Pregunta 36 de 61
Un catecismo para los pequeñitos, o niños pequeños
¿No debes escuchar la palabra de Dios y sus consejos, y orar por todo esto?
Respuesta
Sí, debo escuchar, para que mi alma viva; y debo orar para que Jesucristo me atraiga hacia él y me convierta, para que yo pueda ser convertido (; ; ; ; ; ).
Leer los 6 textos de prueba (Reina-Valera)
- Isaías 55:2-3
- 2¿Por qué gastáis el dinero en lo que no es pan, y vuestro trabajo en lo que no sacia? Oídme atentamente, y comed del bien, y se deleitará vuestra alma con grosura. 3Inclinad vuestro oído, y venid a mí; oíd, y vivirá vuestra alma; y haré con vosotros pacto eterno, las misericordias firmes a David.
- Ezequiel 36:25-26, 37
- 25Esparciré sobre vosotros agua limpia, y seréis limpiados de todas vuestras inmundicias; y de todos vuestros ídolos os limpiaré. 26Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne. 37Así ha dicho Jehová el Señor: Aún seré solicitado por la casa de Israel, para hacerles esto; multiplicaré los hombres como se multiplican los rebaños.
- Hechos 8:21
- No tienes tú parte ni suerte en este asunto, porque tu corazón no es recto delante de Dios.
- Cantares 1:4
- Atráeme; en pos de ti correremos. El rey me ha metido en sus cámaras; Nos gozaremos y alegraremos en ti; Nos acordaremos de tus amores más que del vino; Con razón te aman.
- Jeremías 31:18
- Escuchando, he oído a Efraín que se lamentaba: Me azotaste, y fui castigado como novillo indómito; conviérteme, y seré convertido, porque tú eres Jehová mi Dios.
- Proverbios 2:1-4
- 1Hijo mío, si recibieres mis palabras, Y mis mandamientos guardares dentro de ti, 2Haciendo estar atento tu oído a la sabiduría; Si inclinares tu corazón a la prudencia, 3Si clamares a la inteligencia, Y a la prudencia dieres tu voz; 4Si como a la plata la buscares, Y la escudriñares como a tesoros,
En la Confesión de 1689
22.1 De la adoración religiosa y el día de reposo
La luz de la naturaleza muestra que hay un Dios que tiene señorío y soberanía sobre todo; [que] es justo, bueno y hace el bien a todos; por lo tanto, debe ser temido, amado, alabado, invocado, se debe confiar en Él y debe ser servido con todo el corazón, con toda el alma y con todas las fuerzas. Pero la manera aceptable de adorar al Dios verdadero está instituida por Él mismo; y [está] tan delimitada por Su propia voluntad revelada que no puede ser adorado conforme a las imaginaciones e invenciones de los hombres ni las sugerencias de Satanás, [ni] por medio de ninguna representación visible, ni de ninguna otra manera no prescrita en las Santas Escrituras.Leer el capítulo con sus pruebas →
22.5 De la adoración religiosa y el día de reposo
La lectura de las Escrituras, la predicación y oír la Palabra de Dios, la enseñanza y amonestación de unos a otros con salmos, himnos y cánticos espirituales, cantar con acción de gracias en nuestro corazón al Señor, así como la administración del bautismo y la Cena del Señor, son todos partes de la adoración religiosa a Dios que debe realizarse en obediencia a Él, con entendimiento, fe, reverencia y temor piadoso; además, la humillación solemne con ayunos y las acciones de gracias en ocasiones especiales deben hacerse de una manera santa y religiosa.Leer el capítulo con sus pruebas →
El principio regulador
G.I. Williamson expresa provechosa y popularmente el principio ejemplificado en la Confesión: ‘Lo que se manda es correcto, y lo que no se manda es erróneo’.
¿Por qué tanta ligereza en el culto?
Con este amplio apoyo bíblico, ¿por qué son los hombres tan indulgentes en su adoración? Es porque el Dios de los hombres modernos no es un Dios que ha de ser temido.