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1693·La común fe
Pregunta 45 de 152
De Dios el Hijo

¿Qué entiendes por «ascendió a los cielos»?

Respuesta

Que mientras Sus discípulos miraban, Cristo fue elevado de la tierra al Cielo, y aún está allí por nosotros, y estará, hasta que regrese para juzgar a los vivos y a los muertos. (; ; ; ; y ; ; ; ; ; )

Leer los 11 textos de prueba (Reina-Valera)
Hechos 1:9
Y habiendo dicho estas cosas, viéndolo ellos, fue alzado, y le recibió una nube que le ocultó de sus ojos.
Marcos 16:19
Y el Señor, después que les habló, fue recibido arriba en el cielo, y se sentó a la diestra de Dios.
Lucas 24:51
Y aconteció que bendiciéndolos, se separó de ellos, y fue llevado arriba al cielo.
Hebreos 4:14
Por tanto, teniendo un gran sumo sacerdote que traspasó los cielos, Jesús el Hijo de Dios, retengamos nuestra profesión.
Hebreos 7:25
por lo cual puede también salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos.
Hebreos 9:11
Pero estando ya presente Cristo, sumo sacerdote de los bienes venideros, por el más amplio y más perfecto tabernáculo, no hecho de manos, es decir, no de esta creación
Romanos 8:34
¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aun, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros.
Efesios 4:10
El que descendió, es el mismo que también subió por encima de todos los cielos para llenarlo todo.
Colosenses 3:1
Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios.
Hechos 1:11
los cuales también les dijeron: Varones galileos, ¿por qué estáis mirando al cielo? Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo.
Mateo 24:30
Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria.

En la Confesión de 1689

8.4 De Cristo el Mediador
Este oficio fue asumido por el Señor Jesús con la mayor voluntad, y para poder desempeñarlo, nació bajo la ley y la cumplió perfectamente, y padeció el castigo que nos correspondía ―el cual debíamos haber llevado y padecido― siendo hecho pecado y maldición por nosotros. Soportando gravísimas penas en Su alma; y dolorosísimos padecimientos en Su cuerpo; fue crucificado y murió, y permaneció en el estado de los muertos; pero no vio corrupción. Al tercer día resucitó de entre los muertos con el mismo cuerpo en que padeció; con el que también ascendió al Cielo. Allí está sentado a la diestra de Su Padre, intercediendo; y regresará para juzgar a los hombres y a los ángeles en el fin del mundo.
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26.4 De la Iglesia
La Cabeza de la Iglesia es el Señor Jesucristo, quien por designación del Padre está investido de una manera suprema y soberana con toda autoridad para el llamamiento, institución, orden o gobierno de la Iglesia. No puede el Papa de Roma ser cabeza de esta en ningún sentido, sino que él es ese anticristo, ese hombre de pecado e hijo de perdición, que se exalta en la Iglesia contra Cristo y contra todo lo que se llama Dios; a quien el Señor destruirá con el resplandor de Su venida.
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«Ese» anticristo
Debe notarse que la frase designa al papa como ese Anticristo, no "el" Anticristo. […] A diferencia de las interpretaciones romanas, entre los protestantes, el Anticristo no era identificado como un individuo, sino como una designación de un sistema dominado por hombres.
James M. Renihan, Para el lector juicioso e imparcial (Confesionalidad Bautista, vol. II), Legado Bautista Confesional, cap. 26, sección «La Relación de lo Invisible y lo Visible: La verdadera Cabeza de la Iglesia».