Pregunta 43 de 288
De Dios, el hombre y el pecado
¿Cómo son castigados los hombres en este mundo por el pecado?
Respuesta
De muchas maneras, como con enfermedades, pérdidas, cruces, desengaños y semejantes: a veces también Dios los entrega a las concupiscencias de su propio corazón, a la ceguera de mente también, y a la dureza de corazón; sí, y a veces a fuertes engaños para que crean la mentira, y sean condenados (; ; ; ; ; ; ; ).
Leer los 8 textos de prueba (Reina-Valera)
- Levítico 26:15-16
- 15y si desdeñareis mis decretos, y vuestra alma menospreciare mis estatutos, no ejecutando todos mis mandamientos, e invalidando mi pacto 16yo también haré con vosotros esto: enviaré sobre vosotros terror, extenuación y calentura, que consuman los ojos y atormenten el alma; y sembraréis en vano vuestra semilla, porque vuestros enemigos la comerán.
- Amós 4:7, 10
- 7También os detuve la lluvia tres meses antes de la siega; e hice llover sobre una ciudad, y sobre otra ciudad no hice llover; sobre una parte llovió, y la parte sobre la cual no llovió, se secó. 10Envié contra vosotros mortandad tal como en Egipto; maté a espada a vuestros jóvenes, con cautiverio de vuestros caballos, e hice subir el hedor de vuestros campamentos hasta vuestras narices; mas no os volvisteis a mí, dice Jehová.
- Romanos 1:24, 28
- 24Por lo cual también Dios los entregó a la inmundicia, en las concupiscencias de sus corazones, de modo que deshonraron entre sí sus propios cuerpos 28Y como ellos no aprobaron tener en cuenta a Dios, Dios los entregó a una mente reprobada, para hacer cosas que no convienen
- Éxodo 4:21
- Y dijo Jehová a Moisés: Cuando hayas vuelto a Egipto, mira que hagas delante de Faraón todas las maravillas que he puesto en tu mano; pero yo endureceré su corazón, de modo que no dejará ir al pueblo.
- Éxodo 9:12-14
- 12Pero Jehová endureció el corazón de Faraón, y no los oyó, como Jehová lo había dicho a Moisés. 13Entonces Jehová dijo a Moisés: Levántate de mañana, y ponte delante de Faraón, y dile: Jehová, el Dios de los hebreos, dice así: Deja ir a mi pueblo, para que me sirva. 14Porque yo enviaré esta vez todas mis plagas a tu corazón, sobre tus siervos y sobre tu pueblo, para que entiendas que no hay otro como yo en toda la tierra.
- Sofonías 1:17
- Y atribularé a los hombres, y andarán como ciegos, porque pecaron contra Jehová; y la sangre de ellos será derramada como polvo, y su carne como estiércol.
- Romanos 11:7-8
- 7¿Qué pues? Lo que buscaba Israel, no lo ha alcanzado; pero los escogidos sí lo han alcanzado, y los demás fueron endurecidos 8como está escrito: Dios les dio espíritu de estupor, ojos con que no vean y oídos con que no oigan, hasta el día de hoy.
- 2 Tesalonicenses 2:11-12
- 11Por esto Dios les envía un poder engañoso, para que crean la mentira 12a fin de que sean condenados todos los que no creyeron a la verdad, sino que se complacieron en la injusticia.
En la Confesión de 1689
31.1 Del estado del hombre después de la muerte y de la resurrección de los muertos
Los cuerpos de los hombres vuelven al polvo después de la muerte y ven corrupción; pero sus almas (que no mueren ni duermen), teniendo una subsistencia inmortal, vuelven inmediatamente a Dios quien las dio. Entonces las almas de los justos son hechas perfectas en santidad, son recibidas en el Paraíso, donde están con Cristo y contemplan el rostro de Dios en luz y gloria; aguardando la plena redención de sus cuerpos; y las almas de los malvados son arrojadas al infierno, donde permanecen en tormento y total oscuridad, reservadas para el Juicio del gran Día. Aparte de estos dos lugares para las almas separadas de sus cuerpos, la Escritura no reconoce ningún otro.Leer el capítulo con sus pruebas →
32.2 Del Juicio final
El fin para el cual Dios estableció este Día es la manifestación de la gloria de Su misericordia en la salvación eterna de los elegidos; y [la manifestación] de Su justicia en la condenación eterna de los réprobos, quienes son malvados y desobedientes. Porque entonces irán los justos a la vida eterna y recibirán esa plenitud de gozo y gloria con recompensa eterna en la presencia del Señor; pero los malvados, quienes no conocen a Dios ni obedecen el evangelio de Jesucristo, serán arrojados a los tormentos eternos y sufrirán el castigo de eterna destrucción, excluidos de la presencia del Señor y de la gloria de Su poder.Leer el capítulo con sus pruebas →
No hay purgatorio
La enseñanza de la Confesión en este punto trata de la cuestión del purgatorio. Si no hay un período intermedio entre la muerte misma y la entrada de los justos a la gloria, entonces no existe tal lugar como el purgatorio.
La muerte sin aguijón
El aguijón de la muerte ha sido quitado para quienes están unidos a Cristo. Estos no mueren en Adán. Mueren en Cristo y, por tanto, su aguijón, su más temido significado, no existe para ellos (1 Ts. 4:14; Ap. 14:13; Ro. 8:37-39).
Esperando la resurrección
En este estado intermedio, las almas de los creyentes esperan la resurrección final y la plena redención de sus cuerpos, que permanecen en sus tumbas en la tierra.
El castigo eterno
Cualquier doctrina del amor de Dios que termina por dudar o negar la doctrina del castigo eterno es una doctrina falsa.