Pregunta 47 de 152
De Dios el Hijo
Si Su humanidad no está dondequiera que está Su divinidad, ¿no están separadas por ello las dos naturalezas en Cristo?
Respuesta
No; pues, en vista de que Su divinidad es incomprensible y omnipresente, se deduce necesariamente que Su naturaleza divina no está limitada por la naturaleza humana que Él tomó, pero aun así Su naturaleza divina está en Su naturaleza humana y habita personalmente unida a esta. ( y ; ; ; )
Leer los 5 textos de prueba (Reina-Valera)
- Hechos 7:38, 44
- 38Este es aquel Moisés que estuvo en la congregación en el desierto con el ángel que le hablaba en el monte Sinaí, y con nuestros padres, y que recibió palabras de vida que darnos 44Tuvieron nuestros padres el tabernáculo del testimonio en el desierto, como había ordenado Dios cuando dijo a Moisés que lo hiciese conforme al modelo que había visto.
- Hechos 17:27
- para que busquen a Dios, si en alguna manera, palpando, puedan hallarle, aunque ciertamente no está lejos de cada uno de nosotros.
- Jeremías 23:24
- ¿Se ocultará alguno, dice Jehová, en escondrijos que yo no lo vea? ¿No lleno yo, dice Jehová, el cielo y la tierra?
- Colosenses 2:9
- Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad
- Mateo 28:6
- No está aquí, pues ha resucitado, como dijo. Venid, ved el lugar donde fue puesto el Señor.
En la Confesión de 1689
8.4 De Cristo el Mediador
Este oficio fue asumido por el Señor Jesús con la mayor voluntad, y para poder desempeñarlo, nació bajo la ley y la cumplió perfectamente, y padeció el castigo que nos correspondía ―el cual debíamos haber llevado y padecido― siendo hecho pecado y maldición por nosotros. Soportando gravísimas penas en Su alma; y dolorosísimos padecimientos en Su cuerpo; fue crucificado y murió, y permaneció en el estado de los muertos; pero no vio corrupción. Al tercer día resucitó de entre los muertos con el mismo cuerpo en que padeció; con el que también ascendió al Cielo. Allí está sentado a la diestra de Su Padre, intercediendo; y regresará para juzgar a los hombres y a los ángeles en el fin del mundo.Leer el capítulo con sus pruebas →
26.4 De la Iglesia
La Cabeza de la Iglesia es el Señor Jesucristo, quien por designación del Padre está investido de una manera suprema y soberana con toda autoridad para el llamamiento, institución, orden o gobierno de la Iglesia. No puede el Papa de Roma ser cabeza de esta en ningún sentido, sino que él es ese anticristo, ese hombre de pecado e hijo de perdición, que se exalta en la Iglesia contra Cristo y contra todo lo que se llama Dios; a quien el Señor destruirá con el resplandor de Su venida.Leer el capítulo con sus pruebas →
«Ese» anticristo
Debe notarse que la frase designa al papa como ese Anticristo, no "el" Anticristo. […] A diferencia de las interpretaciones romanas, entre los protestantes, el Anticristo no era identificado como un individuo, sino como una designación de un sistema dominado por hombres.