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1693·La común fe
Pregunta 40 de 288
De Dios, el hombre y el pecado

¿De cuántas maneras se peca contra esta ley?

Respuesta

De tres: con pensamientos pecaminosos, con palabras pecaminosas, y también con acciones pecaminosas (; ; ; ).

Leer los 4 textos de prueba (Reina-Valera)
Romanos 7:7
¿Qué diremos, pues? ¿La ley es pecado? En ninguna manera. Pero yo no conocí el pecado sino por la ley; porque tampoco conociera la codicia, si la ley no dijera: No codiciarás.
Romanos 2:6
el cual pagará a cada uno conforme a sus obras:
Mateo 5:28
Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón.
Mateo 12:37
Porque por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado.

En la Confesión de 1689

19.1 De la ley de Dios
Dios dio a Adán una ley de obediencia universal, escrita en su corazón, y un precepto específico de no comer del fruto del árbol del conocimiento del bien y del mal; por medio de los cuales obligó a Adán y a toda su posteridad a una obediencia personal, completa, estricta y perpetua; prometió la vida por su cumplimiento y amenazó su transgresión con la muerte; y dotó a Adán de poder y capacidad para guardarlos.
Leer el capítulo con sus pruebas →
19.5 De la ley de Dios
La ley moral obliga para siempre a todos, tanto a los justificados como a los demás, a que se la obedezca, y no solo en lo referente a la materia contenida en esta, sino también en lo que se refiere a la autoridad de Dios el Creador, quien la dio. Tampoco Cristo, en el evangelio, abroga de ninguna manera esta obligación, sino que la refuerza mucho.
Leer el capítulo con sus pruebas →
Cristo refuerza la ley moral
Cristo no disuelve esta obligación, sino que la refuerza. Así pues, la ley moral perdura a lo largo de toda la historia redentora: siempre está en vigor.
James M. Renihan, Para el lector juicioso e imparcial (Confesionalidad Bautista, vol. II), Legado Bautista Confesional, cap. 19, sección «La perpetuidad de la ley moral».