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1693·La común fe
Pregunta 10 de 152
De la miseria del hombre

¿Deja Dios sin castigo esa obstinación y apostasía del hombre?

Respuesta

No, sino que Él está airado de una manera sumamente terrible, tanto por los pecados en los que nacemos como por los que nosotros mismos cometemos, los cuales castiga en un juicio justísimo con castigos temporales y eternos, como Él mismo sentencia: «Maldito el que no confirme las palabras de esta ley, poniéndolas por obra». (; ; )

Leer los 3 textos de prueba (Reina-Valera)
Romanos 5:12
Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron.
Deuteronomio 27:26
Maldito el que no confirmare las palabras de esta ley para hacerlas. Y dirá todo el pueblo: Amén.
Gálatas 3:10
Porque todos los que dependen de las obras de la ley están bajo maldición, pues escrito está: Maldito todo aquel que no permaneciere en todas las cosas escritas en el libro de la ley, para hacerlas.

En la Confesión de 1689

6.3 De la Caída del hombre, del pecado y su castigo
Siendo ellos la raíz de todo el género humano, y estando por designación de Dios en lugar y representación de toda la humanidad, la culpa del pecado fue imputada y la naturaleza corrompida [fue] transmitida a toda su posteridad, que desciende de ellos por generación ordinaria, siendo ahora concebidos en pecado, y [siendo] por naturaleza hijos de ira, esclavos del pecado, [estando] sujetos a la muerte y a todas las demás miserias ―espirituales, temporales y eternas―, a no ser que el Señor Jesús los libre.
Leer el capítulo con sus pruebas →
32.2 Del Juicio final
El fin para el cual Dios estableció este Día es la manifestación de la gloria de Su misericordia en la salvación eterna de los elegidos; y [la manifestación] de Su justicia en la condenación eterna de los réprobos, quienes son malvados y desobedientes. Porque entonces irán los justos a la vida eterna y recibirán esa plenitud de gozo y gloria con recompensa eterna en la presencia del Señor; pero los malvados, quienes no conocen a Dios ni obedecen el evangelio de Jesucristo, serán arrojados a los tormentos eternos y sufrirán el castigo de eterna destrucción, excluidos de la presencia del Señor y de la gloria de Su poder.
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¿Es justo que Adán nos represente?
¿Por qué determinó Dios que Adán actuara por todos nosotros? Simplemente porque así le agradó. Alguien puede responder: ‘¡Pero eso no es justo!’ Podemos responder, en primer lugar: ‘¿Quién eres tú para decirle eso a Dios?’ En segundo lugar, podemos preguntar: ‘¿Es justa la justificación por la sola fe y Cristo solo?’ La justificación está construida en el mismo principio de solidaridad, el uno actuando por los muchos.
Samuel E. Waldron, Exposición de la Confesión Bautista de Fe de 1689, Evangelical Press, 1997, p. 107.
Las consecuencias
Presta mucha atención a este lenguaje, porque las consecuencias para la humanidad son terribles: hemos sido concebidos en pecado, nuestra naturaleza nos hace hijos de la ira, somos siervos del pecado y estamos sujetos a la muerte y a todos los aspectos de la maldición.
James M. Renihan, Para el lector juicioso e imparcial (Confesionalidad Bautista, vol. II), Legado Bautista Confesional, cap. 6, sección «La transmisión del pecado».
El castigo eterno
Cualquier doctrina del amor de Dios que termina por dudar o negar la doctrina del castigo eterno es una doctrina falsa.
Samuel E. Waldron, Exposición de la Confesión Bautista de Fe de 1689, Evangelical Press, 1997, p. 426.