Saltar al contenido
1693·La común fe
Pregunta 99 de 288
De la confesión del pecado

¿Era ese el modo de proceder de los piadosos antiguos?

Respuesta

Sí; Nehemías confesó sus pecados (). David confesó sus pecados (). Daniel confesó sus pecados (). Y los que fueron bautizados por Juan en el Jordán confesaron sus pecados (Mateo 3).

Leer los 3 textos de prueba (Reina-Valera)
Nehemías 1:6
esté ahora atento tu oído y abiertos tus ojos para oír la oración de tu siervo, que hago ahora delante de ti día y noche, por los hijos de Israel tus siervos; y confieso los pecados de los hijos de Israel que hemos cometido contra ti; sí, yo y la casa de mi padre hemos pecado.
Salmos 32:5
Mi pecado te declaré, y no encubrí mi iniquidad. Dije: Confesaré mis transgresiones a Jehová; Y tú perdonaste la maldad de mi pecado. Selah
Daniel 9:4
Y oré a Jehová mi Dios e hice confesión diciendo: Ahora, Señor, Dios grande, digno de ser temido, que guardas el pacto y la misericordia con los que te aman y guardan tus mandamientos

En la Confesión de 1689

15.3 Del arrepentimiento para vida y salvación
Este arrepentimiento salvador es una gracia evangélica por la cual una persona, al ser sensibilizada por el Espíritu Santo a las multiformes maldades de su pecado, se humilla por [causa de] este mediante la fe en Cristo, con tristeza que es conforme a la voluntad de Dios, aborrecimiento de su pecado y abominación de sí misma; orando por el perdón y las fuerzas [que provienen] de la gracia, con el propósito y empeño, mediante las provisiones del Espíritu, de andar delante de Dios para agradarlo en todo.
Leer el capítulo con sus pruebas →
15.4 Del arrepentimiento para vida y salvación
Puesto que el arrepentimiento debe ser continuo a lo largo de toda nuestra vida, a causa del cuerpo de muerte y sus pasiones, es deber de todo hombre arrepentirse específicamente de los pecados específicos que sepa [que ha cometido].
Leer el capítulo con sus pruebas →
Remordimiento no es arrepentimiento
Muchos han llegado a una experiencia personal de la culpa, corrupción y peligro de sus pecados sin llegar a saber nada del verdadero arrepentimiento. El ejemplo clásico de esta realidad es Judas Iscariote (Mt. 27:3-5).
Samuel E. Waldron, Exposición de la Confesión Bautista de Fe de 1689, Evangelical Press, 1997, p. 207.
Un arrepentimiento de toda la vida
Esta confesión y renuncia del pecado es continua. No es meramente una experiencia por un tiempo por parte de aquellos que tienen una conversión crítica, sino una característica y hábito de vida. ¿Por qué? Tanto en cuanto continuemos siendo pecadores, debemos continuar arrepintiéndonos.
Samuel E. Waldron, Exposición de la Confesión Bautista de Fe de 1689, Evangelical Press, 1997, p. 210.