Pregunta 137 de 152
De la ley de Dios
¿Por qué quiere Dios que Su ley sea predicada tan exacta y estrictamente si ve que no hay hombre capaz de guardarla en esta vida?
Respuesta
En primer lugar, para que durante toda nuestra vida reconozcamos cada vez más la gran propensión de nuestra naturaleza hacia el pecado y anhelemos mucho más el perdón de los pecados y la justicia de Cristo. En segundo lugar, para que siempre estemos haciendo esto, y siempre estemos pensando en esto, y así imploremos y ansiemos [recibir] del Padre la gracia de Su Espíritu Santo, para que por este medio seamos renovados diariamente cada vez más a la imagen y semejanza de Dios; hasta que al fin, habiendo partido de esta vida, alcancemos gozosamente esa perfección que se nos ha prometido. (; ; ; , etc.; )
Leer los 5 textos de prueba (Reina-Valera)
- 1 Juan 1:9
- Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.
- Salmos 22:5
- Clamaron a ti, y fueron librados; Confiaron en ti, y no fueron avergonzados.
- Romanos 7:24
- ¡Miserable de mí! ¿quién me librará de este cuerpo de muerte?
- 1 Corintios 9:24
- ¿No sabéis que los que corren en el estadio, todos a la verdad corren, pero uno solo se lleva el premio? Corred de tal manera que lo obtengáis.
- Filipenses 3:12, 13, 14
- 12No que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto; sino que prosigo, por ver si logro asir aquello para lo cual fui también asido por Cristo Jesús. 13Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante 14prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.
En la Confesión de 1689
19.6 De la ley de Dios
Aunque los verdaderos creyentes no estén bajo la ley como un pacto de obras para ser justificados o condenados por esta; aun así, la ley es de gran utilidad tanto para ellos como para otros: en el sentido de que, como una regla de vida que les informa acerca de la voluntad de Dios y su deber, los dirige y los obliga a andar en conformidad con esta; [y] les revela también las contaminaciones pecaminosas de sus naturalezas, corazones y vidas; para que, examinándose a la luz de esta, lleguen a una mayor convicción de [pecado], humillación por [el pecado] y aborrecimiento del pecado; así como a una visión más clara de la necesidad que tienen de Cristo y de la perfección de Su obediencia. La ley también es útil para los regenerados, para restringir sus corrupciones, en el sentido de que prohíbe el pecado; y sus amenazas sirven para mostrar lo que sus pecados todavía merecen; y qué aflicciones pueden esperar por estos en esta vida, aunque estén libres de la maldición y del rigor implacable de la ley. Las promesas de la ley también muestran a los regenerados que Dios aprueba la obediencia, y qué bendiciones pueden esperar por el cumplimiento de la ley, aunque no como si se les debiera por la ley como un pacto de obras; de manera que hacer lo bueno y abstenerse de lo malo porque la ley anima a [hacer] lo uno y disuade de lo otro no es evidencia de que un hombre esté bajo la ley, y no bajo la gracia.Leer el capítulo con sus pruebas →
La ley como regla de vida
El sentir: ‘¡No dejes que la ley de Dios entre en tu conciencia!’ es el error que se refuta aquí. Desde luego, ¡no debemos dejar que la ley entre en nuestra conciencia ‘como pacto de obras’!