Pregunta 151 de 158
El Juicio final y el mundo venidero
¿Qué les sucede a los creyentes cuando mueren?
Respuesta
Sus cuerpos vuelven al polvo y sus almas van a estar con Jesús (; ; ).
Leer los 3 textos de prueba (Reina-Valera)
- Eclesiastés 12:7
- y el polvo vuelva a la tierra, como era, y el espíritu vuelva a Dios que lo dio.
- Lucas 23:43
- Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso.
- Filipenses 1:23-24
- 23Porque de ambas cosas estoy puesto en estrecho, teniendo deseo de partir y estar con Cristo, lo cual es muchísimo mejor; 24pero quedar en la carne es más necesario por causa de vosotros.
En la Confesión de 1689
31.1 Del estado del hombre después de la muerte y de la resurrección de los muertos
Los cuerpos de los hombres vuelven al polvo después de la muerte y ven corrupción; pero sus almas (que no mueren ni duermen), teniendo una subsistencia inmortal, vuelven inmediatamente a Dios quien las dio. Entonces las almas de los justos son hechas perfectas en santidad, son recibidas en el Paraíso, donde están con Cristo y contemplan el rostro de Dios en luz y gloria; aguardando la plena redención de sus cuerpos; y las almas de los malvados son arrojadas al infierno, donde permanecen en tormento y total oscuridad, reservadas para el Juicio del gran Día. Aparte de estos dos lugares para las almas separadas de sus cuerpos, la Escritura no reconoce ningún otro.Leer el capítulo con sus pruebas →
No hay purgatorio
La enseñanza de la Confesión en este punto trata de la cuestión del purgatorio. Si no hay un período intermedio entre la muerte misma y la entrada de los justos a la gloria, entonces no existe tal lugar como el purgatorio.
La muerte sin aguijón
El aguijón de la muerte ha sido quitado para quienes están unidos a Cristo. Estos no mueren en Adán. Mueren en Cristo y, por tanto, su aguijón, su más temido significado, no existe para ellos (1 Ts. 4:14; Ap. 14:13; Ro. 8:37-39).
Esperando la resurrección
En este estado intermedio, las almas de los creyentes esperan la resurrección final y la plena redención de sus cuerpos, que permanecen en sus tumbas en la tierra.