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1693·La común fe

Primera Confesión Bautista de Fe de Londres: las 3 ediciones en paralelo

Cada fila es una unidad de contenido, no un número de artículo: las ediciones se alinean por lo que dicen, de modo que las inserciones y supresiones quedan a la vista.

Sobre la numeración. La numeración de artículos difiere entre ediciones: 1646 reordena e inserta material y 1651 suprime un artículo. La comparación usa las unidades canónicas de esta tabla, no el número impreso.

60 unidades
1cfl.u01
1644 art. 1

Que DIOS, como es en Sí mismo, no puede ser comprendido por nadie más que por Él mismo y (a) habita en la luz inaccesible que ningún ojo puede alcanzar, a quien nadie ha visto jamás ni puede ver; que hay (b) un solo Dios, un solo Cristo, un solo Espíritu, una sola fe, un solo bautismo; (c) una misma regla de santidad y obediencia para todos los santos que debe ser obedecida en todo tiempo y lugar.

a. 1Tim 6:16 · b. 1Tim 2:5; Efe 4:4-6; 1Cor 12:4-6, 13; Jua 14 · c. 1Tim 6:3, 13-14; Gal 1:8-9; 2Tim 3:15

1646 art. 1

El Señor nuestro Dios es un (a) solo Dios, cuya (b) subsistencia está en Él mismo; cuya esencia no puede ser comprendida por nadie más que por Él mismo; el único que tiene inmortalidad (c) y habita en luz inaccesible; quien es en Sí mismo (d) santísimo, infinito (e) en todos los sentidos, en (f) grandeza, (g) sabiduría, (h) poder, amor; [es] (i) misericordiosísimo y graciabilísimo, longanísimo y abundantísimo en bondad y verdad; quien da (k) ser, movimiento y preservación a todas las criaturas.

a. 1Cor 8:6; Isa 44:6; 46:9 · b. Exo 3:14 · c. 1Tim 6:16 · d. Isa 43:15 · e. Sal 147:5 · f. Deu 32:3 · g. Job 36:5 · h. Jer 10:12 · i. Exo 34:6-7 · k. Hch 17:28; Rom 11:36

1651 art. 1

El Señor nuestro Dios es un (a) solo Dios, cuya (b) subsistencia está en Él mismo; cuya esencia no puede ser comprendida por nadie más que por Él mismo; el único que tiene inmortalidad (c) y habita en luz inaccesible; quien es en Sí mismo (d) santísimo, infinito (e) en todos los sentidos, en (f) grandeza, (g) sabiduría, (h) poder, amor; [es] (i) misericordiosísimo y graciabilísimo, longanísimo y abundantísimo en bondad y verdad; quien da (k) ser, movimiento y preservación a todas las criaturas.

a. 1Cor 8:6; Isa 44:6; 46:9 · b. Exo 3:14 · c. 1Tim 6:16 · d. Isa 43:15 · e. Sal 147:5 · f. Deu 32:3 · g. Job 36:5 · h. Jer 10:12 · i. Exo 34:6-7 · k. Hch 17:28; Rom 11:36

1cfl.u02
1644

Sin paralelo en esta edición.

1646 art. 2

En este Ser divino e infinito está el (a) Padre, el (b) Verbo y el (c) Espíritu Santo teniendo cada uno toda la esencia (d) divina, pero la esencia indivisa; todos infinitos sin principio alguno, por lo tanto, [hay] un (e) solo Dios, quien no debe ser dividido en naturaleza y ser, sino distinguido por respectivas [y] peculiares propiedades relativas.

a. 1Cor 1:3 · b. Jua 1:1 · c. Jua 15:26 · d. Exo 3:14 · e. 1Cor 8:6

1651 art. 2

En este Ser divino e infinito está el (a) Padre, el (b) Verbo y el (c) Espíritu Santo teniendo cada uno toda la esencia (d) divina, pero la esencia indivisa; todos infinitos sin principio alguno, por lo tanto, [hay] un (e) solo Dios, quien no debe ser dividido en naturaleza y ser, sino distinguido por respectivas [y] peculiares propiedades relativas.

a. 1Cor 1:3 · b. Jua 1:1 · c. Jua 15:26 · d. Exo 3:14 · e. 1Cor 8:6

1cfl.u03
1644 art. 3

Que Dios ha (a) decretado en Sí mismo desde la eternidad tocante a todas las cosas obrarlas y disponerlas eficazmente (b) conforme al consejo de Su voluntad, para la gloria de Su Nombre; en cuyo decreto se manifiesta Su sabiduría, constancia, verdad y fidelidad. (c) Sabiduría es aquello por lo que Él dispone todas las cosas. (d) Constancia es aquello por lo que el decreto de Dios permanece siempre inmutable. (e) Verdad es aquello por lo que Él declara solamente lo que ha decretado, y aunque Sus dichos a veces puedan parecer sonar a otra cosa, aun así, el sentido de estos siempre concuerda con el decreto. (f) Fidelidad es aquello por lo que Él efectúa lo que ha decretado, tal como lo ha decretado. Y en lo tocante a Su criatura el hombre, (g) Dios había preordenado en Cristo, desde antes de la fundación del mundo, conforme al beneplácito de Su voluntad, a algunos hombres para vida eterna, por medio de Jesucristo, para alabanza de la gloria de Su gracia, (h) dejando al resto en su pecado para su justa condenación, para alabanza de Su justicia.

a. Isa 46:10; Rom 11:34-36; Mat 10:29-30 · b. Efe 1:11 · c. Col 2:3 · d. Num 23:19-20 · e. Jer 10:10; Rom 3:4 · f. Isa 44:10 · g. Efe 1:3-7; 2Tim 1:9; Hch 13:48; Rom 8:29-30 · h. Jud 4, 6; Rom 9:11-13; Pro 16:4

1646 art. 3

Dios ha (a) decretado en Sí mismo antes que el mundo existiera, acerca de todas las cosas, (b) ya sean necesarias, (c) accidentales o voluntarias, con todas sus circunstancias, obrar, disponer y realizar todas las cosas conforme al consejo de Su voluntad, para Su gloria (pero sin ser el autor del pecado ni tener comunión con nadie en este), en lo cual se manifiesta Su sabiduría en disponer todas las cosas, [y Su] inmutabilidad, poder y fidelidad, en cumplir Su decreto. Y Dios, desde antes de la fundación del mundo, preordenó a algunos hombres a vida eterna por medio de Jesucristo, para alabanza y gloria de Su gracia; dejando al resto en su pecado para su justa condenación, para alabanza de Su justicia.

a. Isa 46:10; Efe 1:11; Rom 11:33 · b. Sal 115:3; 135:6 · c. Sal 33:15; 1Sam 10:9, 26; Pro 21:6; Exo 21:13; Pro 16:33; Sal 144; Isa 45:7; Jer 14:22; Mat 6:28, 30; Col 1:16-17; Num 23:19-20; Rom 3:4; Jer 10:10; Efe 1:4-5; Jud 4, 6; Pro 16:4

1651 art. 3

Dios ha (a) decretado en Sí mismo antes de que el mundo existiera, acerca de todas las cosas, (b) obrarlas, disponerlas y realizarlas (conforme al consejo de Su voluntad) para Su gloria (pero sin ser el autor del pecado ni tener comunión con nadie en este), en lo cual se manifiesta Su sabiduría en disponer todas las cosas, [y Su] inmutabilidad, poder y fidelidad, en cumplir Su decreto. Y Dios, desde antes de la fundación del mundo, preordenó a algunos hombres a vida eterna por medio de Jesucristo, para alabanza y gloria de Su gracia; dejando al resto actuar en su pecado para su justa condenación, para alabanza de Su justicia.

a. Isa 46:10; Efe 1:11; Rom 11:33 · b. Sal 115:3; 135:6; Sal 33:15; 1Sam 10:9, 26; Pro 21:6; Exo 21:13; Pro 16:33; Sal 144; Isa 45:7; Jer 14:22; Mat 6:28, 30; Col 1:16-17; Num 23:19-20; Rom 3:4; Jer 10:10; Efe 1:4-5; Jud 4, 6; Pro 16:4

1cfl.u04
1644 art. 4

(a) En el principio hizo Dios todas las cosas muy buenas, creó al hombre a Su (b) imagen y semejanza, llenándolo de toda perfección de toda excelencia y rectitud en su estado natural, libre de todo pecado. (c) Pero [el hombre] no permaneció mucho tiempo en esta posición de honor, sino que mediante la (d) astucia de la serpiente, que Satanás usó como instrumento, habiendo pecado antes él mismo con sus ángeles y no habiendo (e) guardado su primer estado sino abandonando su propia morada, primero (f) Eva y luego Adán, siendo seducidos, cayeron consciente y voluntariamente en desobediencia y transgresión del mandamiento de su gran Creador, por lo cual la muerte cayó sobre todos, y reinó sobre todos, de modo que, desde la Caída, todos son concebidos en pecado y engendrados en iniquidad, y así [son] por naturaleza hijos de ira y esclavos del pecado, [están] sujetos a (g) la muerte y todas las demás calamidades debidas al pecado[,] en este mundo y para siempre, siendo considerados sin relación con Cristo en su estado natural.

a. Gen 1; Col 1:16; Heb 11:3; Isa 45:12 · b. Gen 1:26; 1Cor 15:45-46; Ecl 7:31 · c. Sal 49:20 · d. Gen 3:1, 4-5; 2Cor 11:3 · e. 2Ped 2:4; Jud 6 [RVA-2015]; Jua 8:44 · f. Gen 3:1-2, 6; 1Tim 2:14; Ecl 7:31; Gal 3:22 · g. Rom 5:12, 18-19; 6:23; Efe 2:3; Rom 5:12

1646 art. 4

En el (a) principio hizo Dios todas las cosas muy buenas, creó al hombre a Su (b) imagen, lleno de toda perfección apropiada en su estado natural y libre de todo pecado; pero [el hombre] (c) no permaneció mucho tiempo en esta posición de honor, pues Satanás usó la astucia de la (d) serpiente para seducir primero a Eva, y luego por medio de ella a Adán; quien sin compulsión alguna, al comer del fruto prohibido, (e) transgredió el mandamiento de Dios y cayó, por lo que (f) la muerte cayó sobre toda su posteridad; quienes ahora son concebidos en pecado, y por naturaleza [son] hijos de ira, esclavos del pecado, [están] sujetos a (g) la muerte y demás miserias[,] en este mundo y para siempre, a no ser que el Señor Jesucristo los libre.

a. Gen 1:1; Col 1:16; Isa 45:12 · b. 1Cor 15:45-46 · c. Ecl 7:29 · d. Gen 3:1, 4-5; 2Cor 11:3 · e. 1Tim 2:14 · f. Gal 3:22 · g. Rom 5:12, 18-19; 6:22; Efe 2:3

1651 art. 4

En el (a) principio hizo Dios todas las cosas muy buenas, creó al hombre a Su (b) imagen, lleno de toda perfección apropiada en su estado natural y libre de todo pecado; pero [el hombre] (c) no permaneció mucho tiempo en esta posición de honor, pues Satanás usó la astucia de la (d) serpiente para seducir primero a Eva, y luego por medio de ella a Adán; quien sin compulsión alguna, al comer del fruto prohibido, (e) transgredió el mandamiento de Dios y cayó, por lo que (f) la muerte cayó sobre toda su posteridad; quienes ahora son concebidos en pecado, y por naturaleza [son] hijos de ira, esclavos del pecado, [están] sujetos a (g) la muerte y demás miserias[,] en este mundo y para siempre, a no ser que el Señor Jesucristo los libre.

a. Gen 1:1; Col 1:16; Isa 45:12 · b. 1Cor 15:45-46 · c. Ecl 7:29 · d. Gen 3:1, 4-5; 2Cor 11:3 · e. 1Tim 2:14 · f. Gal 3:22 · g. Rom 5:12, 18-19; 6:22; Efe 2:3

1cfl.u05
1644

Sin paralelo en esta edición.

1646 art. 5

Dios, en Su (a) poder y sabiduría infinitos, (b) dispone todas las cosas para el fin para el que fueron creadas; que ni bien ni mal sobreviene a nadie por azar o fuera de Su (c) providencia; y que todo lo que sobreviene a los elegidos es por Su designio, para Su gloria y [para] (d) el bien de ellos.

a. Job 38:11 · b. Isa 46:10-11; Ecl 3:14 · c. Mat 10:29-30; Exo 21:13; Pro 16:33 · d. Rom 8:28

1651 art. 5

Dios, en Su (a) poder y sabiduría infinitos, (b) dispone todas las cosas para el fin para el que fueron creadas; que nada sobreviene a nadie por azar o fuera de Su (c) providencia; y que todo lo que sobreviene a los elegidos es por Su designio, para Su gloria y [para] (d) el bien de ellos.

a. Job 38:11 · b. Isa 46:10-11; Ecl 3:14 · c. Mat 10:29-30; Exo 21:13; Pro 16:33 · d. Rom 8:28

1cfl.u06
1644 art. 5

Habiendo caído así toda la humanidad y estando completamente muerta en pecados y delitos y sujeta a la ira eterna del gran Dios por transgresión, aun así, los elegidos, a quienes Dios ha (a) amado con amor eterno, son (b) redimidos, vivificados y salvados, no por sí mismos ni por sus propias obras, para que nadie se gloríe, sino completa y únicamente por Dios, por (c) Su libre gracia y misericordia, por medio de Jesucristo, el cual se hizo para nosotros sabiduría de Dios, justificación, santificación y redención, para que, tal como está escrito: El que se gloría, que se gloríe en el Señor.

a. Jer 31:2 · b. Gen 3:15; Efe 1:3, 7; 2:4, 9; 1Tes 5:9; Hch 13:38 · c. 1Cor 1:30-31; 2Cor 5:21; Jer 9:23-24

1646 art. 6

Todos los elegidos, siendo (a) amados por Dios con amor eterno, son (b) redimidos, vivificados y salvados, no por sí mismos ni por sus propias obras, para que nadie se gloríe, sino única y enteramente por Dios, por Su libre (c) gracia y misericordia, por medio de Jesucristo, el cual se hizo para nosotros (d) sabiduría de Dios, justificación, santificación y redención, y todo en todos, para que el que se gloría, que se gloríe en el Señor.

a. Jer 31:2 · b. Efe 1:3, 7; 2:4, 9; 1Tes 5:9 · c. Hch 13:38; 2Cor 5:21; Jer 9:23-24 · d. 1Cor 1:30-31; Jer 23:6

1651 art. 6

Todos los elegidos, siendo (a) amados por Dios con amor eterno, son (b) redimidos, vivificados y salvados, no por sí mismos ni por sus propias obras, para que nadie se gloríe, sino única y enteramente por Dios, por Su libre (c) gracia y misericordia, por medio de Jesucristo, el cual se hizo para nosotros (d) sabiduría de Dios, justificación, santificación y redención, y todo en todos, para que el que se gloría, que se gloríe en el Señor.

a. Jer 31:2 · b. Efe 1:3, 7; 2:8-9; 1Tes 5:9 · c. Hch 13:38; 2Cor 5:21; Jer 9:23-24 · d. 1Cor 1:30-31; Jer 23:6

1cfl.u07
1644 art. 6

(a) Por lo tanto, esta es la vida eterna: conocer al único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien Él ha enviado. (b) En cambio, el Señor, en llama de fuego, dará retribución a los que no conocen a Dios y a los que no obedecen al evangelio de nuestro Señor Jesucristo.

a. Jua 17:3; Heb 5:9; Jer 23:5-6 · b. 2Tes 1:8; Jua 3:36

1646 art. 7

Y (a) esta es la vida eterna: que conozcamos al único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien Él ha enviado. (b) En cambio, el Señor, en llama de fuego, dará retribución a los que no conocen a Dios y a los que no obedecen al evangelio de nuestro Señor Jesucristo.

a. Jua 17:3; Heb 5:9 · b. 2Tes 1:8; Jua 6:36

1651 art. 7

Y (a) esta es la vida eterna: que conozcamos al único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien Él ha enviado. (b) En cambio, el Señor, en llama de fuego, dará retribución a los que no conocen a Dios y a los que no obedecen al evangelio de nuestro Señor Jesucristo.

a. Jua 17:3; Heb 5:9 · b. 2Tes 1:8; Jua 6:36

1cfl.u08
1644 art. 7

La regla de este conocimiento, fe y obediencia concerniente a la adoración y el servicio a Dios y todos los demás deberes cristianos no son las invenciones, opiniones, pensamientos, leyes, constituciones o tradiciones no escritas del hombre cualesquiera sean, sino solo la Palabra de Dios contenida en las Escrituras canónicas.

Jua 5:39; 2Tim 3:15-17; Col 21:18, 23; Mat 15:9

1646 art. 8

La regla de este conocimiento, fe y obediencia concerniente a la adoración a Dios, la cual contiene todo el deber del hombre, es (no (a) leyes ni tradiciones no escritas de hombres sino) solamente la Palabra de Dios contenida en las Santas (b) Escrituras; en las cuales está registrado claramente todo lo que es necesario que sepamos, creamos y practiquemos; las cuales son la única regla de santidad y obediencia para todos los santos que debe ser obedecida en todo tiempo y lugar.

a. Col 2:23; Mat 15:9, 6 · b. Jua 5:39; 2Tim 3:15-17; Isa 8:20; Gal 1:8-9; Hch 3:22-23

1651 art. 8

La regla de este conocimiento, fe y obediencia concerniente a la adoración a Dios, la cual contiene todo el deber del hombre, es (no (a) leyes ni tradiciones no escritas de hombres sino) solamente la Palabra de Dios contenida en las Santas (b) Escrituras; en las cuales está registrado claramente todo lo que es necesario que sepamos, creamos y practiquemos; las cuales son la única regla de santidad y obediencia para todos los santos que debe ser obedecida en todo tiempo y lugar.

a. Col 2:23; Mat 15:9, 6 · b. Jua 5:39; 2Tim 3:15-17; Isa 8:20; Gal 1:8-9; Hch 3:22-23

1cfl.u09
1644 art. 9

En lo tocante al Señor Jesús, de quien escribieron (a) Moisés y los profetas y a quien predicaron los apóstoles, [Él] es el (b) Hijo de Dios el Padre, el resplandor de Su gloria, la expresión exacta de Su naturaleza, Dios con Él y con Su Espíritu Santo, por quien hizo el mundo, por quien sostiene y gobierna todas las obras que ha hecho, el cual también, (c) cuando vino la plenitud del tiempo, fue hecho hombre, nacido de (d) mujer, de la tribu de (e) Judá, de la descendencia de Abraham y de David, a saber, de María, aquella bienaventurada virgen, por el Espíritu Santo que vino sobre ella y el poder del Altísimo que la cubrió con Su sombra, y también fue (f) semejante a nosotros en todo, a excepción del pecado solamente.

a. Gen 3:15; 22:18; 49:10; Dan 7:13; 9:24-26 · b. Pro 8:23; Jua 1:1-3; Col 1:15-17 · c. Gal 4:4 · d. Heb 7:14; Apo 5:5 con Gen 49:9-10; Rom 1:3; 9:5 · e. Mat 1:16 con Luc 3:23, 26; Heb 2:16 · f. Isa 53:3-5; Flp 2:8 con Él». Es decir, «con el Padre».

1646 art. 9

El Señor Jesucristo, de quien escribieron (a) Moisés y los profetas, [y] predicaron los apóstoles, Él es el (b) Hijo de Dios, el resplandor de Su gloria, etc., por quien hizo el mundo; quien sostiene y gobierna todas las cosas que ha hecho; quien también, cuando vino la (c) plenitud del tiempo, nació de mujer, [d] de la tribu de Judá, de la descendencia de Abraham y de David; a saber, de la virgen María, al venir el Espíritu Santo sobre ella, al cubrirla el poder del Altísimo con Su sombra; y también fue tentado como nosotros, pero sin pecado.

a. Gen 3:15; 22:18; 49:10; Dan 7:13; 9:24-26 · b. Pro 8:23; Jua1:1-3; Heb 1:8 · c. Gal 4:4 · d. Heb 7:14; Apo 5:5 con Gen 49:9-10; Rom 1:3; 9:10; Mat 1:16 con Luc 3:23, 26; Heb 2:16; Isa 53:3-5; Heb 4:15

1651 art. 9

El Señor Jesucristo, de quien escribieron (a) Moisés y los profetas, [y] predicaron los apóstoles, Él es el (b) Hijo de Dios, el resplandor de Su gloria, etc., por quien hizo el mundo; quien sostiene y gobierna todas las cosas que ha hecho; quien también, cuando vino la (c) plenitud del tiempo, nació de mujer, [d] de la tribu de Judá, de la descendencia de Abraham y de David; a saber, de la virgen María, al venir el Espíritu Santo sobre ella, al cubrirla el poder del Altísimo con Su sombra; y también fue tentado como nosotros, pero sin pecado.

a. Gen 3:15; 22:18; 49:10; Dan 7:13; 9:24-26 · b. Pro 8:23; Jua1:1-3; Heb 1:8 · c. Gal 4:4 · d. Heb 7:14; Apo 5:5 con Gen 49:9-10; Rom 1:3; 9:10; Mat 1:16 con Luc 3:23, 26; Heb 2:16; Isa 53:3-5; Heb 4:15

1cfl.u10
1644 art. 10

En lo tocante a Su oficio, solo (a) Jesucristo es hecho el Mediador del Nuevo Pacto, el eterno Pacto de Gracia entre Dios y el hombre, para que (b) sea perfecta y plenamente el Profeta, Sacerdote y Rey de la Iglesia de Dios por los siglos de los siglos.

a. 2Tim 2:15; Heb 9:15; Jua 14:6 · b. Heb 1:2; 3:1-2; 7:24; Isa 9:6-7; Hch 5:31

1646 art. 10

(a)Jesucristo es hecho el Mediador del eterno y Nuevo Pacto de Gracia entre Dios y el hombre, para que siempre sea (b) perfecta y plenamente el Profeta, Sacerdote y Rey de la Iglesia de Dios por los siglos de los siglos.

a. 1Tim 2:5; Heb 9:15; Jua 14:6 · b. Isa 9:6-7

1651 art. 10

(a)Jesucristo es hecho el Mediador del eterno y Nuevo Pacto de Gracia entre Dios y el hombre, para que siempre sea (b) perfecta y plenamente el Profeta, Sacerdote y Rey de la Iglesia de Dios por los siglos de los siglos.

a. 1Tim 2:5; Heb 9:15; Jua 14:6 · b. Isa 9:6-7

1cfl.u11
1644 art. 11

Para este oficio fue preordenado desde la eternidad por la (a) autoridad del Padre; y en cuanto a Su humanidad, desde el seno materno fue llamado y apartado, y (b) ungido también [para ello] plenísima y abundantísimamente con todos los dones necesarios, pues Dios derramó sobre Él el Espíritu sin medida.

a. Pro 8:23; Isa 42:6; 49:1, 5 · b. Isa 11:2-5; 61:1-3 con Luc 4:17, 22; Jua 1:14-16; 3:34

1646 art. 11

Para este oficio fue designado por (a) Dios desde la eternidad; y en cuanto a Su humanidad, desde el seno materno fue llamado, apartado y (b) ungido [para ello] plenísima y abundantísimamente con todos los dones necesarios, pues Dios derramó sobre Él el Espíritu sin medida.

a. Pro 8:23; Isa 42:6; 49:15 · b. Isa 11:2-5; 61:1-2 con Luc 4:17, 22; Jua 1:14, 26; 3:34

1651 art. 11

Para este oficio fue designado por (a) Dios desde la eternidad; y en cuanto a Su humanidad, desde el seno materno fue llamado, apartado y (b) ungido [para ello] plenísima y abundantísimamente con todos los dones necesarios, pues Dios derramó sobre Él el Espíritu sin medida.

a. Pro 8:23; Isa 42:6; 49:15 · b. Isa 11:2-5; 61:1-2 con Luc 4:17, 22; Jua 1:14, 16; 3:34

1cfl.u12
1644 art. 12

En [cuanto a] este llamado, la Escritura declara dos cosas especiales considerables: primero, el llamado a este oficio; segundo, este oficio en sí. En primer lugar, que (a) nadie toma este honor para sí mismo, sino que lo recibe cuando es llamado por Dios, así como lo fue Aarón; de la misma manera, Cristo. Por ser una acción especialmente de Dios el Padre y haberse hecho por medio de esta un pacto especial, Él ordena a Su Hijo a este oficio; el pacto de que (b) Cristo sería hecho un sacrificio por el pecado, verá a Su descendencia, prolongará Sus días, y la voluntad del Señor en Su mano será prosperada; llamado que, por ende, contiene en sí mismo (c) escoger, (d) preordenar y (e) enviar. La elección se refiere al fin, la preordenación, a los medios, y el enviar, a la ejecución misma; (f) todo por pura gracia, sin ninguna condición prevista ni en los hombres ni en Cristo mismo.

a. Heb 5:4-6 · b. Isa 53:10-11 · c. Isa 42:1 · d. 1Ped 1:20 · e. Jua 3:17; 9:27; 10:36; Isa 61:1 · f. Jua 3:16; Rom 8:32

1646 art. 12

En lo concerniente a Su mediación, la Escritura declara el llamado de Cristo a Su oficio; pues (a) nadie toma este honor para sí mismo, sino que lo recibe cuando es llamado por Dios, así como lo fue Aarón. Por ser una acción de Dios y haberse hecho por medio de esta una promesa especial, Él ordena a Su Hijo a este oficio; la promesa de que Cristo sería hecho un sacrificio por el pecado, vería a Su (b) descendencia, prolongaría Sus días, y la voluntad del Señor en Su mano prosperará; (c) todo por pura gracia libre y absoluta para con los elegidos de Dios, y sin ninguna condición prevista en ellos para conseguirla.

a. Heb 5:4-6 · b. Isa 53:10-11 · c. Jua 3:16; Rom 8:32

1651 art. 12

En lo concerniente a Su mediación, la Escritura declara el llamado de Cristo a Su oficio; pues (a) nadie toma este honor para sí mismo, sino que lo recibe cuando es llamado por Dios, así como lo fue Aarón. Por ser una acción de Dios y haberse hecho por medio de esta una promesa especial, Él ordena a Su Hijo a este oficio; la promesa de que Cristo sería hecho un sacrificio por el pecado, vería a Su (b) descendencia, prolongaría Sus días, y la voluntad del Señor en Su mano prosperará; (c) todo por pura gracia libre y absoluta para con los elegidos de Dios, y sin ninguna condición prevista en ellos para conseguirla.

a. Heb 5:4-6 · b. Isa 53:10-11 · c. Jua 3:16; Rom 8:32

1cfl.u13
1644 art. 13

De modo que este oficio de ser Mediador (es decir, de ser Profeta, Sacerdote y Rey de la Iglesia de Dios) es tan propio de Cristo que no puede ser transferido de Él a ningún otro, ni en su totalidad ni en parte alguna.

1Tim 2:5; Heb 7:24; Dan 7:14; Hch 4:12; Luc 1:33; Jua 14:6

1646 art. 13

Este oficio de ser Mediador (es decir, de ser Profeta, Sacerdote y Rey de la Iglesia de Dios) es tan propio de Cristo que no puede ser transferido de Él a ningún otro, ni en su totalidad ni en parte alguna.

1Tim 2:5; Heb 7:24; Dan 7:14; Hch 4:12; Luc 1:33; Jua 14:6

1651 art. 13

Este oficio de ser Mediador (es decir, de ser Profeta, Sacerdote y Rey de la Iglesia de Dios) es tan propio de Cristo que no puede ser transferido de Él a ningún otro, ni en su totalidad ni en parte alguna.

1Tim 2:5; Heb 7:24; Dan 7:14; Hch 4:12; Luc 1:33; Jua 14:6

1cfl.u14
1644 art. 14

Este oficio en sí al que Cristo fue llamado es triple: de (a) Profeta, (b) Sacerdote y (c) Rey. Este número y orden de oficios se manifiesta, en primer lugar, por las necesidades de los hombres que se esfuerzan penosamente (d) sumidos en la ignorancia, por lo cual están en infinita necesidad del oficio profético de Cristo para liberarlos. En segundo lugar, el alejamiento de Dios, por lo que están en necesidad del oficio sacerdotal para reconciliarlos. En tercer lugar, nuestra (e) total incapacidad para volvernos a Él, por lo cual están en necesidad del poder de Cristo en Su oficio regio para asistirlos y gobernarlos.

a. Deu 18:15 con Hch 3:22-23 · b. Sal 110:3; Heb 3:1; 4:14-15; 5:6; 10:21 · c. Sal 2:6 · d. Hch 26:18; Col 1:3 · e. Col 1:21; Efe 2:12 · e. Cnt 1:3; Jua 6:44

1646 art. 14

Este oficio al que Cristo es llamado es triple: (a) Profeta, (b) Sacerdote y (c) Rey. Este número y orden de oficios es necesario; pues, por nuestra (d) ignorancia, estamos en necesidad de Su oficio profético; por nuestro gran (e) alejamiento de Dios, necesitamos Su oficio sacerdotal para reconciliarnos; y, por nuestra aversión y total incapacidad para volvernos a Dios, necesitamos Su oficio regio para (f) convencernos, (g) someternos, (h) atraernos, (i) sostenernos y (k) preservarnos para Su Reino celestial.

a. Deu 18:15 con Hch 3:22-23 · b. Heb 3:1; 4:14-15 · c. Sal 2:6 · d. 2Cor 5:20; Hch 26:18 · e. Col 1:21 · f. Jua 16:8 · g. Sal 110:3 · h. Cnt 1:3; Jua 6:44 · i. Flp 4:13 · k. 2Tim 4:18

1651 art. 14

Este oficio al que Cristo es llamado es triple: (a) Profeta, (b) Sacerdote y (c) Rey. Este número y orden de oficios es necesario; pues, por nuestra (d) ignorancia, estamos en necesidad de Su oficio profético; por nuestro gran (e) alejamiento de Dios, necesitamos Su oficio sacerdotal para reconciliarnos; y, por nuestra aversión y total incapacidad para volvernos a Dios, necesitamos Su oficio regio para (f) convencernos, (g) someternos, (h) atraernos, (i) sostenernos y (k) preservarnos para Su Reino celestial.

a. Deu 18:15 con Hch 3:22-23 · b. Heb 3:1; 4:14-15 · c. Sal 2:6 · d. 2Cor 5:20; Hch 26:18 · e. Col 1:21 · f. Jua 16:8 · g. Sal 110:3 · h. Cnt 1:3; Jua 6:44 · i. Flp 4:13 · k. 2Tim 4:18

1cfl.u15
1644 art. 15

En lo tocante al oficio profético de Cristo, es aquel por el cual Él ha (a) revelado perfectamente del seno del Padre toda la voluntad de Dios, lo que es necesario que Sus siervos conozcan, crean y obedezcan; por lo tanto, es llamado no solo Profeta, (b) Doctor [Maestro], el (c) Apóstol de nuestra fe y el (d) Ángel del pacto, sino también la (e) Sabiduría misma de Dios y (f) los tesoros de la sabiduría y del conocimiento.

a. Jua 1:18; 12:49-50; 15; 17:8; Deu 18:15 · b. Mat 23:10 · c. Heb 3:1 · d. Mal 3:1 [RVR60] · e. 1Cor 1:24 · f. Col 2:3

1646 art. 15

En lo concerniente al oficio profético de Cristo, es aquel por el cual Él ha (a) revelado la voluntad de Dios, todo lo que es necesario que Sus siervos conozcan y (b) obedezcan; por lo tanto, Él es llamado no solo Profeta, Doctor [Maestro], el (c) Apóstol de nuestra fe y el (d) Ángel del pacto, sino también la (e) Sabiduría misma de Dios, en quien están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento, quien continúa revelando por siempre la misma verdad del evangelio a Su pueblo.

a. Jua 1:18; 12:49-50; 15; 17:8; Deu 18:15 · b. Mat 23:10 · c. Heb 3:1 · d. Mal 3:1 [RVR60] · e. 1Cor 1:24; Col 2:3

1651 art. 15

En lo concerniente al oficio profético de Cristo, es aquel por el cual Él ha (a) revelado la voluntad de Dios, todo lo que es necesario que Sus siervos conozcan y (b) obedezcan; por lo tanto, Él es llamado no solo Profeta, Doctor [Maestro], el (c) Apóstol de nuestra fe y el (d) Ángel del pacto, sino también la (e) Sabiduría misma de Dios, en quien están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento, quien continúa revelando por siempre la misma verdad del evangelio a Su pueblo.

a. Jua 1:18; 12:49-50; 15; 17:8; Deu 18:15 · b. Mat 23:10 · c. Heb 3:1 · d. Mal 3:1 [RVR60] · e. 1Cor 1:24; Col 2:3

1cfl.u16
1644 art. 16

Para que por ello fuera un Profeta tan completo en todos los sentidos, era necesario que fuera (a) Dios y que además fuera Hombre; pues, a menos que hubiera sido Dios, nunca habría podido comprender perfectamente la voluntad de Dios (b) ni habría podido revelarla por todas las edades; y a menos que hubiera sido Hombre, no habría podido revelarla adecuadamente al hombre en Su (c) propia Persona.

a. Jua 1:18; 3:13 · b. 1Cor 2:11, 16 · c. Hch 3:22 con Deu 18:15; Heb 1:1

1646 art. 16

Para que fuera un Profeta completo en todos los sentidos, era necesario que fuera Dios, y que también fuera Hombre; pues, a menos que hubiera sido Dios, nunca habría podido comprender perfectamente la voluntad de Dios; y a menos que hubiera sido Hombre, no habría podido revelarla adecuadamente a los hombres en Su propia Persona.

Jua 1:18; Hch 3:22 con Deu 18:15; Heb 1:1

1651 art. 16

Para que fuera un Profeta completo en todos los sentidos, era necesario que fuera Dios, y que también fuera Hombre; pues, a menos que hubiera sido Dios, nunca habría podido comprender perfectamente la voluntad de Dios; y a menos que hubiera sido Hombre, no habría podido revelarla adecuadamente a los hombres en Su propia Persona.

Jua 1:18; Hch 3:22 con Deu 18:15; Heb 1:1

1cfl.u17
1644 art. 17

En lo tocante a Su sacerdocio, Cristo, (a) habiéndose consagrado, se presentó una vez para siempre para destruir el pecado por la ofrenda y sacrificio de Sí mismo, y con este fin ha consumado y padecido plenamente todas aquellas cosas por las que Dios, por medio de la sangre de Su cruz en un sacrificio aceptable, podía reconciliar a Sus elegidos únicamente; (b) y habiendo derribado la pared intermedia de separación, y con ello terminado y quitado todos los ritos, sombras y ceremonias, ahora ha entrado hasta detrás del velo, al Lugar Santísimo, es decir, a los cielos mismos y la presencia misma de Dios, donde vive para siempre y se sienta perpetuamente a la diestra de la Majestad, presentándose ante Su Padre para interceder por los que se acercan al trono de la gracia por ese camino nuevo y vivo; y no solo eso, sino (c) que también hace de Su pueblo una casa espiritual para un sacerdocio santo, para ofrecer sacrificio espiritual aceptable a Dios por medio de Él. Ni el Padre acepta ni Cristo le ofrece ninguna otra adoración o adoradores.

a. Jua 17:19; Heb 5:7-9; 9:26 [RVR60]; Rom 5:19; Efe 5:2; Col 1:20 · b. Efe 2:14-16; Rom 8:34 · c. 1Ped 2:5; Jua 4:23-24

1646 art. 17

En lo concerniente a Su (a) sacerdocio, Cristo, habiéndose santificado, se presentó una vez para siempre para destruir el pecado por aquella única ofrenda de Sí mismo en sacrificio por el pecado, por lo cual consumó y padeció plenamente todas las cosas que Dios requería para la salvación de Sus elegidos y quitó todos los ritos y sombras, etc., y ahora ha entrado hasta detrás del velo al Lugar Santísimo, que es la presencia de Dios. Además, Él hace de Su pueblo una casa espiritual para un sacerdocio santo, para ofrecer sacrificio espiritual aceptable a Dios por medio de Él. Ni el Padre acepta ni Cristo le ofrece ninguna otra adoración o adoradores.

a. Jua 17:19; Heb 5:7-9; 10:12; Rom 5:19; Efe 5:2; Col 1:20; Efe 2:14-16; Rom 8:34; Heb 9:24; 8:1; 1Ped 2:5; Jua 4:23-24

1651 art. 17

En lo concerniente a Su (a) sacerdocio, Cristo, habiéndose santificado, se presentó una vez para siempre para destruir el pecado por aquella única ofrenda de Sí mismo en sacrificio por el pecado, por lo cual consumó y padeció plenamente todas las cosas que Dios requería para la salvación de Sus elegidos y quitó todos los ritos y sombras, etc., y ahora ha entrado hasta detrás del velo al Lugar Santísimo, que es la presencia de Dios. Además, Él hace de Su pueblo una casa espiritual para un sacerdocio santo, para ofrecer sacrificio espiritual aceptable a Dios por medio de Él. Ni el Padre acepta ni Cristo le ofrece ninguna otra adoración o adoradores.

a. Jua 17:19; Heb 5:7-9; 10:12; Rom 5:19; Efe 5:2; Col 1:20; Efe 2:14-16; Rom 8:34; Heb 9:24; 8:1; 1Ped 2:5; Jua 4:23-24

1cfl.u18
1644 art. 18

Este sacerdocio no era de la ley ni era temporal, sino según el orden (a) de Melquisedec; (b) no por un mandamiento carnal, sino según el poder de una vida indestructible; (c) no por un orden débil y cojo, sino [que es un sacerdocio] estable y perfecto; no por un (d) tiempo, sino para siempre, que no admite sucesor, sino que es perpetuo y propio de Cristo, y de Aquel que vive para siempre. Cristo mismo fue el Sacerdote, el Sacrificio y el Altar. Fue (e) Sacerdote según ambas naturalezas; fue Sacrificio propísimamente según Su naturaleza humana, (f) que en la Escritura se suele atribuir a Su cuerpo, a Su sangre; sin embargo, la fuerza principal por la que este Sacrificio fue hecho eficaz dependió de Su (g) naturaleza divina, a saber, que el Hijo de Dios se ofreció a Sí mismo en nuestro lugar. Él fue el (h) Altar propiamente según Su naturaleza divina, ya que corresponde al altar santificar lo que se ofrece sobre él; por lo tanto, debía ser de mayor dignidad que el propio Sacrificio. a. Heb 7:17 | b. Heb 7:16 [RV-SBT] | c. Heb 7:18-21 | d. Heb 7:24-25 | e. Heb 5:6 | f. Heb 10:10; 1Ped 1:18-19; Col 1:20, 22; Isa 53:10; Mat 20:28 | g. Hch 20:28; Rom 8:3 | h. Heb 9:14; 13:10, 12, 15; Mat 23:17; Jua 17:19

1646 art. 18

Este sacerdocio no era de la ley ni era temporal, sino según el orden de (a) Melquisedec, y es estable y perfecto, no por un (b) tiempo, sino para siempre, lo cual es apropiado para Jesucristo, como para Aquel que vive para siempre. Cristo fue el Sacerdote, el Sacrificio y el Altar. Fue Sacerdote según ambas naturalezas; fue Sacrificio según Su naturaleza humana; de ahí que en la (c) Escritura se atribuye a Su cuerpo, a Su (d) sangre; sin embargo, la eficacia de este Sacrificio dependió de Su naturaleza divina; por eso se llama la sangre de Dios. Fue el Altar según Su (e) naturaleza divina, ya que corresponde al (f) altar santificar lo que se ofrece sobre él; por lo tanto, debía ser de mayor dignidad que el propio Sacrificio.

a. Heb 7:17 · b. Heb 7:16, 18-21, 24-25 · c. Heb 5:6 · d. Heb 10:10; 1Ped 1:18-19; Col 1:20, 22 · e. Heb 9:13; Hch 20:28 · f. Heb 9:14; 13:10, 12, 15; Mat 23:17; Jua 17:19

1651 art. 18

Este sacerdocio no era de la ley ni era temporal, sino según el orden de (a) Melquisedec, y es estable y perfecto, no por un (b) tiempo, sino para siempre, lo cual es apropiado para Jesucristo, como para Aquel que vive para siempre. Cristo fue el Sacerdote, el Sacrificio y el Altar. Fue Sacerdote según ambas naturalezas; fue Sacrificio según Su naturaleza humana; de ahí que en la (c) Escritura se atribuye a Su cuerpo, a Su (d) sangre; sin embargo, la eficacia de este Sacrificio dependió de Su naturaleza divina; por eso se llama la sangre de Dios. Fue el Altar según Su (e) naturaleza divina, ya que corresponde al (f) altar santificar lo que se ofrece sobre él; por lo tanto, debía ser de mayor dignidad que el propio Sacrificio.

a. Heb 7:17 · b. Heb 7:16, 18-21, 24-25 · c. Heb 5:6 · d. Heb 10:10; 1Ped 1:18-19; Col 1:20, 22 · e. Heb 9:13; Hch 20:28 · f. Heb 9:14; 13:10, 12, 15; Mat 23:17; Jua 17:19

1cfl.u19
1644 art. 19

En lo tocante a Su Reino, (a) habiendo sido resucitado de entre los muertos, habiendo subido al Cielo, habiéndose sentado a la diestra de Dios el Padre, habiéndosele dado toda autoridad en el Cielo y en la tierra, Cristo gobierna espiritualmente Su Iglesia ejerciendo Su autoridad (b) sobre todos los ángeles y los hombres, buenos y malos, para la preservación y salvación de los elegidos, para la dominación y destrucción de Sus enemigos, que son los réprobos, (c) impartiendo y aplicando a Sus elegidos los beneficios, la virtud y el fruto de Su oficio profético y sacerdocio, a saber: para hollar y quitar sus pecados, para su justificación y adopción de hijos, regeneración, santificación, preservación y fortalecimiento en todos sus conflictos contra Satanás, el mundo, la carne y las tentaciones de estos, continuamente habitando en, gobernando y guardando sus corazones en fe y temor filial por Su Espíritu, que nunca quita de ellos después de habérselos (d) dado, sino que por Él sigue engendrando y alimentando en ellos la fe, el arrepentimiento, el amor, el gozo, la esperanza y toda luz celestial en el alma para inmortalidad, a pesar de que por nuestra propia incredulidad y las tentaciones de Satanás, la visión perceptible de la luz y el amor de Dios sea nublada y abrumada por un tiempo. (e) Y, por el contrario, dominando en el mundo sobre Sus enemigos, Satanás y todos los vasos de ira limitándolos, usándolos, restringiéndolos mediante Su poderoso poder, como bien le parece en Su divina sabiduría y justicia, para la ejecución de Su determinado consejo, entregándolos a una mente reprobada para ser guardados mediante sus propios merecidos en tinieblas y sensualidad para juicio.

a. 1Cor 15:4; 1Ped 3:21-22; Mat 28:18-20; Luc 24:51; Hch 1:11; 5:30-31; Jua 19:36; Rom 14:17 · b. Mar 1:27; Heb 1:14; Jua 16:7, 15 · c. Jua 5:26-27; Rom 5:6-8; 14:17; Gal 5:22-23; Jua 1:4, 13 · d. Jua 13:1; 10:28-29; 14:16-17; Rom 11:29; Sal 51:10-11; Job 33:29-30; 2Cor 12:7-9 · e. Job 1-2; Rom 1:21; 2:4-6; 9:17-18; Efe 4:17-18; 2Ped 2

1646 art. 19

En lo concerniente a Su oficio regio, (a) habiendo sido resucitado de entre los muertos, habiendo subido al Cielo y teniendo toda autoridad en el Cielo y en la tierra, Cristo gobierna espiritualmente Su Iglesia y ejerce Su autoridad sobre todos, ángeles y hombres, buenos y malos, para la preservación y salvación de los elegidos, y la dominación y destrucción de Sus enemigos. Mediante esta regia autoridad aplica a Sus elegidos los beneficios, la virtud y los frutos de Su oficio profético y sacerdocio: hollando sus pecados, preservándolos y fortaleciéndolos en todos sus conflictos contra Satanás, el mundo y la carne, guardando sus corazones en fe y temor filial por Su Espíritu. Mediante este poderoso poder Suyo, Él domina a los vasos de ira usándolos, limitándolos y restringiéndolos, como bien parece a Su infinita sabiduría.

a. 1Cor 15:4; 1Ped 3:21-22; Mat 28:18-20; Luc 24:51; Hch 1:1; 5:30-31; Jua 19:36; Rom 14:9; Jua 5:26-27; Rom 5:6-8; 14:17; Gal 5:22-23; Mar 1:27; Heb 1:14; Jua 16:15; Job 1:8; Rom 1:21; [9:17-18]; Efe 4:17-18; 2Ped 2

1651 art. 19

En lo concerniente a Su oficio regio, (a) habiendo sido resucitado de entre los muertos, habiendo subido al Cielo y teniendo toda autoridad en el Cielo y en la tierra, Cristo gobierna espiritualmente Su Iglesia y ejerce Su autoridad sobre todos, ángeles y hombres, buenos y malos, para la preservación y salvación de los elegidos, y la dominación y destrucción de Sus enemigos. Mediante esta regia autoridad aplica a Sus elegidos los beneficios, la virtud y los frutos de Su oficio profético y sacerdocio: hollando sus pecados, preservándolos y fortaleciéndolos en todos sus conflictos contra Satanás, el mundo y la carne, guardando sus corazones en fe y temor filial por Su Espíritu. Mediante este poderoso poder Suyo, Él domina a los vasos de ira usándolos, limitándolos y restringiéndolos, como bien parece a Su infinita sabiduría.

a. 1Cor 15:4; 1Ped 3:21-22; Mat 28:18-20; Luc 24:51; Hch 1:1; 5:30-31; Jua 19:36; Rom 14:9; Jua 5:26-27; Rom 5:6-8; 14:17; Gal 5:22-23; Mar 1:27; Heb 1:14; Jua 16:15; Job 1:8; Rom 1:21; [9:17-18]; Efe 4:17-18; 2Ped 2

1cfl.u20
1644 art. 20

Este Reino será plenamente perfeccionado entonces, cuando Él venga por segunda vez en gloria para reinar entre Sus santos y para ser admirado entre todos los que han creído, cuando ponga todo dominio y autoridad en sujeción bajo Sus pies, para que la gloria del Padre se manifieste plena y perfectamente en Su Hijo, y la gloria del Padre y del Hijo [se manifieste] en todos Sus miembros.

1Cor 15:24, 28; Heb 9:28; 2Tes 1:9-10; 1Tes 4:15-17; Jua 17:21, 26

1646 art. 20

Esta autoridad regia Suya se manifestará más plenamente cuando Él venga en gloria para reinar entre Sus santos, cuando ponga todo dominio y autoridad en sujeción bajo Sus pies, para que la gloria del Padre se manifieste perfectamente en Su Hijo, y la gloria del Padre y del Hijo [se manifieste] en todos Sus miembros.

1Cor 15:24, 28; Heb 9:28; 2Tes 1:9-10; 1Tes 4:15-17; Jua 17:21, 26

1651 art. 20

Esta autoridad regia Suya se manifestará más plenamente cuando Él venga en gloria para reinar entre Sus santos, cuando ponga todo dominio y autoridad en sujeción bajo Sus pies, para que la gloria del Padre se manifieste perfectamente en Su Hijo, y la gloria del Padre y del Hijo [se manifieste] en todos Sus miembros.

1Cor 15:24, 28; Heb 9:28; 2Tes 1:9-10; 1Tes 4:15-17; Jua 17:21, 26

1cfl.u21
1644

Sin paralelo en esta edición.

1646 art. 21

Jesucristo, por Su muerte, adquirió la salvación para los elegidos que Dios le dio. Solo ellos tienen parte en Él y comunión con Él, por quienes intercede ante Su Padre a su favor, y solo a ellos aplica Dios por Su Espíritu esta redención, como también les es dada la dádiva de la vida eterna, y a nadie más.

Efe 1:14; Heb 5:9; Mat 1:21; Jua 17:6; Heb 7:25; 1Cor 2:12; Rom 8:29-30; 1Jua 5:12; Jua 15:13; 3:16

1651 art. 21

Jesucristo, por Su muerte, adquirió la salvación para los elegidos que Dios le dio. Ellos tienen parte en Él y, siendo llamados, tienen comunión con Él, por quienes intercede ante Su Padre a su favor, y a ellos aplica Dios por Su Espíritu esta redención, como también les es dada la dádiva de la vida eterna y la gloria, y a nadie más.

Efe 1:14; Heb 5:9; Mat 1:21; Jua 17:6; Heb 7:25; 1Cor 2:12; Rom 8:29-30; 1Jua 5:12; Jua 15:13; 3:16

1cfl.u22
1644 art. 22

Que la fe es el (a) don de Dios obrado por el Espíritu de Dios en los corazones de los elegidos, por medio de la cual llegan a ver, conocer y creer la verdad de (b) las Escrituras, y no solo eso, sino también la excelencia de estas, [que es] superior a todos los demás escritos y cosas en el mundo, ya que declaran la gloria de Dios en Sus atributos, la excelencia de Cristo en Su naturaleza y oficios, y el poder de la plenitud del Espíritu en Sus obras y operaciones; por lo cual [ellos] son capacitados para confiar sus almas a esta verdad así creída.

a. Efe 2:8; Jua 6:29; 4:10; Flp 1:29; Gal 5:22 · b. Jua 17:17; Heb 4:11-12; Jua 6:63

1646 art. 22

La fe es el (a) don de Dios, obrado por el Espíritu de Dios en los corazones de los elegidos; por medio de la cual llegan a conocer y creer la verdad de las (b) Escrituras y la excelencia de estas, [que es] superior a todos los demás escritos y todas las cosas en el mundo, ya que declaran la gloria de Dios en Sus atributos, la excelencia de Cristo en Su naturaleza y oficios, y el poder y la plenitud del Espíritu en Sus obras y operaciones; y de esta manera [ellos] son capacitados para confiar sus almas a esta verdad así creída.

a. Efe 2:8; Jua 6:29; 4:10; Flp 1:29; Gal 5:22 · b. Jua 17:17; Heb 4:11-12; Jua 6:63

1651 art. 22

La fe es el (a) don de Dios, obrado por el Espíritu de Dios en los corazones de los elegidos; por medio de la cual llegan a conocer y creer la verdad de las (b) Escrituras y la excelencia de estas, [que es] superior a todos los demás escritos y todas las cosas en el mundo, ya que declaran la gloria de Dios en Sus atributos, la excelencia de Cristo en Su naturaleza y oficios, y el poder y la plenitud del Espíritu en Sus obras y operaciones; y de esta manera [ellos] son capacitados para confiar sus almas a esta verdad así creída.

a. Efe 2:8; Jua 6:29; 4:10; Flp 1:29; Gal 5:22 · b. Jua 17:17; Heb 4:11-12; Jua 6:63

1cfl.u23
1644 art. 23

Aquellos en los que el Espíritu ha obrado esta preciosa fe nunca pueden caer definitiva ni totalmente. Y aunque muchas tormentas e inundaciones se levanten contra ellos y los azoten, aun así, nunca podrán arrancarlos del fundamento y roca al que son sujetados firmemente mediante la fe, sino que serán guardados por el poder de Dios para salvación, donde gozarán de su posesión adquirida, pues ya están grabados en las palmas de las manos de Dios.

Mat 7:24-25; Jua 13:10; 1Ped 1:4-6 [RVR60]; Isa 49:13-16

1646 art. 23

Todos aquellos en los que el Espíritu ha obrado esta preciosa fe no pueden caer nunca definitiva ni totalmente, en vista de que los dones de Dios son irrevocables; de modo que Él todavía engendra y nutre en ellos la fe, el arrepentimiento, el amor, el gozo, la esperanza y todas las gracias del Espíritu para inmortalidad. Y aunque muchas tormentas e inundaciones se levanten contra ellos y los azoten, aun así, nunca podrán arrancarlos del fundamento y roca al que son sujetados firmemente mediante la fe. A pesar de que, por la incredulidad y las tentaciones de Satanás, la visión perceptible de esta luz y amor se nuble y oscurezca por un tiempo, aun así, Dios sigue siendo el mismo y ellos estarán seguros

1651 art. 23

Todos aquellos en los que el Espíritu ha obrado esta preciosa [fe] no pueden caer nunca definitiva ni totalmente, en vista de que los dones de Dios son irrevocables; de modo que Él todavía engendra y nutre en ellos la fe, el arrepentimiento, el amor, el gozo, la esperanza y todas las gracias del Espíritu para inmortalidad. Y aunque muchas tormentas e inundaciones se levanten contra ellos y los azoten, aun así, nunca podrán arrancarlos del fundamento y roca al que son sujetados firmemente mediante la fe. A pesar de que, por la incredulidad y las tentaciones de Satanás, la visión perceptible de esta luz y amor se nuble y oscurezca por un tiempo, aun así, Dios sigue siendo el mismo y ellos estarán seguros de que serán guardados por el poder de

1cfl.u24
1644 art. 24

Que la fe es engendrada (a) ordinariamente por la predicación del evangelio o Palabra de Cristo, no considerando (b) ningún poder o capacidad en la criatura; antes bien, [la criatura] es enteramente (c) pasiva, estando muerta en pecados y delitos, cree y es convertida por un poder no menor (d) que el que resucitó a Cristo de entre los muertos.

a. Rom 10:17; 1Cor 1:21 · b. Rom 9:16 · c. Rom 2:1-2; Eze 16:6; Rom 3:12 · d. Rom 1:16; Efe 1:19; Col 2:12

1646 art. 24

La fe es engendrada (a) ordinariamente por la predicación del evangelio o Palabra de Cristo, no considerando (b) ningún poder o agencia en la criatura; sino que, siendo [la criatura] enteramente (c) pasiva y estando muerta en delitos y pecados, cree y es convertida por un poder (d) no menor que el que resucitó a Cristo de entre los muertos.

a. Rom 10:17; 1Cor 1:28 · b. Rom 9:16 · c. Eze 16:16; Rom 3:12 · d. Rom 1:16; Efe 1:19; Col 2:12

1651 art. 24

La fe es engendrada (a) ordinariamente por la predicación del evangelio o Palabra de Cristo, no considerando (b) ningún poder o agencia en la criatura; sino que, siendo [la criatura] enteramente (c) pasiva y estando muerta en delitos y pecados, cree y es convertida por un poder (d) no menor que el que resucitó a Cristo de entre los muertos.

a. Rom 10:17; 1Cor 1:28 · b. Rom 9:19 · c. Eze 16:16; Rom 3:12 · d. Rom 1:16; Efe 1:19; Col 2:12

1cfl.u25
1644 art. 25

Que la oferta del evangelio para la conversión de los pecadores (a) es absolutamente libre y gratuita, pues de ninguna manera requiere como absolutamente necesario requisito, preparativo, terror de la ley, o ministerio precedente de la ley alguno, sino solo y únicamente el alma desnuda como (b) pecador e impío para recibir a Cristo crucificado, muerto y sepultado, y resucitado, hecho (c) Príncipe y Salvador para tales pecadores.

a. Jua 3:14-15; 1:12; Isa 55:1; Jua 7:37 · b. 1Tim 1:15; Rom 4:5; 5:8 · c. Hch 5:30-31; 2:36; 1Cor 1:22-24

1646 art. 25

La predicación del evangelio para la conversión de los pecadores es (a) absolutamente libre y gratuita, pues de ninguna manera requiere como absolutamente necesario requisito, preparativo, terror de la ley, o ministerio precedente de la ley alguno, sino solo y únicamente el alma desnuda, [como] (b) pecador e impío, para recibir a Cristo crucificado, muerto y sepultado, y resucitado, quien ha sido hecho Príncipe y Salvador para tales pecadores que por medio del evangelio sean llevados a creer en Él.

a. Jua 3:14-15; 1:12; Isa 55:1; Jua 7:37 · b. 1Tim 1:15; Rom 4:5; 5:8; Hch 5:30-31; 2:36; 1Cor 1:22-24

1651 art. 25

La predicación del evangelio para la conversión de los pecadores es (a) absolutamente libre y gratuita, pues de ninguna manera requiere como absolutamente necesario requisito, preparativo, terror de la ley, o ministerio precedente de la ley alguno, sino solo y únicamente el alma desnuda, [como] (b) pecador e impío, para recibir a Cristo crucificado, muerto y sepultado, y resucitado, quien ha sido hecho Príncipe y Salvador para tales pecadores que por medio del evangelio sean llevados a creer en Él.

a. Jua 3:14-15; 1:12; Isa 55:1; Jua 7:37 · b. 1Tim 1:15; Rom 4:5; 5:8; Hch 5:30-31; 2:36; 1Cor 1:22-24

1cfl.u26
1644 art. 26

Que es el mismo poder que convierte a la fe en Cristo el que sostiene (a) al alma aun a través de todos los deberes, tentaciones, conflictos y sufrimientos; y continuamente todo lo que un cristiano es, lo es por (b) gracia y por una constante operación (c) renovada por parte de Dios, sin las cuales no puede cumplir ningún deber para con Dios ni pasar por ninguna tentación de Satanás, del mundo, o de los hombres.

a. 1Ped 1:5; 2Cor 12:9 · b. 1Cor 15:10 · c. Flp 2:12-13; Jua 15:5; Gal 2:19-20

1646 art. 26

El mismo poder que convierte a la fe en Cristo sostiene al (a) alma a través de todos los deberes, tentaciones, conflictos y sufrimientos; y todo lo que un creyente es, lo es por (b) gracia, y es este mismo [c] poder el que lo sostiene en toda obediencia y en todas las tentaciones.

a. 1Ped 1:5; 2Cor 12:9 · b. 1Cor 15:10 · c. Flp 2:12-13; Jua 15:5; Gal 2:19-20

1651 art. 26

El mismo poder que convierte a la fe en Cristo sostiene al (a) alma a través de todos los deberes, tentaciones, conflictos y sufrimientos; y todo lo que un creyente es, lo es por (b) gracia, y es este mismo [c] poder el que lo sostiene en toda obediencia y en todas las tentaciones.

a. 1Ped 1:5; 2Cor 12:9 · b. 1Cor 15:10 · c. Flp 2:12-13; Jua 15:5; Gal 2:19-20

1cfl.u27
1644 art. 27

Que Dios el Padre, el Hijo y el Espíritu es uno con (a) todos los creyentes, en su (b) plenitud, en (c) relaciones, (d) como la cabeza y los miembros, (e) como la casa y los moradores, como (f) el esposo y la esposa, uno con Él, como (g) la luz y el amor, y uno con Él en Su herencia y en toda Su (h) gloria; y que, en virtud de esta unión y unidad con Dios, todos los creyentes son hijos adoptivos de Dios y coherederos con Cristo, coherederos con Él de la herencia de todas las promesas de la vida presente y futura.

a. 1Tes 1:1; Jua 14:10, 20; 17:21 · b. Col 2:9-10; 1:19; Jua 1:17 · c. Jua 20:17; Heb 2:11 · d. Col 1:18; Efe 5:30 · e. Efe 2:22; 1Cor 3:16-17; Isa 16:5; 2Cor 11:3 · g. Gal 3:26 · h. Jua 17:24

1646 art. 27

(a)Todos los creyentes están unidos a Dios por Cristo; por esta unión, Dios es uno con ellos, y ellos son uno con Él; y que todos los creyentes son (b) hijos de Dios y coherederos con Cristo, a quienes pertenecen todas las promesas de la vida presente y futura.

a. 1Tes 1:1; Jua 17:21; 20:17; Heb 2:11; 1Jua 4:16 · b. Gal 2:19-20

1651 art. 27

(a)Todos los creyentes están unidos a Dios por Cristo; por esta unión, Dios es uno con ellos, y ellos son uno con Él; y que todos los creyentes son (b) hijos de Dios y coherederos con Cristo, a quienes pertenecen todas las promesas de la vida presente y futura.

a. 1Tes 1:1; Jua 17:21; 20:17; Heb 2:11; 1Jua 4:16 · b. Gal 2:19-20

1cfl.u28
1644 art. 28

Que aquellos que están unidos a Cristo son justificados de todos sus pecados pasados, (a) presentes y futuros por medio de la sangre de Cristo; justificación que consideramos una absolución (b) por gracia, libre y gratuita de una criatura culpable y pecadora, de todo pecado, por parte de Dios, por medio de la satisfacción que Cristo ha dado con Su muerte; y en su manifestación se aplica por medio de la fe.

a. 1Jua 1:7; Heb 10:14; 9:26; 2Cor 5:19; Rom 3:23 · b. Hch 13:38-39; Rom 5:1; 3:25, 30

1646 art. 28

Aquellos que están unidos a Cristo son justificados de (a) todos sus pecados por medio de la sangre de Cristo; justificación que es una absolución por gracia y completa de un pecador culpable, de todo pecado, por parte de Dios, por medio de la satisfacción que Cristo ha dado con Su muerte por todos sus pecados. Y (en su manifestación) se aplica por medio de la fe.

a. 1Jua 1:7; Heb 10:14; 9:26; 2Cor 5:19; Rom 3:23; Hch 13:38-39; Rom 5:1; 3:25, 30

1651 art. 28

Aquellos que están unidos a Cristo son justificados de (a) todos sus pecados por medio de la sangre de Cristo; justificación que es una absolución por gracia y completa de un pecador culpable, de todo pecado, por parte de Dios, por medio de la satisfacción que Cristo ha dado con Su muerte por todos sus pecados, y esto debe ser aplicado por el Espíritu por medio del creer.

a. 1Jua 1:7; Heb 10:14; 9:26; 2Cor 5:19; Rom 3:23; Hch 13:38-39; Rom 5:1; 3:29-30

1cfl.u29
1644 art. 29

Que todos los creyentes son un pueblo santo y (a) santificado, y que la santificación es una gracia espiritual del (b) Nuevo Pacto y un efecto del (c) amor de Dios manifestado al alma mediante la cual el creyente es apartado (d) verdadera y realmente, tanto en alma como en cuerpo, de todo pecado y obras muertas, por medio de la (e) sangre del Pacto Eterno, [santificación] mediante la cual también prosigue hacia una perfección celestial y evangélica en obediencia a todos los mandatos (f) que Cristo, como Cabeza y Rey, le ha prescrito en este Nuevo Pacto.

a. 1Cor 1:1-212; 1Ped 2:9 · b. Efe 1:4 · c. 1Jua 4:16 · d. Efe 4:24 · e. Flp 3:14-1613 · f. Mat 28:20

1646 art. 29

Todos los creyentes son un pueblo santo y (a) santificado, y que la santificación es una gracia espiritual del (b) Nuevo Pacto y un efecto del (c) amor de Dios manifestado en el alma mediante la cual el creyente prosigue hacia una obediencia celestial y evangélica a todos los mandatos que Cristo, como Cabeza y Rey, les ha prescrito en Su Nuevo Pacto.

a. 1Cor 1:1-2; 1Ped 2:9 · b. Efe 1:4 · c. 1Jua 4:16; Mat 28:20

1651 art. 29

Todos los creyentes son un pueblo santo (a) y santificado, y esa santificación es un fruto especial del (b) Nuevo Pacto y un efecto del (c) amor de Dios manifestado en el alma mediante la cual el creyente prosigue hacia una obediencia celestial y evangélica a todos los mandatos que Cristo, como Cabeza y Rey, les ha prescrito en el Nuevo Pacto.

a. 1Cor 1:1-2; 1Ped 2:9 · b. Efe 1:4 · c. 1Jua 4:16; Mat 28:20

1cfl.u30
1644 art. 30

Todos los creyentes, mediante el conocimiento de (a) esa justificación de vida dada por el Padre y conseguida por medio de la sangre de Cristo, tienen como gran privilegio de ese Nuevo (b) Pacto la paz con Dios y la reconciliación, por lo cual los que estaban lejos han sido acercados por medio de (c) esa sangre y tienen —como dice la Escritura— paz (d) que sobrepasa todo entendimiento; y no solo eso, sino que también se glorían en Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo, por (e) quien hemos recibido la reconciliación.

a. 2Cor 5:19; Rom 5:9-10 · b. Isa 54:10; 26:12 · c. Efe 2:13-14 · d. Flp 4:7 · e. Rom 5:10-11

1646 art. 30

Todos los creyentes, mediante el conocimiento de (a) esa justificación de vida dada por el Padre y conseguida por medio de la sangre de Cristo, tienen como gran privilegio de ese Nuevo (b) Pacto la paz con Dios, la reconciliación, por lo cual los que estaban lejos han sido acercados por medio de (c) esa sangre y tienen (d) paz que sobrepasa todo entendimiento; y no solo eso, sino que también se glorían en Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo, por (e) quien hemos recibido la reconciliación.

a. 2Cor 5:19; Rom 5:9-10 · b. Isa 54:10; 26:12 · c. Efe 2:13-14 · d. Flp 4:7 · e. Rom 5:10-11

1651 art. 30

Todos los creyentes, mediante el conocimiento de (a) esa justificación de vida dada por el Padre y conseguida por medio de la sangre de Cristo, tienen como gran privilegio de ese Nuevo (b) Pacto la paz con Dios, la reconciliación, por lo cual los que estaban lejos han sido acercados por medio de (c) esa sangre y tienen (d) paz que sobrepasa todo entendimiento; y no solo eso, sino que también se glorían en Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo, por (e) quien hemos recibido la reconciliación.

a. 2Cor 5:19; Rom 5:9-10 · b. Isa 54:10; 26:12 · c. Efe 2:13-14 · d. Flp 4:7 · e. Rom 5:10-11

1cfl.u31
1644 art. 31

Que todos los creyentes en el tiempo de esta vida están en una guerra, combate y oposición continuos contra el pecado, el yo, el mundo y el diablo, [están] sujetos a toda clase de aflicciones, tribulaciones y persecuciones, y así permanecerán hasta que Cristo venga en Su Reino, pues han sido predestinados y ordenados para ello; además, todo lo que los santos (cualquiera de ellos) poseen o disfrutan de Dios en esta vida es solo por medio de la fe.

Efe 6:10-13; 2Cor 10:3; Apo 2:9-10

1646 art. 31

Todos los creyentes en el tiempo de esta vida están en una guerra y combate (a) continuos contra el pecado, el yo, el mundo y el diablo; están sujetos a toda clase de aflicciones, (b) tribulaciones y persecuciones, pues han sido (c) predestinados y ordenados para ello, y todo lo que los santos poseen o disfrutan de Dios espiritualmente es por medio de la fe; además, las cosas externas y temporales son disfrutadas lícitamente por un derecho civil por aquellos que no tienen (d) fe.

a. Rom 7:23-24; Efe 6:10-13 · b. Heb 2:9-10; 2Tim 3:12 · c. Rom 8:29; 1Tes 3:3; Gal 2:19-20; 2Cor 5:7 · d. Deu 2:5

1651 art. 31

Todos los creyentes en el tiempo de esta vida están en una guerra y combate (a) continuos contra el pecado, el yo, el mundo y el diablo; están sujetos a toda clase de aflicciones, (b) tribulaciones y persecuciones, pues han sido (c) predestinados y ordenados para ello, y todo lo que los santos poseen o disfrutan de Dios espiritualmente es por medio de la fe; además, las cosas externas y temporales son disfrutadas lícitamente por un derecho civil por aquellos que no tienen (d) fe.

a. Rom 7:23-24; Efe 6:10-13 · b. Heb 2:9-10; 2Tim 3:12 · c. Rom 8:29; 1Tes 3:3; Gal 2:19-20; 2Cor 5:7 · d. Deu 2:5

1cfl.u32
1644 art. 32

Que las únicas fuerzas con que los santos están capacitados para hacer frente a toda oposición y superar todas las aflicciones, tentaciones, persecuciones y pruebas son solo por Jesucristo, quien es el Autor de su salvación, hecho perfecto por medio de los padecimientos, quien ha comprometido Sus fuerzas para asistirlos en todas sus aflicciones, sostenerlos bajo todas sus tentaciones y preservarlos por Su poder para Su Reino eterno.

Jua 16:33; Heb 2:9-10; Jua 15:5

1646 art. 32

Las únicas fuerzas con que los santos están capacitados para hacer frente a todas las oposiciones y (a) pruebas son (b) solo por Jesucristo, quien es el Autor de su salvación, hecho perfecto por medio de los (c) padecimientos, quien ha comprometido Su fidelidad y Sus fuerzas para asistirlos en todas sus aflicciones, sostenerlos en todas sus tentaciones y [d] preservarlos por Su poder para Su Reino eterno.

a. Jua 16:33 · b. Jua 15:5 · c. Flp 4:11; Heb 2:9-10 · d. 2Tim 4:18 [RVR60]

1651 art. 32

Las únicas fuerzas con que los santos están capacitados para hacer frente a todas las oposiciones y (a) pruebas son (b) solo por Jesucristo, quien es el Autor de su salvación, hecho perfecto por medio de los (c) padecimientos, quien ha comprometido Su fidelidad y Sus fuerzas para asistirlos en todas sus aflicciones, sostenerlos en todas sus tentaciones y [d] preservarlos por Su poder para Su Reino eterno y Su gloria.

a. Jua 16:33 · b. Jua 15:5 · c. Flp 4:11; Heb 2:9-10 · d. 2Tim 4:18 [RVR60]

1cfl.u33
1644 art. 33

Que Cristo tiene aquí en la tierra un Reino espiritual, que es la Iglesia, la cual Él ha comprado y redimido para Sí como una herencia peculiar; Iglesia que, como visible para nosotros, es una compañía de santos (a) visibles, (b) llamados y apartados del mundo por la Palabra y (c) el Espíritu de Dios a la profesión visible de la fe del evangelio, siendo bautizados en la fe y unidos al Señor y entre sí por mutuo acuerdo en el goce práctico de las (d) ordenanzas ordenadas por Cristo su Cabeza y Rey.

a. 1Cor 1:2; Efe 1:1 · b. Rom 1:7; Hch 26:18; 1Tes 1:9; 2Cor 6:17; Apo 18:18 · c. Hch 2:37 con 10:37 · d. Rom 10:10; Hch 20:21; Mat 18:19-20; Hch 2:42; 1Ped 2:5

1646 art. 33

Jesucristo tiene aquí en la tierra un Reino [a] espiritual, que es Su Iglesia, a quienes ha comprado y redimido para Sí como una herencia peculiar; Iglesia que es una compañía de santos visibles, (b) llamados y apartados del mundo por la Palabra y el (c) Espíritu de Dios a la visible profesión de fe del evangelio, (d) siendo bautizados en esa fe y unidos al Señor y entre sí por mutuo acuerdo en el (e) goce práctico de las ordenanzas ordenadas por Cristo su Cabeza y Rey.

a. Mat 11:11; 2Tes 1:15; 1Cor 1:2; Efe 1:1 · b. Rom 1:7; Hch 19:8-9; 26:18; 2Cor 6:17; Apo 18:4 · c. Hch 2:37 con 10:37 · d. Rom 10:10; Mat 18:19-20; Hch 2:42 · e. Hch 9:26; 1Ped 2:5

1651 art. 33

Jesucristo tiene aquí en la tierra un Reino [a] espiritual, que es Su Iglesia, a quienes ha comprado y redimido para Sí como una herencia peculiar; Iglesia que es una compañía de santos visibles, (b) llamados y apartados del mundo por la Palabra y el (c) Espíritu de Dios a la visible profesión de fe del evangelio, (d) siendo bautizados en esa fe y unidos al Señor y entre sí por consenso mutuo en el (e) goce práctico de las ordenanzas ordenadas por Cristo su Cabeza y Rey.

a. Mat 11:11; 2Tes 1:15; 1Cor 1:2; Efe 1:1 · b. Rom 1:7; Hch 19:8-9; 26:18; 2Cor 6:17; Apo 18:4 · c. Hch 2:37 con 10:37 · d. Rom 10:10; Mat 18:19-20; Hch 2:42 · e. Hch 9:26; 1Ped 2:5

1cfl.u34
1644 art. 34

A esta Iglesia Él ha (a) hecho Sus promesas y dado las señales de Su pacto, presencia, amor, bendición y protección. Aquí están fluyendo continuamente las fuentes y manantiales de Su gracia celestial; (b) allí deberían venir todos los hombres de todo estatus que lo reconocen como su Profeta, Sacerdote y Rey, para ser inscritos entre los siervos de Su casa, estar bajo Su conducción y gobierno celestiales, vivir sus vidas en Su redil amurallado y huerto regado, tener comunión aquí con los santos, a fin de que sean capacitados para compartir su herencia en el Reino de Dios.

a. Mat 28:18-20; 2Cor 6:18 · b. Isa 8:16; 1Tim 3:15; 4:16; 6:3, 5; Hch 2:41, 47; Cnt 4:12; Gal 6:10; Efe 2:19

1646 art. 34

A esta Iglesia Él (a) ha hecho Sus promesas y ha dado las señales de Su pacto, (b) presencia, aceptación, amor, (c) bendición y (d) protección. Aquí están fluyendo las fuentes y manantiales de Sus gracias celestiales (e) para refrescarlos y fortalecerlos.

a. Mat 28:18-20 · b. 1Cor 11:24; 3:21; 2Cor 6:18; Rom 9:4-5 · c. Sal 133:3 · d. Rom 3:7, 10 · e. Eze 47:2

1651 art. 34

A esta Iglesia Él (a) ha hecho Sus promesas y ha dado las señales de Su pacto, (b) presencia, aceptación, amor, (c) bendición y (d) protección. Aquí están fluyendo las fuentes y manantiales de Sus gracias celestiales (e) para refrescarlos y fortalecerlos.

a. Mat 28:18-20 · b. 1Cor 11:24; 3:21; 2Cor 6:18; Rom 9:4-5 · c. Sal 133:3 · d. Rom 3:7, 10 · e. Eze 47:2

1cfl.u35
1644 art. 35

Y todos Sus siervos son llamados allí para que presenten sus cuerpos y almas, y traigan los dones que Dios les ha dado. Habiendo venido así, son colocados aquí por Él en su respectivo orden, lugar peculiar, utilidad debida, estando [el cuerpo de Cristo] bien ajustado y unido, conforme al funcionamiento adecuado de cada miembro, para su propia edificación en amor.

1Cor 12:6-7, 12, 18; Rom 12:4-6; 1Ped 4:10; Efe 4:16; Col 2:5-6, 19; 1Cor 12:12 hasta el final.

1646 art. 35

Y todos [a] Sus siervos de todo estatus (deben reconocerlo como Su Profeta, Sacerdote y Rey; y) son llamados allí para ser inscritos entre los siervos de Su casa, presentar sus cuerpos y almas, traer los dones que Dios les ha dado, estar bajo Su conducción y gobierno celestiales, vivir sus vidas en este redil amurallado y huerto (b) regado, tener comunión aquí con Sus santos, para que puedan estar seguros de que son capacitados para compartir su (c) herencia en el Reino de Dios; para suplirse mutuamente sus necesidades internas y externas (y aunque cada persona tiene (d) derecho de propiedad sobre sus propias posesiones, aun así, deben suplirse mutuamente sus carencias, según sus (e) necesidades lo requieran, para que el Nombre de (f) Jesucristo no sea blasfemado por la necesidad de ninguno en la Iglesia); además, habiendo venido, deben ser colocados aquí por Él en su respectivo orden, lugar debido y utilidad peculiar, estando [el cuerpo de Cristo] bien ajustado y unido, (g) conforme al funcionamiento adecuado de cada miembro, para su propia edificación en amor.

a. Hch 2:41, 47; Isa 4:3; 1Cor 12:6-7, 12, 18; Eze 20:40, 37 · b. Cnt 4:12; Efe 2:19; Rom 12:4-6; Col 1:12; 2:5-6, 19 · c. Hch 20:32 · d. Hch 5:4 · e. Hch 2:44-45; 4:34-35 · f. Luc 14:26; 1Tim 6:1 · g. Efe 4:16

1651 art. 35

Y todos [a] Sus siervos de todo estatus (deben reconocerlo como Su Profeta, Sacerdote y Rey; y) son llamados allí para ser inscritos entre los siervos de Su casa, presentar sus cuerpos y almas, traer los dones que Dios les ha dado, estar bajo Su conducción y gobierno celestiales, vivir sus vidas en este redil amurallado y huerto (b) regado, tener comunión aquí con Sus santos, para que puedan estar seguros de que son capacitados para compartir su (c) herencia en el Reino de Dios; para suplirse mutuamente sus necesidades internas y externas (y aunque cada persona tiene (d) derecho de propiedad sobre sus propias posesiones, aun así, deben suplirse mutuamente sus carencias, según sus (e) necesidades lo requieran, para que el Nombre de (f) Jesucristo no sea blasfemado por la necesidad de ninguno en la Iglesia); además, habiendo venido, deben ser colocados aquí por Él en su respectivo orden, lugar debido y utilidad peculiar, estando [el cuerpo de Cristo] bien ajustado y unido, (g) conforme al funcionamiento adecuado de cada miembro, para su propia edificación en amor.

a. Hch 2:41, 47; Isa 4:3; 1Cor 12:6-7, 12, 18; Eze 20:40, 37 · b. Cnt 4:12; Efe 2:19; Rom 12:4-6; Col 1:12; 2:5-6, 19 · c. Hch 20:32 · d. Hch 5:4 · e. Hch 2:44-45; 4:34-35 · f. Luc 14:26; 1Tim 6:1 · g. Efe 4:16

1cfl.u36
1644 art. 36

Que estando así unido [el cuerpo de Cristo], cada iglesia recibe (a) poder de parte de Cristo para su mejor bienestar, para escoger para ellos a personas aptas para el oficio de (b) pastores, maestros, ancianos, diáconos, que estén cualificados conforme a la Palabra como los que Cristo ha designado en Su Testamento para el apacentamiento, gobierno, servicio y edificación de Su Iglesia; y que ningún otro tiene poder para imponerles ni estos ni ningún otro.

a. Hch 1:2; 6:3 con 15:22, 25; 1Cor 16:3 · b. Rom 12:7-8; 16:1; 1Cor 12:8, 28; 1Tim 3; Heb 13:7; 1Ped 5:1-3

1646 art. 36

Estando así unido [el cuerpo de Cristo], cada iglesia (a) recibe poder de parte de Cristo para su bienestar, para escoger de entre ellos a personas aptas por [b] ancianos y diáconos, siendo cualificados conforme a la Palabra (c) como los que Cristo ha designado en Su Testamento para el apacentamiento, gobierno, servicio y edificación de Su Iglesia; y que nadie tiene poder para (d) imponer sobre ellos ni estos ni ningún otro.

a. Hch 1:23, 26; 6:3 con 15:22, 25 · b. Rom 12:7-8 · c. 1Tim 3:2, 6-8; 1Cor 12:8, 28; Heb 13:7, 17; 1Ped 5:1-3 · d. 1Ped 4:15

1651 art. 36

Estando así unido [el cuerpo de Cristo], cada iglesia (a) recibe poder de parte de Cristo para su bienestar, para escoger de entre ellos a personas aptas por (b) ancianos y diáconos, siendo cualificados conforme a la Palabra (c) como los que Cristo ha designado en Su Testamento para el apacentamiento, gobierno, servicio y edificación de Su Iglesia; y que nadie tiene poder para (d) imponer sobre ellos ni estos ni ningún otro.

a. Hch 1:23, 26; 6:3 con 15:22, 25 · b. Rom 12:7-8 · c. 1Tim 3:2, 6-8; 1Cor 12:8, 28; Heb 13:7, 17; 1Ped 5:1-3 · d. 1Ped 4:15

1cfl.u37
1644 art. 37

Que los ministros antes mencionados, legítimamente llamados por la iglesia donde deben administrar, deberían perseverar en su llamado conforme a la ordenanza de Dios y apacentar cuidadosamente el rebaño de Cristo que se les ha encomendado, no por la avaricia del dinero, sino con sincero deseo.

Heb 5:4; Hch 4:23; 1Tim 4:14; Jua 10:3-4; Hch 20:28; Rom 12:7-8; Heb 13:7, 17

1646 art. 37

Que los ministros legítimamente llamados, según lo antedicho, deberían perseverar en su llamado y lugar conforme a la ordenanza de Dios y apacentar cuidadosamente el rebaño de Dios que les ha sido encomendado, no por la avaricia del dinero, sino con sincero deseo.

Heb 5:4; Jua 10:3-4; Hch 20:28-29; Rom 12:7-8; Heb 13:7, 17; 1Ped 5:1-3

1651 art. 37

Que los ministros legítimamente llamados, según lo antedicho, deberían perseverar en su llamado y lugar conforme a la ordenanza de Dios y apacentar cuidadosamente el rebaño de Dios que les ha sido encomendado, no por la avaricia del dinero, sino con sincero deseo.

Heb 5:4; Jua 10:3-4; Hch 20:28-29; Rom 12:7-8; Heb 13:7, 17; 1Ped 5:1-3

1cfl.u38
1644 art. 38

Que el debido sostenimiento de los oficiales antes mencionados debe ser la compartición libre y voluntaria de la iglesia, para que, conforme a la ordenanza de Cristo, los que proclaman el evangelio vivan del evangelio, y no por obligación que deba requerirse del pueblo por una ley coercitiva.

1Cor 9:7, 14; Gal 6:6; 1Tes 5:13; 1Tim 5:17-18; Flp 4:15-16

1646 art. 38

A los ministros de Cristo se les debería suministrar libremente por parte de la iglesia todo lo que necesiten para que, conforme a la ordenanza de Cristo, los que proclaman el evangelio vivan del evangelio por la ley de Cristo.

a. 1Cor 9:7, 14; Gal 6:8; Flp 4:15-16 · b. 2Cor 10:4; 1Tim 1:9; Sal 110:3

1651

Sin paralelo en esta edición.

1cfl.u39
1644 art. 39

Que el bautismo es una ordenanza del Nuevo Testamento dada por Cristo para que sea dispensado solo a las personas que profesan fe, es decir, los discípulos o enseñados, quienes deberían ser bautizados al hacer una profesión de fe.

Mat 28:18-19; Mar 16:16; Hch 2:37-38; 8:36-38; 18:8

1646 art. 39

El bautismo es una ordenanza del (a) Nuevo Testamento dada por Cristo para que sea dispensado a personas que profesan fe, es decir, los que son hechos discípulos; quienes deberían ser bautizados al hacer profesión de fe, y después, participar de la Cena del Señor.

a. Mat 28:18-19; Jua 4:1; Mar 16:15-16; Hch 2:37-38; 8:36-38; 18

1651 art. 38

El bautismo es una ordenanza del (a) Nuevo Testamento dada por Cristo para que sea dispensado a personas que profesan fe, es decir, los que son hechos discípulos; quienes deberían ser bautizados al hacer profesión de fe y desearlo, y después, participar de la Cena del Señor.

a. Mat 28:18-19; Jua 4:1; Mar 16:15-16; Hch 2:37-38; 8:36-38; 18

1cfl.u40
1644 art. 40

La Escritura sostiene que el proceso y el procedimiento para (a) dispensar esta ordenanza consiste en sumergir o sumir todo el cuerpo en el agua. Como es un signo [señal], debe responder a la cosa significada, que son estas: Primero, el (b) lavamiento de toda el alma en la sangre de Cristo; segundo, la participación que tienen los santos de (c) la muerte, sepultura y resurrección [de Cristo]; tercero, junto con una (d) confirmación de nuestra fe, que los cuerpos de los santos serán resucitados por el poder de Cristo el día de la resurrección para reinar con Él tan cierto como el cuerpo es sepultado en el agua y se levanta de nuevo. [Nota al margen:] La palabra /baptizo/ significa ‘sumergir en el agua’, pero usando vestiduras convenientes tanto el administrador como el sujeto receptor, con toda modestia.

a. Mat 3:16; Jua 3:23; Hch 8:38 · b. Apo 1:5; 7:14 con Heb 10:22 · c. Rom 6:3-5 · d. 1Cor 15:28-29

1646 art. 40

Que el proceso y el procedimiento para (a) dispensar esta ordenanza consiste en sumergir o sumir el cuerpo en el agua. Como es un signo [señal], debe responder a las cosas significadas, que es: La participación que tienen los santos de [b] la muerte, sepultura y resurrección de Cristo; [c] y que los cuerpos de los santos serán resucitados por el poder de Cristo el día de la resurrección para reinar con Él tan cierto como el cuerpo es sepultado en el agua y levantado de nuevo.

a. Mat 3:6, 16; Mar 1:5, 9 dice en griego: «hacia dentro del Jordán»; Jua 3:23; Hch 8:38 · b. Apo 1:5; 7:14 con Heb 10:22 · c. Rom 6:3-6; 1Cor 15:28-29

1651 art. 39

Que el proceso y el procedimiento para (a) dispensar esta ordenanza consiste en sumergir o sumir el cuerpo en el agua. Como es un signo [señal], debe responder a las cosas significadas, que es: La participación que tienen los santos de [b] la muerte, sepultura y resurrección de Cristo; [c] y que los cuerpos de los santos serán resucitados por el poder de Cristo el día de la resurrección para reinar con Él, tan cierto como el cuerpo es sepultado en el agua y levantado de nuevo.

a. Mat 3:6, 16; Mar 1:5, 9 dice en griego: «hacia dentro del Jordán»; Jua 3:23; Hch 8:38 · b. Apo 1:5; 7:14 con Heb 10:22 · c. Rom 6:3-6; 1Cor 15:28-29

1cfl.u41
1644 art. 41

Las (a) Escrituras declaran que las personas designadas por Cristo para dispensar esta ordenanza son los discípulos que predican, pues [esta ordenanza] no está atada en particular a una iglesia, a un oficial o a una persona enviada extraordinariamente, ya que es la comisión la que ordena la administración, pues esta [comisión] les ha sido dada teniendo en cuenta nada más el hecho de que son considerados discípulos.

a. Isa 8:16; Mat 28:16-19; Jua 4:1-2; Hch 20:7; Mat 26:26

1646 art. 41

La Escritura declara que la persona designada por Cristo para dispensar el bautismo es un discípulo; pues [el bautismo] no está atado en ninguna parte [de la Escritura] y en particular a un oficial de la iglesia ni a una persona enviada extraordinariamente, ya que es la comisión la que ordena la administración, pues esta [comisión] les ha sido dada por ser considerados discípulos, siendo hombres que están capacitados para predicar el evangelio.

Isa 8:16; Efe 3:7; Mat 28:19; Jua 4:2; Hch 20:7; 11:20; 1Cor 11:24 con 10:16-17

1651 art. 40

La Escritura declara que la persona designada por Cristo para dispensar el bautismo es un discípulo; pues [el bautismo] no está atado en ninguna parte [de la Escritura] y en particular a un oficial de la iglesia ni a una persona enviada extraordinariamente, ya que es la comisión la que ordena la administración, pues esta [comisión] les ha sido dada por ser considerados discípulos, siendo hombres que están capacitados para predicar el evangelio.

Isa 8:16; Efe 3:7; Mat 28:19; Jua 4:2; Hch 20:7; 11:20; 1Cor 11:24 con 10:16-17

1cfl.u42
1644 art. 42

Cristo también ha dado poder a toda Su iglesia para recibir y expulsar, mediante la excomunión, a cualquier miembro; y este poder se da a cada congregación local, no a una sola persona en particular, ya sea miembro u oficial, sino a toda [la iglesia].

Hch 2:47; Rom 16:2; Mat 18:17; 1Cor 5:4; 2Cor 2:6-8

1646 art. 42

Cristo también ha dado poder a Su iglesia para recibir y expulsar a cualquier miembro que lo merezca; y este poder se da a cada congregación, no a una sola persona en particular, ya sea miembro u oficial, sino en relación con todo el cuerpo, en lo que se refiere a la fe y la comunión de ellos.

Rom 16:2; Mat 18:17; 1Cor 5:4, 11, 13 con 12:6, 2-3; 2Cor 2:6-7

1651 art. 41

Cristo también ha dado poder a Su iglesia para recibir y expulsar a cualquier miembro que lo merezca; y este poder se da a cada congregación, no a una sola persona en particular, ya sea miembro u oficial, sino en relación con todo el cuerpo, en lo que se refiere a la fe y la comunión de ellos. [Rom 16:2]8; Mat 18:17; 1Cor 5:4, 13 con 12:6, 2-3; 2Cor 2:6-7

1cfl.u43
1644 art. 43

Y cada uno de los miembros de cada iglesia, por excelente, grande o docto que sea, debería estar sujeto a esta censura y juicio de Cristo. Además, la iglesia debería proceder contra sus miembros con gran cuidado y ternura, con el debido consejo.

Mat 18:16-18; Hch 11:2-3; 1Tim 5:19-21

1646 art. 43

Y cada uno de los miembros de cada iglesia, por excelente, grande o docto que sea, está sujeto a esta censura y juicio. Además, que la iglesia no debería proceder contra sus miembros sin gran cuidado y ternura, y el debido consejo, sino por la regla de la fe.

Mat 18:16-18; Hch 11:2-3; 1Tim 5:19-21; Col 4:17; Hch 15:1-3

1651 art. 42

Y cada uno de los miembros de cada iglesia, por excelente, grande o docto que sea, está sujeto a esta censura y juicio. Además, que la iglesia no debería proceder contra sus miembros sin gran cuidado y ternura, y el debido consejo, sino por la regla de la fe y la verdad.

Mat 18:16-18; Hch 11:2-3; 1Tim 5:19-21; Col 4:17; Hch 15:1-3

1cfl.u44
1644 art. 44

Y así como Cristo, para (a) guardar esta iglesia en santa y ordenada comunión, pone sobre ella algunos hombres especiales que por su oficio deben gobernar, supervisar, visitar y velar; también, para guardarla mejor en todos los lugares, por medio de los miembros, Él ha dado (b) autoridad y ha impuesto a todos el deber de velar los unos por los otros.

a. Hch 20:17, 28; Heb 13:17, 24; Mat 24:45; 1Tes 5:14 · b. Mar 13:34, 37; Gal 6:1; 1Tes 5:11; Jud 3, 20; Heb 10:34-35; 12:15

1646 art. 44

Para guardar esta iglesia en santa y ordenada comunión, Cristo pone sobre ella algunos hombres especiales que por su oficio deben gobernar, supervisar, visitar y velar; así también, para guardarla mejor en todos los lugares por medio de los miembros, Él ha dado autoridad y ha impuesto a todos el deber de velar los unos por los otros.

Hch 20:27-28; Heb 13:17, 24; Mat 24:45; 1Tes 5:2, 14; Jud 3, 20; Heb 10:34-35; 12:15

1651 art. 43

Para guardar esta iglesia en santa y ordenada comunión, Cristo pone sobre ella algunos hombres especiales que por su oficio deben gobernar, supervisar, visitar y velar; así también, para guardarla mejor en todos los lugares por medio de los miembros, Él ha dado autoridad y ha impuesto a todos el deber de velar los unos por los otros.

Hch 20:27-28; Heb 13:17, 24; Mat 24:45; 1Tes 5:2, 14; Jud 3, 20; Heb 10:34-35; 12:15

1cfl.u45
1644 art. 45

Que también aquellos a quienes Dios ha dado dones, siendo probados en la iglesia, por designación de la congregación, pueden y deberían profetizar conforme a la medida de la fe, y así enseñar públicamente la Palabra de Dios para edificación, exhortación y consuelo de la iglesia.

1Cor 14; Rom 12:6 [RVR60]; 1Ped 4:10-11; 1Cor 12:7; 1Tes 5:17-19

1646 art. 45

También aquellos a quienes Dios ha dado dones en la iglesia pueden y deberían profetizar conforme a la medida de la fe, y así enseñar públicamente la Palabra de Dios para edificación, exhortación y consuelo de la iglesia. 1Cor 14:3 en adelante; Rom 12:6 [RVR60];

1Ped 4:10-11; 1Cor 12:7; 1Tes 5:19-21

1651 art. 44

También aquellos a quienes Dios ha dado dones en la iglesia pueden y deberían profetizar conforme a la medida de la fe, y así enseñar públicamente la Palabra de Dios para edificación, exhortación y consuelo de la iglesia. 1Cor 14:3 en adelante; Rom 12:6 [RVR60];

1Ped 4:10-11; 1Cor 12:7; 1Tes 5:19-21

1cfl.u46
1644 art. 46

Estando así correctamente reunidos, establecidos y procediendo todavía en comunión y obediencia cristiana al evangelio de Cristo, ninguno debería separarse por faltas y corrupciones, las cuales pueden suceder y surgir y, mientras la iglesia se componga de hombres sujetos a defectos, sucederán y surgirán entre ellos, aun en iglesias verdaderas constituidas, hasta que en el debido orden hayan procurado repararlas.

Apo 2-3; Hch 15:12; 1Cor 1:10; Efe 2:16; 3:15-16; Heb 10:25; Jud 19; Mat 18:17; 1Cor 5:4-5

1646 art. 46

Estando así correctamente reunidos y perseverando en la obediencia al evangelio de Cristo, ninguno debe separarse por faltas y corrupciones (porque mientras la iglesia se componga de hombres sujetos a defectos, habrá diferencias en la iglesia verdadera constituida), hasta que en el debido orden y ternura hayan procurado repararlas.

Apo 2-3; Hch 15:12; 1Cor 1:10; Heb 10:25; Jud 19; Apo 2:20-21, 24; Hch 15:1-2; Rom 14:1; 15:1-3

1651 art. 45

Estando así correctamente reunidos y perseverando en la obediencia al evangelio de Cristo, ninguno debe separarse por faltas y corrupciones (porque mientras la iglesia se componga de hombres sujetos a defectos, habrá diferencias en la iglesia verdadera constituida), hasta que en el debido orden y ternura hayan procurado repararlas.

Apo 2-3; Hch 15:12; 1Cor 1:10; Jud 19; Apo 2:20-22; Hch 15:1-2; Rom 14:1; 15:1-3

1cfl.u47
1644 art. 47

Y aunque las congregaciones locales sean cuerpos distintos e individuales, [siendo] cada una internamente una ciudad compacta, bien unida; aun así, todas deben andar por una y la misma regla, y por todos los medios convenientes deben tener el consejo y la ayuda mutuos en todos los asuntos necesarios de la iglesia, como miembros de un solo cuerpo en la común fe bajo Cristo su única Cabeza.

1Cor 4:17; 14:33, 36; 16:1; Mat 28:20; 1Tim 3:15; 6:13-14; Apo 22:18-19; Col 2:6, 19; 4:16

1646 art. 47

Y aunque las congregaciones locales sean cuerpos (a) distintos e individuales, [siendo] cada una internamente como una ciudad (b) compacta, bien unida; aun así, todas deben andar por (c) una sola regla de verdad; así también (por todos los medios convenientes) deben tener el consejo y la ayuda (d) mutuos si fuera necesario, como miembros de un solo cuerpo, en la común fe, bajo Cristo su Cabeza.

a. 1Cor 4:17; 14:33, 36; 16:1 · b. Sal 122:3; Efe 2:12, 19 con Apo 21 · c. 1Tim 3:15; 6:13-14; 1Cor 4:17 · d. Hch 15:2-3; Cnt 8:8-9; 2Cor 8:1, 4, 13-14

1651 art. 46

Y aunque las congregaciones locales sean cuerpos (a) distintos e individuales, [siendo] cada una internamente como una ciudad (b) compacta, bien unida; aun así, todas deben andar por (c) una sola regla de verdad; así también (por todos los medios convenientes) deben tener el consejo y la ayuda (d) mutuos si fuera necesario, como miembros de un solo cuerpo, en la común fe, bajo Cristo su Cabeza.

a. 1Cor 4:17; 14:33, 36; 16:1 · b. Sal 122:3; Efe 2:12, 19 con Apo 21 · c. 1Tim 3:15 · d. Hch 15:2-3; Cnt 8:8-9; 2Cor 8:1, 4, 13-14

1cfl.u48
1644 art. 48

Que una autoridad civil es una ordenanza de Dios establecida por Él para castigo de los malhechores y alabanza de los que hacen el bien; que deberíamos someternos en el Señor en todas las cosas lícitas que manden; y que debemos hacer rogativas y oraciones por los reyes y por todos los que están en autoridad, para que bajo ellos podamos vivir una vida tranquila y sosegada con toda piedad y honestidad.

Rom 13:1-4; 1Ped 2:13-14; 1Tim 2:2 [LBLA/RVR60]

1646 art. 48

Una autoridad (a) civil es una ordenanza de Dios establecida por Él para castigo de los malhechores y alabanza de los que hacen el bien; que deberíamos someternos en el Señor en todas las cosas lícitas que manden, no solo por razón del castigo, sino también por causa de la conciencia; y que debemos hacer rogativas y oraciones por los reyes y por todos los que están en autoridad, para que bajo ellos podamos vivir una vida tranquila y sosegada con toda piedad y honestidad.

a. Rom 13:1-4; 1Ped 2:13-14; 1Tim 2:1-3 [LBLA/RVR60]

1651 art. 47

Una autoridad (a) civil es una ordenanza de Dios establecida por Él para castigo de los malhechores y alabanza de los que hacen el bien; que deberíamos someternos en el Señor en todas las cosas lícitas que manden, no solo por razón del castigo, sino también por causa de la conciencia; y que debemos hacer rogativas y oraciones por los reyes y por todos los que están en autoridad, para que bajo ellos podamos vivir una vida tranquila y sosegada con toda piedad y honestidad.

a. Rom 13:1-5; 1Ped 2:13-14; 1Tim 2:1-3 [LBLA/RVR60]

1cfl.u49
1644

Sin paralelo en esta edición.

1646 art. 49

Pero en caso de que no encontremos que las autoridades civiles nos favorezcan en ello, (a) aun así, no nos atrevemos a suspender nuestra práctica, porque creemos que debemos seguir adelante en obediencia a Cristo, en profesar la fe que de una vez para siempre fue entregada a los santos, la cual ha sido declarada en las Santas Escrituras, y esta nuestra confesión de fe es parte de ellas, y que debemos dar testimonio de la verdad del Antiguo y el Nuevo Testamento hasta la muerte si es necesario, en medio de todas las pruebas y aflicciones, como lo han hecho Sus santos de tiempos pasados, no estimando nuestros bienes, tierras, esposas, hijos, padres, madres, hermanos, hermanas, ni siquiera nuestras propias vidas como valiosos para nosotros mismos, a fin de poder terminar nuestra carrera con gozo, recordando siempre que debemos (b) obedecer a Dios antes que a los hombres, quien cuando hayamos terminado nuestra carrera y guardado la fe, nos dará (c) la corona de justicia; a (d) quien debemos dar cuenta de todas nuestras acciones, de lo que ningún hombre puede eximirnos.

a. Hch 2:40-41; 4:19; 5:28-29, 41; 20:23; 1Tes 3:3; Flp 1:28-29; Dan 3:16-17; 6:7, 10, 22-23 · b. 1Tim 6:13-15; Rom 12:1, 8; 1Cor 14:37 · c. Apo 2:20 · d. 2Tim 4:6-8; Rom 14:10-12; 2Cor 5:10; Sal 49:7; 50:22

1651 art. 48

Que tenemos grandes motivos para bendecir a Dios y estar agradecidos por la paz y la libertad de las que gozamos en el servicio a nuestro Dios bajo el presente gobierno, pero si las autoridades civiles no nos favorecieran en ello, (a) aun así no nos atrevemos a suspender nuestra práctica, porque creemos que debemos seguir adelante en obediencia a Cristo, en profesar la fe que de una vez para siempre fue entregada a los santos, la cual ha sido declarada en las Santas Escrituras, y esta nuestra confesión de fe es parte de ellas, y que debemos dar testimonio de la verdad del Antiguo y el Nuevo Testamento hasta la muerte si es necesario, en medio de todas las pruebas y aflicciones, como lo han hecho Sus santos de tiempos pasados, no estimando nuestros bienes, tierras, esposas, hijos, padres, madres, hermanos, hermanas, ni siquiera nuestras propias vidas como valiosos para nosotros mismos, a fin de poder terminar nuestra carrera con gozo, recordando siempre que debemos (b) obedecer a Dios antes que a los hombres, quien, cuando hayamos terminado nuestra carrera y guardado la fe, nos dará (c) la corona de justicia; a (d) quien debemos dar cuenta de todas nuestras acciones, de lo que ningún hombre puede eximirnos.

a. Hch 2:40-41; 4:19; 5:28-29, 41; 20:23; 1Tes 3:3; Flp 1:28-29; Dan 3:16-17; 6:7, 10, 22-23 · b. 1Tim 6:13-15; Rom 12:1, 8; 1Cor 14:37 · c. Apo 2:20 · d. 2Tim 4:6-8; Rom 14:10-12; 2Cor 5:10; Sal 49:7; 50:22

1cfl.u50
1644

Sin paralelo en esta edición.

1646 art. 50

Es lícito que un cristiano sea una autoridad o funcionario civil; y también es lícito prestar juramento, con tal que sea en verdad, en juicio y en justicia, como confirmación de la verdad y el fin de toda discusión; y que por juramentos precipitados y vanos se provoca al Señor y se ha enlutado esta tierra.

Hch 8:38; 10:1-2, 35, 44; Rom 16:23; Deu 6:13; Rom 1:9; 2Cor 10:11; Jer 4:2; Heb 6:16

1651 art. 49

Es lícito que un cristiano sea una autoridad o funcionario civil; y también es lícito prestar juramento, con tal que sea en verdad, en juicio y en justicia, como confirmación de la verdad y el fin de toda discusión; y que por juramentos precipitados y vanos se provoca al Señor y se ha enlutado esta tierra.

Hch 8:38; 10:1-2, 35, 44; Rom 16:23; Deu 6:13; Rom 1:9; 2Cor 10:11; Jer 4:2; Heb 6:16

1cfl.u51
1644

Sin paralelo en esta edición.

1646 art. 51

Debemos dar a todos los hombres lo que se les deba según lo requiera su posición, edad y estatus; y no defraudar a nadie en nada, sino hacer con todos los hombres lo que quisiéramos que hagan con nosotros.

1Tes 4:6; Rom 13:5-7; Mat 22:21; Tit 3; 1Ped 2:15, 17; 5:5; Efe 5:21, 23; 6:1, 9; Tit 3:1-3

1651 art. 50

Debemos dar a todos los hombres lo que se les deba según lo requiera su posición, edad y estatus; y no defraudar a nadie en nada, sino hacer con todos los hombres lo que quisiéramos que hagan con nosotros.

1Tes 4:6; Rom 13:5-7; Mat 22:21; Tit 3; 1Ped 2:15, 17; 5:5; Efe 5:21, 23; 6:1, 9; Tit 3:1-3

1cfl.u52
1644

Sin paralelo en esta edición.

1646 art. 52

Ha de haber (*) resurrección de los muertos, así de justos como de injustos, y cada uno dará a Dios cuenta de sí mismo, para que cada uno sea recompensado por sus hechos estando en el cuerpo, de acuerdo con lo que hizo, sea bueno o sea malo.

* Hch 24:15 [RVR60]; 2Cor 5:10; Rom 14:12

1651 art. 51

Ha de haber (a) resurrección de los muertos, así de justos como de injustos, y cada uno dará a Dios cuenta de sí mismo, para que cada uno sea recompensado por sus hechos estando en el cuerpo, de acuerdo con lo que hizo, sea bueno o sea malo.

a. Hch 24:15 [RVR60]; 2Cor 5:10

1cfl.u53
1644 art. 53

Y así deseamos dar a Dios lo que es de Dios, y al César lo que es del César, y a todos los hombres lo que les pertenece, esforzándonos por conservar siempre una conciencia limpia y sin ofensa delante de Dios y delante de los hombres. Y si alguno interpreta que esto que hemos dicho es herejía, entonces nosotros, como el apóstol, confesamos libremente: que según el Camino que ellos llaman herejía, así servimos al Dios de nuestros padres, creyendo todas las cosas que en la ley y en los profetas y apóstoles están escritas, deseando con el alma negar cualquier relación con todas las herejías y las opiniones que no sean según Cristo, y [deseando] estar firmes, constantes, abundando siempre en la obra del Señor, sabiendo que nuestro trabajo en el Señor no será en vano.

Mat 22:21; Hch 24:14-16 [KJV]; Jua 5:28; 2Cor 4:17; 1Tim 6:3-5; 1Cor 15:58

1646 Conclusión

Así que deseamos dar a Cristo lo que es Suyo, y a toda autoridad legítima lo que se le deba, y no deber a nadie nada sino el amor [cristiano], vivir tranquila y sosegadamente, como corresponde a los santos, procurando en todo mantener una buena conciencia, hacer a todo hombre (de cualquier opinión que sea) lo que quisiéramos que nos hagan, para que nuestra práctica, tal como es, demuestre que somos personas concienzudas, tranquilas e inofensivas (de ninguna manera peligrosos ni problemáticos para la sociedad humana), esforzarnos y trabajar con nuestras manos para no ser carga a ninguno y, antes bien, compartir con el que tiene necesidad, tanto amigos como enemigos, considerando que es más excelente dar que recibir. Confesamos además que solo en parte conocemos y que ignoramos muchas cosas que deseamos y procuramos conocer; y si alguno nos hace el amistoso favor de mostrarnos por la Palabra de Dios lo que no vemos, tendremos motivo de estar agradecidos a Dios y a él. Pero si alguien nos impone algo que no vemos que haya sido mandado por nuestro Señor Jesucristo, en Sus fuerzas preferiríamos abrazar todos los oprobios y torturas de los hombres, ser despojados de todas las comodidades externas, y si fuera posible, morir mil veces antes que hacer algo contra la tilde más pequeña de la verdad de Dios o contra la luz de nuestras propias conciencias. Y si alguno llama herejía a lo que hemos dicho, entonces nosotros, como el apóstol, reconoceremos: que según el Camino que ellos llaman herejía, así servimos al Dios de nuestros padres, negando cualquier relación con todas las herejías (llamadas así con razón), porque se oponen a Cristo, y [deseando] estar firmes, constantes, abundando siempre en la obra de Cristo, sabiendo que nuestro trabajo en el Señor no será en vano.

1651 Conclusión

Así que deseamos dar a Cristo lo que es Suyo, y a toda autoridad legítima lo que se le deba, y no deber a nadie nada sino el amor [cristiano], vivir tranquila y sosegadamente, como corresponde a los santos, procurando en todo mantener una buena conciencia, hacer a todo hombre (de cualquier opinión que sea) lo que quisiéramos que nos hagan, para que nuestra práctica, tal como es, demuestre que somos personas concienzudas, tranquilas e inofensivas (de ninguna manera peligrosos ni problemáticos para la sociedad humana), esforzarnos y trabajar con nuestras manos para no ser carga a ninguno y, antes bien, compartir con el que tiene necesidad, tanto amigos como enemigos, considerando que es más excelente dar que recibir. Confesamos además que solo en parte conocemos y que ignoramos muchas cosas que deseamos y procuramos conocer; y si alguno nos hace el amistoso favor de mostrarnos por la Palabra de Dios lo que no vemos, tendremos motivo de estar agradecidos a Dios y a él. Pero si alguien nos impone algo que no vemos mandado por nuestro Señor Jesucristo, en Sus fuerzas preferiríamos abrazar todos los oprobios y torturas de los hombres, ser despojados de todas las comodidades externas, y si fuera posible, morir mil veces antes que hacer algo contra la tilde más pequeña de la verdad de Dios o contra la luz de nuestras propias conciencias. Y si alguno llama herejía a lo que hemos dicho, entonces nosotros, como el apóstol, reconoceremos: que según el Camino que ellos llaman herejía, así servimos al Dios de nuestros padres, negando cualquier relación con todas las herejías (llamadas así con razón), porque se oponen a Cristo, y [deseando] estar firmes, constantes, abundando siempre en la obra de Cristo, sabiendo que nuestro trabajo en el Señor no será en vano.

1cfl.x1644-2sin paralelo en la edición de 1646
1644 art. 2

Que Dios es (a) de Sí mismo, es decir, ni [es causado] por otro, ni [es] de otro, ni [es] por medio de otro, ni [es] para otro; (b) sino que es espíritu, quien — como Su ser es de Sí mismo— da (c) ser, movimiento y preservación a todas las demás cosas, siendo en Sí mismo eterno, santísimo, en todo sentido infinito en (d) grandeza, sabiduría, poder, justicia, bondad, verdad, etc. En esta Divinidad está el Padre, el Hijo y el Espíritu; siendo cada uno de Ellos un solo y el mismo Dios; por lo tanto, no se dividen, sino que se distinguen entre Sí por Sus respectivas propiedades: (e) el Padre es de Él mismo, el (f) Hijo [es] del Padre desde la eternidad, [y] el Espíritu (g) Santo procede del Padre y del Hijo.

a. Isa 44:6-7; 43:11; 46:9 · b. Jua 4:24 · c. Exo 3:14 · d. Rom 11:36; Hch 17:28 · e. 1Cor 8:6 · f. Pro 8:22-23; Heb 1:3; Jua 1:18 · g. Jua 15:26; Gal 4:6

1646

Sin paralelo en esta edición.

1651

Sin paralelo en esta edición.

1cfl.x1644-8sin paralelo en la edición de 1646
1644 art. 8

En esta Palabra escrita, Dios ha revelado claramente todo lo que ha considerado necesario que sepamos, creamos y reconozcamos tocante a la naturaleza y el oficio de Cristo, en quien todas las promesas son Sí y Amén para la gloria de Dios.

Hch 3:22-23; Heb 1:1-2; 2Tim 3:15-17; 2Cor 1:20 [RVR60]

1646

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1651

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1cfl.x1644-21sin paralelo en la edición de 1646
1644 art. 21

Que Cristo Jesús, por Su muerte, trajo la salvación y la reconciliación para los (a) elegidos únicamente, que fueron los que (b) Dios el Padre le dio; que el evangelio, que debe predicarse a todos los hombres como fundamento de la fe, es que (c) Jesús es el Cristo, el Hijo del Dios bendito por los siglos, lleno de la perfección de todas las excelencias celestiales y espirituales; y que la salvación solo y únicamente puede obtenerse creyendo en Su Nombre. a. Jua 15:13; Rom 8:32-34; Rom 5:11; 3:25 | b. Jua 17:2 con 6:3 | c. Mat 16:16; Luc 3:26; Jua 6:69; 7:3; 20:31; 1Jua 5:11

1646

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1651

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1cfl.x1644-49sin paralelo en la edición de 1646
1644 art. 49

Creemos que la autoridad suprema de este reino es el rey y el Parlamento elegido libremente por el reino, y que en todas aquellas leyes civiles que han sido aprobadas por ellos, o en el presente son o serán ordenadas, estamos obligados a rendirles sujeción y obediencia en el Señor, ya que nos consideramos obligados a defender tanto a las personas de los que así han sido elegidos como todas las leyes civiles hechas por ellos con nuestras personas, derechos y bienes, con todo lo que pueda decirse que es nuestro, aunque padezcamos como nunca antes por causa de ellos por no someternos activamente a algunas leyes eclesiásticas que podrían ser consideradas por ellos sus deberes para establecer lo que por el momento no podamos ver ni a lo que nuestras conciencias puedan someterse; sin embargo, estamos obligados a ceder nuestras personas a lo que les plazca.

1646

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1651

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1cfl.x1644-50sin paralelo en la edición de 1646
1644 art. 50

Y si Dios nos proveyera una misericordia tal que inclinara los corazones de las autoridades civiles hasta el punto de tratar nuestras conciencias con delicadeza, de modo que pudiéramos ser protegidos por ellos de agravio, injuria, opresión y acoso, bajo los cuales hemos gemido anteriormente durante mucho tiempo por la tiranía y opresión de la jerarquía prelaticia, la cual Dios, por misericordia, ha hecho derribar por medio de este rey y Parlamento actuales (maravillosamente honorables, como un instrumento en Su mano), y así hemos tenido algún tiempo para respirar, lo veremos — esperamos— como una misericordia más allá de nuestras expectativas y nos consideraremos aún más comprometidos para bendecir siempre a Dios por ello.

1Tim 2:2-4; Sal 126:1; Hch 9:31

1646

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1651

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1cfl.x1644-51sin paralelo en la edición de 1646
1644 art. 51

Pero si Dios niega a las autoridades civiles la tolerancia y el avance en ello, (a) aun así, a pesar de todo, debemos proseguir juntos en comunión cristiana sin atrevernos a dar cabida a suspender nuestra práctica, sino andar en obediencia a Cristo en la profesión y declaración de esta fe antes mencionada, aun en medio de todas las pruebas y aflicciones, no estimando nuestros bienes, tierras, esposas, hijos, padres, madres, hermanos, hermanas, ni siquiera nuestras propias vidas como valiosos para nosotros mismos, a fin de poder terminar nuestra carrera con gozo; recordando siempre que debemos (b) obedecer a Dios antes que a los hombres, y basándonos en el mandamiento, comisión y promesa de nuestro Señor y Maestro Jesucristo, quien así como tiene autoridad en el Cielo y en la tierra, también ha prometido, si guardamos Sus mandamientos, que Él nos ha dado, estar con nosotros hasta el fin del mundo y, cuando hayamos terminado nuestra carrera y guardado la fe, darnos la corona de justicia que está reservada para todos los que aman Su venida, y a quien debemos dar cuenta de todas nuestras acciones, de lo que ningún hombre puede eximirnos.

a. Hch 2:40-41; 4:19; 5:28-29, 41; 20:23; 1Tes 3:3; Flp 1:27-29; Dan 3:16-17; 6:7, 10, 22-23 · b. Mat 28:18-20; 1Tim 6:13-15; Rom 12:1, 8; 1Cor 14:37; 2Tim 4:7-8; Apo 2:10; Gal 2:4-5

1646

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1651

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1cfl.x1644-52sin paralelo en la edición de 1646
1644 art. 52

Y de la misma manera debe darse a todos los hombres lo que se les deba. Los impuestos, los tributos y todo deber lícito de este tipo deberían ser pagados y cumplidos voluntariamente por nosotros; nuestras tierras, bienes y cuerpos deberían ser sometidos en el Señor a las autoridades civiles; y estas deberían ser reconocidas, reverenciadas y obedecidas en todo conforme a la piedad; no solo por razón del castigo, sino también por causa de la conciencia. Y finalmente, todos los hombres deben ser estimados y considerados como es debido y apropiado según su posición, edad, estatus y condición.

Rom 13:5-7; Mat 22:21; Tit 3; 1Ped 2:13; Efe 5:21-22; 6:1, 9; 1Ped 5:5

1646

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1651

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