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1693·La común fe
Pregunta 97 de 158
Los Diez Mandamientos

¿Cuál es el cuarto mandamiento?

Respuesta

El cuarto mandamiento es: «Acuérdate del día de reposo para santificarlo. Seis días trabajarás y harás toda tu obra, mas el séptimo día es día de reposo para el SEÑOR tu Dios; no harás en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu sierva, ni tu ganado, ni el extranjero que está contigo. Porque en seis días hizo el SEÑOR los cielos y la tierra, el mar y todo lo que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto, el SEÑOR bendijo el día de reposo y lo santificó» (; ).

Leer los 2 textos de prueba (Reina-Valera)
Éxodo 20:8-11
8Acuérdate del día de reposo para santificarlo. 9Seis días trabajarás, y harás toda tu obra 10mas el séptimo día es reposo para Jehová tu Dios; no hagas en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni tu extranjero que está dentro de tus puertas. 11Porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar, y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto, Jehová bendijo el día de reposo y lo santificó.
Deuteronomio 5:12-15
12Guardarás el día de reposo para santificarlo, como Jehová tu Dios te ha mandado. 13Seis días trabajarás, y harás toda tu obra; 14mas el séptimo día es reposo a Jehová tu Dios; ninguna obra harás tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu sierva, ni tu buey, ni tu asno, ni ningún animal tuyo, ni el extranjero que está dentro de tus puertas, para que descanse tu siervo y tu sierva como tú. 15Acuérdate que fuiste siervo en tierra de Egipto, y que Jehová tu Dios te sacó de allá con mano fuerte y brazo extendido; por lo cual Jehová tu Dios te ha mandado que guardes el día de reposo.

En la Confesión de 1689

22.7 De la adoración religiosa y el día de reposo
Así como es de la ley de la naturaleza que, en general, una proporción de tiempo sea apartada por designio de Dios para la adoración a Dios, también por Su Palabra con un mandamiento moral-positivo y perpetuo que obliga a todos los hombres en todas las épocas, Dios ha designado específicamente un día de cada siete como «día de reposo» para que sea santificado para Él. Desde el principio del mundo hasta la resurrección de Cristo, este día de reposo era el último día de la semana; pero desde la resurrección de Cristo fue cambiado al primer día de la semana, que se llama «el día del Señor»; y debe continuar hasta el fin del mundo como el «día de reposo cristiano»; pues se ha abolido la observancia del último día de la semana.
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22.8 De la adoración religiosa y el día de reposo
Entonces, el día de reposo es santificado para el Señor cuando los hombres, después de una debida preparación de su corazón y haber ordenado de antemano debidamente sus asuntos cotidianos, no solo observan durante todo el día un santo reposo de sus propias obras, palabras y pensamientos acerca de sus ocupaciones y recreaciones en este mundo, sino que también se dedican todo el tiempo a los ejercicios públicos y privados de la adoración a Dios, y a los deberes que son por necesidad y por misericordia.
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Un día instituido en la creación
Fue instituido en la creación (Gn. 2:3; Ex. 20:8-11; Mr. 2:27,28). Lo que fue instituido desde la creación tiene significado mientras continúe la creación.
Samuel E. Waldron, Exposición de la Confesión Bautista de Fe de 1689, Evangelical Press, 1997, p. 278.
Del sábado al domingo
El mandamiento del día de reposo es un mandamiento positivo instituido en la creación. ¿Cómo puede alterarse una ordenanza de la creación? La respuesta es, desde luego, que sólo una nueva creación podría alterar una ordenanza…
Samuel E. Waldron, Exposición de la Confesión Bautista de Fe de 1689, Evangelical Press, 1997, p. 281.
Por qué dice «recreaciones»
La palabra recreaciones merece un comentario. Se utiliza debido a la larga disputa entre la Corona (personificada en los reyes Jaime I y Carlos I) y los ministros puritanos de la Iglesia…
James M. Renihan, Para el lector juicioso e imparcial (Confesionalidad Bautista, vol. II), Legado Bautista Confesional, cap. 22, sección «Guardar el sábado».