Pregunta 279 de 288
De la abnegación
¿Tienes a mano otro caso?
Respuesta
Sí; Judas, por no negarse a sí mismo, perdió a Cristo, su alma y el cielo; y continúa siendo el gran objeto de la ira de Dios entre todas las almas condenadas (; ; ; ).
Leer los 4 textos de prueba (Reina-Valera)
- Juan 12:5-6
- 5¿Por qué no fue este perfume vendido por trescientos denarios, y dado a los pobres? 6Pero dijo esto, no porque se cuidara de los pobres, sino porque era ladrón, y teniendo la bolsa, sustraía de lo que se echaba en ella.
- Lucas 22:3-6
- 3Y entró Satanás en Judas, por sobrenombre Iscariote, el cual era uno del número de los doce 4y éste fue y habló con los principales sacerdotes, y con los jefes de la guardia, de cómo se lo entregaría. 5Ellos se alegraron, y convinieron en darle dinero. 6Y él se comprometió, y buscaba una oportunidad para entregárselo a espaldas del pueblo.
- Mateo 26:14-16
- 14Entonces uno de los doce, que se llamaba Judas Iscariote, fue a los principales sacerdotes 15y les dijo: ¿Qué me queréis dar, y yo os lo entregaré? Y ellos le asignaron treinta piezas de plata. 16Y desde entonces buscaba oportunidad para entregarle.
- Hechos 1:25
- para que tome la parte de este ministerio y apostolado, de que cayó Judas por transgresión, para irse a su propio lugar.
En la Confesión de 1689
13.3 De la santificación
En dicha guerra, aunque la corrupción remanente prevalezca mucho por un tiempo; aun así, los regenerados vencen mediante la continua provisión de fuerzas por parte del Espíritu santificador de Cristo. Así los santos crecen en la gracia, perfeccionando la santidad en el temor de Dios, prosiguiendo hacia una vida celestial, en obediencia evangélica a todos los mandatos que Cristo, como Cabeza y Rey, les ha prescrito en Su Palabra.Leer el capítulo con sus pruebas →
21.3 De la libertad cristiana y la libertad de conciencia
Los que bajo el pretexto de la libertad cristiana practican cualquier pecado o abrigan cualquier deseo pecaminoso, como pervierten por ello el propósito principal de la gracia del evangelio, para su propia destrucción, así también destruyen completamente la finalidad de la libertad cristiana, que es, que siendo librados de las manos de todos nuestros enemigos, sirvamos al Señor sin temor, en santidad y justicia delante de Él, todos nuestros días.Leer el capítulo con sus pruebas →
Una fe que obra
¿Somos santificados por la sola fe? ¿O hay que añadir obras a la fe? La respuesta es que no es cuestión de añadir obras a la fe. Es cuestión de que la fe obre (Gá. 5:6).
El Espíritu da fuerza; el creyente lucha
Este párrafo ofrece una definición del crecimiento que refleja el énfasis de las Escrituras (Filipenses 2.12-13; Romanos 8.13). Equilibra dos verdades importantes: el Espíritu proporciona fuerza santificadora a los creyentes, mientras que estos deben perseguir la obediencia evangélica.