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1693·La común fe
Pregunta 130 de 152
De la ley de Dios

¿Qué prohíbe Dios en el octavo mandamiento?

Respuesta

No solo [prohíbe] los hurtos y robos que las autoridades civiles castigan, sino también toda maldad, astucia, truco o ardid que Él incluye bajo el nombre de hurto, por medio de lo cual busquemos las posesiones de otros y tratemos de hacerlas nuestras por la fuerza o con cualquier presunción de derecho; entre los cuales están: las pesas falsas, las medidas falsas o desiguales, los negocios engañosos, la moneda falsa, el interés excesivo, o cualquier otra forma o manera de hacer crecer nuestras propiedades que Dios haya prohibido. A esto podemos añadir toda codicia y forma de malgastar y abusar de los dones de Dios. (; ; ; ; y ; , etc.; , etc.; ; ; ; )

Leer los 11 textos de prueba (Reina-Valera)
1 Corintios 6:10
ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios.
1 Corintios 5:10
no absolutamente con los fornicarios de este mundo, o con los avaros, o con los ladrones, o con los idólatras; pues en tal caso os sería necesario salir del mundo.
Lucas 3:14
También le preguntaron unos soldados, diciendo: Y nosotros, ¿qué haremos? Y les dijo: No hagáis extorsión a nadie, ni calumniéis; y contentaos con vuestro salario.
1 Tesalonicenses 4:6
que ninguno agravie ni engañe en nada a su hermano; porque el Señor es vengador de todo esto, como ya os hemos dicho y testificado.
Proverbios 11:1
El peso falso es abominación a Jehová; Mas la pesa cabal le agrada.
Proverbios 16:11
Peso y balanzas justas son de Jehová; Obra suya son todas las pesas de la bolsa.
Ezequiel 45:9
Así ha dicho Jehová el Señor: ¡Basta ya, oh príncipes de Israel! Dejad la violencia y la rapiña. Haced juicio y justicia; quitad vuestras imposiciones de sobre mi pueblo, dice Jehová el Señor.
Deuteronomio 25:13
No tendrás en tu bolsa pesa grande y pesa chica
Salmos 15:5
Quien su dinero no dio a usura, Ni contra el inocente admitió cohecho.
Lucas 6:35
Amad, pues, a vuestros enemigos, y haced bien, y prestad, no esperando de ello nada; y será vuestro galardón grande, y seréis hijos del Altísimo; porque él es benigno para con los ingratos y malos.
Proverbios 5:15
Bebe el agua de tu misma cisterna, Y los raudales de tu propio pozo.

En la Confesión de 1689

19.5 De la ley de Dios
La ley moral obliga para siempre a todos, tanto a los justificados como a los demás, a que se la obedezca, y no solo en lo referente a la materia contenida en esta, sino también en lo que se refiere a la autoridad de Dios el Creador, quien la dio. Tampoco Cristo, en el evangelio, abroga de ninguna manera esta obligación, sino que la refuerza mucho.
Leer el capítulo con sus pruebas →
Cristo refuerza la ley moral
Cristo no disuelve esta obligación, sino que la refuerza. Así pues, la ley moral perdura a lo largo de toda la historia redentora: siempre está en vigor.
James M. Renihan, Para el lector juicioso e imparcial (Confesionalidad Bautista, vol. II), Legado Bautista Confesional, cap. 19, sección «La perpetuidad de la ley moral».