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1693·La común fe
Pregunta 40 de 114
Lo que el hombre debe creer acerca de Dios

¿Qué beneficios reciben de Cristo los creyentes al morir?

Respuesta

Al morir los creyentes, sus almas son hechas perfectas en santidad (), y pasan inmediatamente a la gloria (; ; ); y sus cuerpos, estando todavía unidos al de Cristo (), reposan en sus sepulcros () hasta la resurrección ().

Leer los 7 textos de prueba (Reina-Valera)
Hebreos 12:23
a la congregación de los primogénitos que están inscritos en los cielos, a Dios el Juez de todos, a los espíritus de los justos hechos perfectos
2 Corintios 5:1, 6, 8
1Porque sabemos que si nuestra morada terrestre, este tabernáculo, se deshiciere, tenemos de Dios un edificio, una casa no hecha de manos, eterna, en los cielos. 6Así que vivimos confiados siempre, y sabiendo que entre tanto que estamos en el cuerpo, estamos ausentes del Señor 8pero confiamos, y más quisiéramos estar ausentes del cuerpo, y presentes al Señor.
Filipenses 1:23
Porque de ambas cosas estoy puesto en estrecho, teniendo deseo de partir y estar con Cristo, lo cual es muchísimo mejor
Lucas 23:43
Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso.
1 Tesalonicenses 4:14
Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él.
Isaías 57:2
Entrará en la paz; descansarán en sus lechos todos los que andan delante de Dios.
Job 19:26-27
26Y después de deshecha esta mi piel, En mi carne he de ver a Dios 27Al cual veré por mí mismo, Y mis ojos lo verán, y no otro, Aunque mi corazón desfallece dentro de mí.

En la Confesión de 1689

31.1 Del estado del hombre después de la muerte y de la resurrección de los muertos
Los cuerpos de los hombres vuelven al polvo después de la muerte y ven corrupción; pero sus almas (que no mueren ni duermen), teniendo una subsistencia inmortal, vuelven inmediatamente a Dios quien las dio. Entonces las almas de los justos son hechas perfectas en santidad, son recibidas en el Paraíso, donde están con Cristo y contemplan el rostro de Dios en luz y gloria; aguardando la plena redención de sus cuerpos; y las almas de los malvados son arrojadas al infierno, donde permanecen en tormento y total oscuridad, reservadas para el Juicio del gran Día. Aparte de estos dos lugares para las almas separadas de sus cuerpos, la Escritura no reconoce ningún otro.
Leer el capítulo con sus pruebas →
No hay purgatorio
La enseñanza de la Confesión en este punto trata de la cuestión del purgatorio. Si no hay un período intermedio entre la muerte misma y la entrada de los justos a la gloria, entonces no existe tal lugar como el purgatorio.
Samuel E. Waldron, Exposición de la Confesión Bautista de Fe de 1689, Evangelical Press, 1997, p. 384.
La muerte sin aguijón
El aguijón de la muerte ha sido quitado para quienes están unidos a Cristo. Estos no mueren en Adán. Mueren en Cristo y, por tanto, su aguijón, su más temido significado, no existe para ellos (1 Ts. 4:14; Ap. 14:13; Ro. 8:37-39).
Samuel E. Waldron, Exposición de la Confesión Bautista de Fe de 1689, Evangelical Press, 1997, p. 383.
Esperando la resurrección
En este estado intermedio, las almas de los creyentes esperan la resurrección final y la plena redención de sus cuerpos, que permanecen en sus tumbas en la tierra.
James M. Renihan, Para el lector juicioso e imparcial (Confesionalidad Bautista, vol. II), Legado Bautista Confesional, cap. 31, sección «Resultados inmediatos de la muerte».