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1693·La común fe
Pregunta 17 de 114
Lo que el hombre debe creer acerca de Dios

¿Qué es el pecado?

Respuesta

El pecado es cualquier falta de conformidad con, o transgresión de, la ley de Dios ().

Leer los 1 textos de prueba (Reina-Valera)
1 Juan 3:4
Todo aquel que comete pecado, infringe también la ley; pues el pecado es infracción de la ley.

En la Confesión de 1689

6.1 De la Caída del hombre, del pecado y su castigo
Aunque Dios creó al hombre recto y perfecto, y le dio una ley justa, la cual habría sido para vida si el hombre la hubiera guardado, y amenazó su transgresión con la muerte; aun así, el hombre no permaneció mucho tiempo en esta posición de honor; pues Satanás usó la astucia de la serpiente para seducir a Eva, y luego por medio de ella a Adán, quien sin compulsión alguna, al comer del fruto prohibido, transgredió voluntariamente la ley de su creación y el mandamiento que les había sido dado; lo cual agradó a Dios permitir, conforme a Su sabio y santo consejo, habiéndose propuesto ordenarlo para Su gloria.
Leer el capítulo con sus pruebas →
19.1 De la ley de Dios
Dios dio a Adán una ley de obediencia universal, escrita en su corazón, y un precepto específico de no comer del fruto del árbol del conocimiento del bien y del mal; por medio de los cuales obligó a Adán y a toda su posteridad a una obediencia personal, completa, estricta y perpetua; prometió la vida por su cumplimiento y amenazó su transgresión con la muerte; y dotó a Adán de poder y capacidad para guardarlos.
Leer el capítulo con sus pruebas →
El pecado como autonomía
Esta definición del pecado da a entender varias observaciones prácticas más. Si el pecado es (negativamente) transgresión de la ley divina, entonces puede describirse (positivamente) como autonomía, es decir, ser o desear ser ley para uno mismo. Es dar por supuesto o desear la independencia de Dios y de su ley.
Samuel E. Waldron, Exposición de la Confesión Bautista de Fe de 1689, Evangelical Press, 1997, p. 105.
Una definición liberadora
La definición del pecado que aquí se ofrece es liberadora. La ley de Dios es una ley de libertad (Sal. 119:45; Stg. 1:25; 2:12). Si el pecado es sólo la transgresión de la ley de Dios, entonces no es la transgresión de lo que mi amigo piensa y no es amarme a mí mismo. ¡Qué concepto tan liberador para nuestras conciencias!
Samuel E. Waldron, Exposición de la Confesión Bautista de Fe de 1689, Evangelical Press, 1997, p. 106.