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1693·La común fe
Pregunta 115 de 158
Los Diez Mandamientos

¿Para qué sirven los diez mandamientos?

Respuesta

Nos enseñan nuestro deber para con Dios y nos muestran nuestro pecado y nuestra necesidad de un Salvador (; ; ).

Leer los 3 textos de prueba (Reina-Valera)
Romanos 7:7
¿Qué diremos, pues? ¿La ley es pecado? En ninguna manera. Pero yo no conocí el pecado sino por la ley; porque tampoco conociera la codicia, si la ley no dijera: No codiciarás.
Gálatas 3:24
De manera que la ley ha sido nuestro ayo, para llevarnos a Cristo, a fin de que fuésemos justificados por la fe.
1 Timoteo 1:8-10
8Pero sabemos que la ley es buena, si uno la usa legítimamente; 9conociendo esto, que la ley no fue dada para el justo, sino para los transgresores y desobedientes, para los impíos y pecadores, para los irreverentes y profanos, para los parricidas y matricidas, para los homicidas, 10para los fornicarios, para los sodomitas, para los secuestradores, para los mentirosos y perjuros, y para cuanto se oponga a la sana doctrina,

En la Confesión de 1689

19.6 De la ley de Dios
Aunque los verdaderos creyentes no estén bajo la ley como un pacto de obras para ser justificados o condenados por esta; aun así, la ley es de gran utilidad tanto para ellos como para otros: en el sentido de que, como una regla de vida que les informa acerca de la voluntad de Dios y su deber, los dirige y los obliga a andar en conformidad con esta; [y] les revela también las contaminaciones pecaminosas de sus naturalezas, corazones y vidas; para que, examinándose a la luz de esta, lleguen a una mayor convicción de [pecado], humillación por [el pecado] y aborrecimiento del pecado; así como a una visión más clara de la necesidad que tienen de Cristo y de la perfección de Su obediencia. La ley también es útil para los regenerados, para restringir sus corrupciones, en el sentido de que prohíbe el pecado; y sus amenazas sirven para mostrar lo que sus pecados todavía merecen; y qué aflicciones pueden esperar por estos en esta vida, aunque estén libres de la maldición y del rigor implacable de la ley. Las promesas de la ley también muestran a los regenerados que Dios aprueba la obediencia, y qué bendiciones pueden esperar por el cumplimiento de la ley, aunque no como si se les debiera por la ley como un pacto de obras; de manera que hacer lo bueno y abstenerse de lo malo porque la ley anima a [hacer] lo uno y disuade de lo otro no es evidencia de que un hombre esté bajo la ley, y no bajo la gracia.
Leer el capítulo con sus pruebas →
16.4 De las buenas obras
Quienes alcancen la máxima obediencia posible en esta vida se quedan tan lejos de poder supererogar y hacer más de lo que Dios requiere que no alcanzan mucho de lo que por deber están obligados a hacer.
Leer el capítulo con sus pruebas →
La ley como regla de vida
El sentir: ‘¡No dejes que la ley de Dios entre en tu conciencia!’ es el error que se refuta aquí. Desde luego, ¡no debemos dejar que la ley entre en nuestra conciencia ‘como pacto de obras’!
Samuel E. Waldron, Exposición de la Confesión Bautista de Fe de 1689, Evangelical Press, 1997, p. 247.