Pregunta 79 de 158
Los oficios de Cristo
¿Cómo Cristo es Sacerdote?
Respuesta
Muriendo por nuestros pecados y orando a Dios por nosotros (; ; ; ; ).
Leer los 5 textos de prueba (Reina-Valera)
- Isaías 53:12
- Por tanto, yo le daré parte con los grandes, y con los fuertes repartirá despojos; por cuanto derramó su vida hasta la muerte, y fue contado con los pecadores, habiendo él llevado el pecado de muchos, y orado por los transgresores.
- Romanos 8:34
- ¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aun, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros.
- Hebreos 7:25
- por lo cual puede también salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos.
- Hebreos 9:11-12
- 11Pero estando ya presente Cristo, sumo sacerdote de los bienes venideros, por el más amplio y más perfecto tabernáculo, no hecho de manos, es decir, no de esta creación, 12y no por sangre de machos cabríos ni de becerros, sino por su propia sangre, entró una vez para siempre en el Lugar Santísimo, habiendo obtenido eterna redención.
- Hebreos 10:11-12
- 11Y ciertamente todo sacerdote está día tras día ministrando y ofreciendo muchas veces los mismos sacrificios, que nunca pueden quitar los pecados; 12pero Cristo, habiendo ofrecido una vez para siempre un solo sacrificio por los pecados, se ha sentado a la diestra de Dios,
En la Confesión de 1689
8.9 De Cristo el Mediador
Este oficio de Mediador entre Dios y el hombre es propio únicamente de Cristo, quien es el Profeta, Sacerdote y Rey de la Iglesia de Dios; y no puede ser transferido de Él a ningún otro, ni en su totalidad ni en parte alguna.Leer el capítulo con sus pruebas →
8.10 De Cristo el Mediador
Este número y orden de oficios es necesario; pues, por nuestra ignorancia, estamos en necesidad de Su oficio profético; por nuestro alejamiento de Dios y la imperfección del mejor de nuestros servicios, necesitamos Su oficio sacerdotal para reconciliarnos con Dios y presentarnos aceptables a Él; y, por nuestra aversión y total incapacidad para volvernos a Dios, rescatarnos a nosotros mismos y protegernos de nuestros adversarios espirituales, necesitamos Su oficio regio para convencernos, someternos, atraernos, sostenernos, librarnos y preservarnos para Su Reino celestial.Leer el capítulo con sus pruebas →