Pregunta 266 de 288
De la abnegación
¿Quién más es propenso a negarse bien a sí mismo por Cristo?
Respuesta
El que ve mayor tesoro en la abnegación que en la búsqueda de sí mismo (; ).
Leer los 2 textos de prueba (Reina-Valera)
- 2 Corintios 12:9-11
- 9Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo. 10Por lo cual, por amor a Cristo me gozo en las debilidades, en afrentas, en necesidades, en persecuciones, en angustias; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte. 11Me he hecho un necio al gloriarme; vosotros me obligasteis a ello, pues yo debía ser alabado por vosotros; porque en nada he sido menos que aquellos grandes apóstoles, aunque nada soy.
- Hebreos 11:24-26
- 24Por la fe Moisés, hecho ya grande, rehusó llamarse hijo de la hija de Faraón 25escogiendo antes ser maltratado con el pueblo de Dios, que gozar de los deleites temporales del pecado 26teniendo por mayores riquezas el vituperio de Cristo que los tesoros de los egipcios; porque tenía puesta la mirada en el galardón.
En la Confesión de 1689
13.3 De la santificación
En dicha guerra, aunque la corrupción remanente prevalezca mucho por un tiempo; aun así, los regenerados vencen mediante la continua provisión de fuerzas por parte del Espíritu santificador de Cristo. Así los santos crecen en la gracia, perfeccionando la santidad en el temor de Dios, prosiguiendo hacia una vida celestial, en obediencia evangélica a todos los mandatos que Cristo, como Cabeza y Rey, les ha prescrito en Su Palabra.Leer el capítulo con sus pruebas →
21.3 De la libertad cristiana y la libertad de conciencia
Los que bajo el pretexto de la libertad cristiana practican cualquier pecado o abrigan cualquier deseo pecaminoso, como pervierten por ello el propósito principal de la gracia del evangelio, para su propia destrucción, así también destruyen completamente la finalidad de la libertad cristiana, que es, que siendo librados de las manos de todos nuestros enemigos, sirvamos al Señor sin temor, en santidad y justicia delante de Él, todos nuestros días.Leer el capítulo con sus pruebas →
Una fe que obra
¿Somos santificados por la sola fe? ¿O hay que añadir obras a la fe? La respuesta es que no es cuestión de añadir obras a la fe. Es cuestión de que la fe obre (Gá. 5:6).
El Espíritu da fuerza; el creyente lucha
Este párrafo ofrece una definición del crecimiento que refleja el énfasis de las Escrituras (Filipenses 2.12-13; Romanos 8.13). Equilibra dos verdades importantes: el Espíritu proporciona fuerza santificadora a los creyentes, mientras que estos deben perseguir la obediencia evangélica.