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1693·La común fe
Pregunta 38 de 152
De Dios el Hijo

Pero, ¿tiene alguna importancia que Él haya sido clavado en la cruz en vez de haber padecido alguna otra clase de muerte?

Respuesta

Sí, es importante, porque por ello se me asegura que Él tomó sobre Sí la maldición que estaba sobre mí, pues la muerte de cruz era maldita de Dios. (; )

Leer los 2 textos de prueba (Reina-Valera)
Deuteronomio 21:23
no dejaréis que su cuerpo pase la noche sobre el madero; sin falta lo enterrarás el mismo día, porque maldito por Dios es el colgado; y no contaminarás tu tierra que Jehová tu Dios te da por heredad.
Gálatas 3:13
Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición (porque está escrito: Maldito todo el que es colgado en un madero)

En la Confesión de 1689

8.4 De Cristo el Mediador
Este oficio fue asumido por el Señor Jesús con la mayor voluntad, y para poder desempeñarlo, nació bajo la ley y la cumplió perfectamente, y padeció el castigo que nos correspondía ―el cual debíamos haber llevado y padecido― siendo hecho pecado y maldición por nosotros. Soportando gravísimas penas en Su alma; y dolorosísimos padecimientos en Su cuerpo; fue crucificado y murió, y permaneció en el estado de los muertos; pero no vio corrupción. Al tercer día resucitó de entre los muertos con el mismo cuerpo en que padeció; con el que también ascendió al Cielo. Allí está sentado a la diestra de Su Padre, intercediendo; y regresará para juzgar a los hombres y a los ángeles en el fin del mundo.
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8.5 De Cristo el Mediador
El Señor Jesús, por Su perfecta obediencia y el sacrificio de Sí mismo que ofreció a Dios una sola vez por medio del Espíritu eterno, ha satisfecho plenamente la justicia de Dios, ha conseguido la reconciliación y ha adquirido una herencia eterna en el Reino de los cielos para todos aquellos que el Padre le ha dado.
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¿Quién mató a Cristo?
¿Qué hay en el carácter de Dios que hizo necesaria la expiación de Cristo? Es su justicia (Ro. 3:26; Gá. 4:4; Ro. 8:3; Gá. 3:13; 2 Co. 5:21; 1 Co. 15:56). No fue Pilato, o los judíos o Satanás quien mató a Cristo. Fue Dios. Fue la justicia divina.
Samuel E. Waldron, Exposición de la Confesión Bautista de Fe de 1689, Evangelical Press, 1997, p. 137.