Pregunta 24 de 288
De Dios, el hombre y el pecado
¿En qué se manifiesta este alejamiento de Dios?
Respuesta
En el amor que tienen a sus pecados, en su renuencia a venir a él, en las excusas vanas que alegan por sus pecados, y en su ignorancia de los excelentes misterios de su bendito evangelio (; ; ).
Leer los 3 textos de prueba (Reina-Valera)
- Efesios 2:2-3, 11-12
- 2en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia 3entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás. 11Por tanto, acordaos de que en otro tiempo vosotros, los gentiles en cuanto a la carne, erais llamados incircuncisión por la llamada circuncisión hecha con mano en la carne. 12En aquel tiempo estabais sin Cristo, alejados de la ciudadanía de Israel y ajenos a los pactos de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo.
- Efesios 4:18-19
- 18teniendo el entendimiento entenebrecido, ajenos de la vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay, por la dureza de su corazón 19los cuales, después que perdieron toda sensibilidad, se entregaron a la lascivia para cometer con avidez toda clase de impureza.
- Romanos 1:28
- Y como ellos no aprobaron tener en cuenta a Dios, Dios los entregó a una mente reprobada, para hacer cosas que no convienen
En la Confesión de 1689
6.3 De la Caída del hombre, del pecado y su castigo
Siendo ellos la raíz de todo el género humano, y estando por designación de Dios en lugar y representación de toda la humanidad, la culpa del pecado fue imputada y la naturaleza corrompida [fue] transmitida a toda su posteridad, que desciende de ellos por generación ordinaria, siendo ahora concebidos en pecado, y [siendo] por naturaleza hijos de ira, esclavos del pecado, [estando] sujetos a la muerte y a todas las demás miserias ―espirituales, temporales y eternas―, a no ser que el Señor Jesús los libre.Leer el capítulo con sus pruebas →
31.1 Del estado del hombre después de la muerte y de la resurrección de los muertos
Los cuerpos de los hombres vuelven al polvo después de la muerte y ven corrupción; pero sus almas (que no mueren ni duermen), teniendo una subsistencia inmortal, vuelven inmediatamente a Dios quien las dio. Entonces las almas de los justos son hechas perfectas en santidad, son recibidas en el Paraíso, donde están con Cristo y contemplan el rostro de Dios en luz y gloria; aguardando la plena redención de sus cuerpos; y las almas de los malvados son arrojadas al infierno, donde permanecen en tormento y total oscuridad, reservadas para el Juicio del gran Día. Aparte de estos dos lugares para las almas separadas de sus cuerpos, la Escritura no reconoce ningún otro.Leer el capítulo con sus pruebas →
¿Es justo que Adán nos represente?
¿Por qué determinó Dios que Adán actuara por todos nosotros? Simplemente porque así le agradó. Alguien puede responder: ‘¡Pero eso no es justo!’ Podemos responder, en primer lugar: ‘¿Quién eres tú para decirle eso a Dios?’ En segundo lugar, podemos preguntar: ‘¿Es justa la justificación por la sola fe y Cristo solo?’ La justificación está construida en el mismo principio de solidaridad, el uno actuando por los muchos.
Las consecuencias
Presta mucha atención a este lenguaje, porque las consecuencias para la humanidad son terribles: hemos sido concebidos en pecado, nuestra naturaleza nos hace hijos de la ira, somos siervos del pecado y estamos sujetos a la muerte y a todos los aspectos de la maldición.
No hay purgatorio
La enseñanza de la Confesión en este punto trata de la cuestión del purgatorio. Si no hay un período intermedio entre la muerte misma y la entrada de los justos a la gloria, entonces no existe tal lugar como el purgatorio.
La muerte sin aguijón
El aguijón de la muerte ha sido quitado para quienes están unidos a Cristo. Estos no mueren en Adán. Mueren en Cristo y, por tanto, su aguijón, su más temido significado, no existe para ellos (1 Ts. 4:14; Ap. 14:13; Ro. 8:37-39).
Esperando la resurrección
En este estado intermedio, las almas de los creyentes esperan la resurrección final y la plena redención de sus cuerpos, que permanecen en sus tumbas en la tierra.