctrinas que se van a expresar son intentos de resumir lo que la Biblia enseña sobre Aquel que ama y salva a Su pueblo.
Con reverencia y temor
Nuestros padres comprendieron que cualquier contemplación de Dios debe hacerse con reverencia y temor. Nuestro Señor Trino no es un espécimen de laboratorio para ser diseccionado y examinado. No podemos tratarle así. Es más bien un Dios glorioso que se nos ha revelado a Su manera.