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De la ley de Dios

¿Qué nos enseña el cuarto mandamiento?

Respuesta

Que debemos guardar un día de cada siete en adoración a Dios. Bajo el Antiguo Testamento era el último día de la semana, pero bajo el evangelio cambió al primer día de la semana. Este día del Señor debe dedicarse a la devoción privada y pública, escuchando la Palabra diligentemente, practicando los sacramentos evangélicos celosamente, haciendo obras de caridad concienzudamente y descansando de obras ordinarias, excepto en casos de necesidad. Esta era la loable práctica de los santos apóstoles, quienes conocían mejor la voluntad de Cristo en cuanto al tiempo de adoración. No encontramos en todo el Nuevo Testamento que alguna iglesia evangélica en el tiempo apostólico apartara solemnemente algún otro día para adorar a Dios excepto el primer día. Y así actuaron correctamente, porque si Israel, la simiente natural de Abraham, debía guardar el séptimo día para mantener [viva] la memoria de su liberación de la esclavitud temporal, cuánto más estamos obligados nosotros a guardar el primer día en memoria de que Cristo nos ha liberado de la esclavitud eterna. (Salmos 40:9, 10; Hechos 2:42, 46; 1 Corintios 14:19, 29, 31; Hechos 20:7; 1 Corintios 11:33; 1 Timoteo 2:1, 2, 3, 8, 9; 1 Corintios 14:16; 1 Corintios 16:1, 2; Isaías 66:23; Juan 20:19, 20; Apocalipsis 1:10; Deuteronomio 5:15)