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1693·La común fe
Pregunta 59 de 114
El deber que Dios demanda del hombre

¿Qué se demanda en el tercer mandamiento?

Respuesta

El tercer mandamiento demanda el uso santo y reverente de los nombres (; ), los títulos (), los atributos (), las ordenanzas (), la palabra () y las obras () de Dios.

Leer los 7 textos de prueba (Reina-Valera)
Mateo 6:9
Vosotros, pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre.
Deuteronomio 28:58
Si no cuidares de poner por obra todas las palabras de esta ley que están escritas en este libro, temiendo este nombre glorioso y temible: JEHOVÁ TU DIOS
Salmos 68:4
Cantad a Dios, cantad salmos a su nombre; Exaltad al que cabalga sobre los cielos. JAH es su nombre; alegraos delante de él.
Apocalipsis 15:3-4
3Y cantan el cántico de Moisés siervo de Dios, y el cántico del Cordero, diciendo: Grandes y maravillosas son tus obras, Señor Dios Todopoderoso; justos y verdaderos son tus caminos, Rey de los santos. 4¿Quién no te temerá, oh Señor, y glorificará tu nombre? pues sólo tú eres santo; por lo cual todas las naciones vendrán y te adorarán, porque tus juicios se han manifestado.
Malaquías 1:11, 14
11Porque desde donde el sol nace hasta donde se pone, es grande mi nombre entre las naciones; y en todo lugar se ofrece a mi nombre incienso y ofrenda limpia, porque grande es mi nombre entre las naciones, dice Jehová de los ejércitos. 14Maldito el que engaña, el que teniendo machos en su rebaño, promete, y sacrifica a Jehová lo dañado. Porque yo soy Gran Rey, dice Jehová de los ejércitos, y mi nombre es temible entre las naciones.
Salmos 138:1-2
1Te alabaré con todo mi corazón; Delante de los dioses te cantaré salmos. 2Me postraré hacia tu santo templo, Y alabaré tu nombre por tu misericordia y tu fidelidad; Porque has engrandecido tu nombre, y tu palabra sobre todas las cosas.
Job 36:24
Acuérdate de engrandecer su obra, La cual contemplan los hombres.

En la Confesión de 1689

23.1 De los juramentos y votos lícitos
Un juramento lícito es una parte de la adoración religiosa en el cual la persona que jura en verdad, en juicio y en justicia invoca a Dios solemnemente para que sea Testigo de aquello por lo que jura; y para que lo juzgue conforme a la verdad o la falsedad del juramento.
Leer el capítulo con sus pruebas →
23.2 De los juramentos y votos lícitos
Solo por el Nombre de Dios es que los hombres deben jurar, y debe usarse en ello con todo santo temor y reverencia. Por lo tanto, jurar vana o precipitadamente por ese Nombre glorioso y temible, o si quiera jurar por cualquier otra cosa, es pecaminoso y debe ser aborrecido. Sin embargo, en asuntos de peso e importancia, como confirmación de la verdad y el fin a toda discusión, un juramento está justificado por la Palabra de Dios. Así que debe prestarse un juramento lícito cuando la autoridad legítima lo imponga en tales asuntos.
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El juramento, un acto de culto
Inmediatamente después de un capítulo sobre el culto, puede sorprender leer que un juramento lícito forma parte del culto religioso.
James M. Renihan, Para el lector juicioso e imparcial (Confesionalidad Bautista, vol. II), Legado Bautista Confesional, cap. 23, sección «Un juramento definido».
Juramento y voto
Los juramentos y los votos se distinguen tanto por el título como por el contenido de este capítulo. Se diferencian en que el juramento se hace ante Dios y ante los hombres; sirve para confirmar. El voto se hace solo ante Dios y sirve para comprometerse.
James M. Renihan, Para el lector juicioso e imparcial (Confesionalidad Bautista, vol. II), Legado Bautista Confesional, cap. 23, sección «De juramentos y votos legales».
«No juréis en ninguna manera»
Cualquiera que sea lo que Cristo y Santiago quieren decir con ‘no juréis en ninguna manera’ en Mateo 5:33-37 y Santiago 5:12, no pueden querer decir que nunca es correcto tomar un juramento.
Samuel E. Waldron, Exposición de la Confesión Bautista de Fe de 1689, Evangelical Press, 1997, p. 284.
«Lo juro por Dios»
Juntos, estos versículos presentan un argumento poderoso, pocas veces escuchado por la gente que rápidamente dice: "Lo juro por Dios". Tal lenguaje solo debe usarse con moderación y gran precaución, porque el Señor ve y oye.
James M. Renihan, Para el lector juicioso e imparcial (Confesionalidad Bautista, vol. II), Legado Bautista Confesional, cap. 23, sección «La santidad de un juramento».