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1693·La común fe
Pregunta 78 de 158
Los oficios de Cristo

¿Por qué necesitas a Cristo como Profeta?

Respuesta

Porque soy ignorante (; ; ).

Leer los 3 textos de prueba (Reina-Valera)
Efesios 5:17
Por tanto, no seáis insensatos, sino entendidos de cuál sea la voluntad del Señor.
1 Corintios 3:1-3
1De manera que yo, hermanos, no pude hablaros como a espirituales, sino como a carnales, como a niños en Cristo. 2Os di a beber leche, y no vianda; porque aún no erais capaces, ni sois capaces todavía, 3porque aún sois carnales; pues habiendo entre vosotros celos, contiendas y disensiones, ¿no sois carnales, y andáis como hombres?
Hebreos 5:11-14
11Acerca de esto tenemos mucho que decir, y difícil de explicar, por cuanto os habéis hecho tardos para oír. 12Porque debiendo ser ya maestros, después de tanto tiempo, tenéis necesidad de que se os vuelva a enseñar cuáles son los primeros rudimentos de las palabras de Dios; y habéis llegado a ser tales que tenéis necesidad de leche, y no de alimento sólido. 13Y todo aquel que participa de la leche es inexperto en la palabra de justicia, porque es niño; 14pero el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez, para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal.

En la Confesión de 1689

8.9 De Cristo el Mediador
Este oficio de Mediador entre Dios y el hombre es propio únicamente de Cristo, quien es el Profeta, Sacerdote y Rey de la Iglesia de Dios; y no puede ser transferido de Él a ningún otro, ni en su totalidad ni en parte alguna.
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8.10 De Cristo el Mediador
Este número y orden de oficios es necesario; pues, por nuestra ignorancia, estamos en necesidad de Su oficio profético; por nuestro alejamiento de Dios y la imperfección del mejor de nuestros servicios, necesitamos Su oficio sacerdotal para reconciliarnos con Dios y presentarnos aceptables a Él; y, por nuestra aversión y total incapacidad para volvernos a Dios, rescatarnos a nosotros mismos y protegernos de nuestros adversarios espirituales, necesitamos Su oficio regio para convencernos, someternos, atraernos, sostenernos, librarnos y preservarnos para Su Reino celestial.
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