Saltar al contenido
1693·La común fe
Pregunta 125 de 152
De la ley de Dios

¿Es suficiente entonces que no matemos a nadie de la manera mencionada anteriormente?

Respuesta

No es suficiente, porque cuando Dios condena la ira, la envidia y el odio, exige que amemos a nuestro prójimo como a nosotros mismos, que practiquemos la humanidad, la clemencia, la cortesía, la paciencia y la misericordia hacia él, y que apartemos de él todo aquello que le sea dañino tanto como nos sea posible. En pocas palabras, debemos estar tan convencidos que no titubeemos en hacer el bien incluso a nuestros enemigos. ( y ; ; ; ; ; ; ; ; ; ; )

Leer los 12 textos de prueba (Reina-Valera)
Mateo 22:39
Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.
Mateo 7:12
Así que, todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos; porque esto es la ley y los profetas.
Romanos 12:10
Amaos los unos a los otros con amor fraternal; en cuanto a honra, prefiriéndoos los unos a los otros.
Efesios 4:2
con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor
Gálatas 6:1, 2
1Hermanos, si alguno fuere sorprendido en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restauradle con espíritu de mansedumbre, considerándote a ti mismo, no sea que tú también seas tentado. 2Sobrellevad los unos las cargas de los otros, y cumplid así la ley de Cristo.
Mateo 5:5
Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad.
Romanos 12:18
Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres.
Mateo 5:7
Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia.
Lucas 6:36
Sed, pues, misericordiosos, como también vuestro Padre es misericordioso.
Éxodo 23:5
Si vieres el asno del que te aborrece caído debajo de su carga, ¿le dejarás sin ayuda? Antes bien le ayudarás a levantarlo.
Mateo 5:45
para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos.
Romanos 12:20
Así que, si tu enemigo tuviere hambre, dale de comer; si tuviere sed, dale de beber; pues haciendo esto, ascuas de fuego amontonarás sobre su cabeza.

En la Confesión de 1689

19.5 De la ley de Dios
La ley moral obliga para siempre a todos, tanto a los justificados como a los demás, a que se la obedezca, y no solo en lo referente a la materia contenida en esta, sino también en lo que se refiere a la autoridad de Dios el Creador, quien la dio. Tampoco Cristo, en el evangelio, abroga de ninguna manera esta obligación, sino que la refuerza mucho.
Leer el capítulo con sus pruebas →
Cristo refuerza la ley moral
Cristo no disuelve esta obligación, sino que la refuerza. Así pues, la ley moral perdura a lo largo de toda la historia redentora: siempre está en vigor.
James M. Renihan, Para el lector juicioso e imparcial (Confesionalidad Bautista, vol. II), Legado Bautista Confesional, cap. 19, sección «La perpetuidad de la ley moral».