Pregunta 84 de 152
De la Cena del Señor
¿Qué significa comer el cuerpo de Cristo?
Respuesta
No solo es recibir todos los sufrimientos y muerte de Cristo con una confianza segura del alma, obteniendo así el perdón de los pecados y la vida eterna, sino también ser unidos cada vez más a Su cuerpo sagrado por medio del Espíritu Santo, puesto que Él habita tanto en Cristo como en nosotros, de modo que aunque Cristo está en el Cielo y nosotros en la tierra, aun así, somos carne de Su carne y hueso de Sus huesos. Y así como todos los miembros del cuerpo son vivificados por una sola alma, también somos vivificados y guiados por uno y el mismo Espíritu. (; ; ; , etc.; ; ; ; y ; ; ; ; )
Leer los 13 textos de prueba (Reina-Valera)
- Juan 6:35, 40, 47, 48, 50, 51, 53, 54
- 35Jesús les dijo: Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás. 40Y esta es la voluntad del que me ha enviado: Que todo aquel que ve al Hijo, y cree en él, tenga vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero. 47De cierto, de cierto os digo: El que cree en mí, tiene vida eterna. 48Yo soy el pan de vida. 50Este es el pan que desciende del cielo, para que el que de él come, no muera. 51Yo soy el pan vivo que descendió del cielo; si alguno comiere de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo. 53Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: Si no coméis la carne del Hijo del Hombre, y bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. 54El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero.
- Juan 6:56
- El que come mi carne y bebe mi sangre, en mí permanece, y yo en él.
- Hechos 3:21
- a quien de cierto es necesario que el cielo reciba hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas, de que habló Dios por boca de sus santos profetas que han sido desde tiempo antiguo.
- Hechos 1:9
- Y habiendo dicho estas cosas, viéndolo ellos, fue alzado, y le recibió una nube que le ocultó de sus ojos.
- 1 Corintios 11:26
- Así, pues, todas las veces que comiereis este pan, y bebiereis esta copa, la muerte del Señor anunciáis hasta que él venga.
- Efesios 5:29, 30, 32
- 29Porque nadie aborreció jamás a su propia carne, sino que la sustenta y la cuida, como también Cristo a la iglesia 30porque somos miembros de su cuerpo, de su carne y de sus huesos. 32Grande es este misterio; mas yo digo esto respecto de Cristo y de la iglesia.
- 1 Corintios 6:15, 17, 19
- 15¿No sabéis que vuestros cuerpos son miembros de Cristo? ¿Quitaré, pues, los miembros de Cristo y los haré miembros de una ramera? De ningún modo. 17Pero el que se une al Señor, un espíritu es con él. 19¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?
- 1 Juan 3:24
- Y el que guarda sus mandamientos, permanece en Dios, y Dios en él. Y en esto sabemos que él permanece en nosotros, por el Espíritu que nos ha dado.
- 1 Juan 4:13
- En esto conocemos que permanecemos en él, y él en nosotros, en que nos ha dado de su Espíritu.
- Juan 14:23
- Respondió Jesús y le dijo: El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él.
- Juan 6:56, 57, 58
- 56El que come mi carne y bebe mi sangre, en mí permanece, y yo en él. 57Como me envió el Padre viviente, y yo vivo por el Padre, asimismo el que me come, él también vivirá por mí. 58Este es el pan que descendió del cielo; no como vuestros padres comieron el maná, y murieron; el que come de este pan, vivirá eternamente.
- Juan 15:1, 2, 3, 4, 5, 6
- 1Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador. 2Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará; y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto. 3Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado. 4Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. 5Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer. 6El que en mí no permanece, será echado fuera como pámpano, y se secará; y los recogen, y los echan en el fuego, y arden.
- Efesios 4:15, 16
- 15sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo 16de quien todo el cuerpo, bien concertado y unido entre sí por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente, según la actividad propia de cada miembro, recibe su crecimiento para ir edificándose en amor.
En la Confesión de 1689
30.1 De la Cena del Señor
La Cena del Señor Jesús fue instituida por Él la misma noche en que fue entregado para que sea observada en Sus iglesias hasta el fin del mundo, para [que se haga] memoria perpetua y se proclame el sacrificio de Sí mismo en Su muerte, [para] confirmación de la fe de los creyentes en todos los beneficios de Su muerte, [para] su alimentación espiritual y crecimiento en Él, [para] un mayor compromiso de ellos en ―y con― todos los deberes que deben a Él; y para que sea un vínculo y una prenda de la comunión de ellos con Él y de los unos con los otros.Leer el capítulo con sus pruebas →
30.7 De la Cena del Señor
Los que reciben dignamente esta ordenanza, participando externamente de los elementos visibles en esta, también reciben y se alimentan entonces (internamente, mediante la fe, de una manera real y verdadera, aunque no carnal ni corporal, sino espiritualmente) de Cristo crucificado y de todos los beneficios de Su muerte; pues, para la fe de los creyentes, el cuerpo y la sangre de Cristo están presentes entonces (no corporal ni carnal, sino espiritualmente) en esa ordenanza, así como los elementos mismos lo están para sus sentidos externos.Leer el capítulo con sus pruebas →
Una ordenanza de la iglesia
La Cena del Señor es una ordenanza eclesiástica. No fue dada a la familia, el Estado o el individuo.
No solo un recuerdo
Como veremos en la exposición del séptimo párrafo, los bautistas particulares no eran "memorialistas".
Los ojos en Cristo, no en los elementos
Los comulgantes no debían concentrar su atención en los elementos físicos, sino reconocer que apuntan a Cristo en el cielo.