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1693·La común fe
Pregunta 15 de 152
De la liberación del hombre

Entonces, ¿qué clase de Mediador y Libertador debemos buscar?

Respuesta

Ciertamente a [U]no que sea verdadero Hombre y perfectamente justo, pero [a la vez] más poderoso que todas las criaturas, es decir, a [U]no que también sea verdadero Dios. (; ; ; ; ; ; )

Leer los 7 textos de prueba (Reina-Valera)
1 Corintios 15:25
Porque preciso es que él reine hasta que haya puesto a todos sus enemigos debajo de sus pies.
Jeremías 23:6
En sus días será salvo Judá, e Israel habitará confiado; y este será su nombre con el cual le llamarán: Jehová, justicia nuestra.
Isaías 53:11
Verá el fruto de la aflicción de su alma, y quedará satisfecho; por su conocimiento justificará mi siervo justo a muchos, y llevará las iniquidades de ellos.
2 Corintios 5:14
Porque el amor de Cristo nos constriñe, pensando esto: que si uno murió por todos, luego todos murieron
Hebreos 7:16
no constituido conforme a la ley del mandamiento acerca de la descendencia, sino según el poder de una vida indestructible.
Isaías 7:14
Por tanto, el Señor mismo os dará señal: He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel.
Romanos 8:3
Porque lo que era imposible para la ley, por cuanto era débil por la carne, Dios, enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado, condenó al pecado en la carne

En la Confesión de 1689

8.2 De Cristo el Mediador
El Hijo de Dios, la segunda Persona en la Santa Trinidad, siendo verdadero y eterno Dios, el resplandor de la gloria del Padre, de una sola y la misma sustancia que Él e igual a Él; que hizo el mundo, [y] quien sostiene y gobierna todas las cosas que ha hecho; cuando vino la plenitud del tiempo, tomó la naturaleza del hombre, con todas sus propiedades esenciales y debilidades comunes, pero sin pecado; siendo concebido por el Espíritu Santo en el seno de la virgen María, al venir el Espíritu Santo sobre ella y cubrirla el poder del Altísimo con Su sombra, así nació de mujer, de la tribu de Judá, de la descendencia de Abraham y de David, conforme a las Escrituras. De modo que dos naturalezas enteras, perfectas y distintas se unieron inseparablemente en una sola Persona; sin conversión, composición ni confusión; Persona que es verdaderamente Dios y verdaderamente hombre; pero [es] un solo Cristo, el único Mediador entre Dios y el hombre.
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8.3 De Cristo el Mediador
El Señor Jesús, en Su naturaleza humana así unida a la divina, en la Persona del Hijo, fue santificado, y ungido con el Espíritu Santo sin medida; teniendo en Él todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento; en quien agradó al Padre que habitara toda la plenitud. A fin de que siendo santo, inocente, inmaculado y lleno de gracia y de verdad, estuviera enteramente equipado para ejercer el oficio de Mediador y Fiador; oficio que no tomó por Sí mismo, sino que fue llamado a este por Su Padre; quien también puso toda autoridad y juicio en Su mano, y le dio mandamiento para ejercerlo.
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¿Quién es Jesucristo?
Un cristiano puede no dar una respuesta sencilla a la pregunta: ‘¿Quién es Jesucristo?’ Debe decir que es Dios; pero no sólo debe decir eso. Debe decir también que es hombre.
Samuel E. Waldron, Exposición de la Confesión Bautista de Fe de 1689, Evangelical Press, 1997, p. 133.
«De su sustancia» y la carne celestial
Tenemos que notar que 2CFL omite una frase importante incluida en CFW y Savoy-de su sustancia-y en su lugar añade una larga declaración, parcialmente extraída del artículo nueve de 1CFL. […] La cristología hoffmannita sostenía que Cristo no tomó su humanidad de María, sino que Jesús trajo la carne celestial del cielo a la tierra "como una perla del rocío celestial en una concha".
James M. Renihan, Para el lector juicioso e imparcial (Confesionalidad Bautista, vol. II), Legado Bautista Confesional, cap. 8, sección «La identidad del mediador».
Verdadero hombre
Cuando la Confesión utiliza el lenguaje de las enfermedades comunes habla de todas las realidades que experimentamos como humanos: Estaba cansado, tenía hambre, tenía sed. De niño habría tenido que aprender a sujetar un instrumento para aprender a escribir los caracteres del alfabeto hebreo (o arameo).
James M. Renihan, Para el lector juicioso e imparcial (Confesionalidad Bautista, vol. II), Legado Bautista Confesional, cap. 8, sección «La identidad del mediador».