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1693·La común fe
Pregunta 276 de 288
De la abnegación

¿Tienes otra razón por la cual Dios exija abnegación?

Respuesta

Sí; porque la abnegación prepara al hombre, aunque no para el perdón de su pecado, sí para aquel mucho más excelente y eterno peso de gloria, que está reservado solo para los que dejan todo lo que tienen por el Señor Jesús, su nombre y su causa en este mundo (; ).

Leer los 2 textos de prueba (Reina-Valera)
2 Corintios 4:8-10, 17
8que estamos atribulados en todo, mas no angustiados; en apuros, mas no desesperados 9perseguidos, mas no desamparados; derribados, pero no destruidos 10llevando en el cuerpo siempre por todas partes la muerte de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestros cuerpos. 17Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria
2 Tesalonicenses 1:5-6
5Esto es demostración del justo juicio de Dios, para que seáis tenidos por dignos del reino de Dios, por el cual asimismo padecéis. 6Porque es justo delante de Dios pagar con tribulación a los que os atribulan

En la Confesión de 1689

13.3 De la santificación
En dicha guerra, aunque la corrupción remanente prevalezca mucho por un tiempo; aun así, los regenerados vencen mediante la continua provisión de fuerzas por parte del Espíritu santificador de Cristo. Así los santos crecen en la gracia, perfeccionando la santidad en el temor de Dios, prosiguiendo hacia una vida celestial, en obediencia evangélica a todos los mandatos que Cristo, como Cabeza y Rey, les ha prescrito en Su Palabra.
Leer el capítulo con sus pruebas →
21.3 De la libertad cristiana y la libertad de conciencia
Los que bajo el pretexto de la libertad cristiana practican cualquier pecado o abrigan cualquier deseo pecaminoso, como pervierten por ello el propósito principal de la gracia del evangelio, para su propia destrucción, así también destruyen completamente la finalidad de la libertad cristiana, que es, que siendo librados de las manos de todos nuestros enemigos, sirvamos al Señor sin temor, en santidad y justicia delante de Él, todos nuestros días.
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Una fe que obra
¿Somos santificados por la sola fe? ¿O hay que añadir obras a la fe? La respuesta es que no es cuestión de añadir obras a la fe. Es cuestión de que la fe obre (Gá. 5:6).
Samuel E. Waldron, Exposición de la Confesión Bautista de Fe de 1689, Evangelical Press, 1997, p. 187.
El Espíritu da fuerza; el creyente lucha
Este párrafo ofrece una definición del crecimiento que refleja el énfasis de las Escrituras (Filipenses 2.12-13; Romanos 8.13). Equilibra dos verdades importantes: el Espíritu proporciona fuerza santificadora a los creyentes, mientras que estos deben perseguir la obediencia evangélica.
James M. Renihan, Para el lector juicioso e imparcial (Confesionalidad Bautista, vol. II), Legado Bautista Confesional, cap. 13, sección «La guerra continua y el avance».