Saltar al contenido
1693·La común fe
Pregunta 243 de 288
De la abnegación

Primero, pues, te ruego, ¿en qué espíritu ha de hacerse esta abnegación?

Respuesta

Debe hacerse en espíritu de fe, de amor, y de mente sana. De otro modo, aunque un hombre vendiese todo lo que tiene y lo diese a los pobres, y entregase su cuerpo para ser quemado, nada le aprovecharía ().

Leer los 1 textos de prueba (Reina-Valera)
1 Corintios 13:1-3
1Si yo hablase lenguas humanas y angélicas, y no tengo amor, vengo a ser como metal que resuena, o címbalo que retiñe. 2Y si tuviese profecía, y entendiese todos los misterios y toda ciencia, y si tuviese toda la fe, de tal manera que trasladase los montes, y no tengo amor, nada soy. 3Y si repartiese todos mis bienes para dar de comer a los pobres, y si entregase mi cuerpo para ser quemado, y no tengo amor, de nada me sirve.

En la Confesión de 1689

13.3 De la santificación
En dicha guerra, aunque la corrupción remanente prevalezca mucho por un tiempo; aun así, los regenerados vencen mediante la continua provisión de fuerzas por parte del Espíritu santificador de Cristo. Así los santos crecen en la gracia, perfeccionando la santidad en el temor de Dios, prosiguiendo hacia una vida celestial, en obediencia evangélica a todos los mandatos que Cristo, como Cabeza y Rey, les ha prescrito en Su Palabra.
Leer el capítulo con sus pruebas →
21.3 De la libertad cristiana y la libertad de conciencia
Los que bajo el pretexto de la libertad cristiana practican cualquier pecado o abrigan cualquier deseo pecaminoso, como pervierten por ello el propósito principal de la gracia del evangelio, para su propia destrucción, así también destruyen completamente la finalidad de la libertad cristiana, que es, que siendo librados de las manos de todos nuestros enemigos, sirvamos al Señor sin temor, en santidad y justicia delante de Él, todos nuestros días.
Leer el capítulo con sus pruebas →
Una fe que obra
¿Somos santificados por la sola fe? ¿O hay que añadir obras a la fe? La respuesta es que no es cuestión de añadir obras a la fe. Es cuestión de que la fe obre (Gá. 5:6).
Samuel E. Waldron, Exposición de la Confesión Bautista de Fe de 1689, Evangelical Press, 1997, p. 187.
El Espíritu da fuerza; el creyente lucha
Este párrafo ofrece una definición del crecimiento que refleja el énfasis de las Escrituras (Filipenses 2.12-13; Romanos 8.13). Equilibra dos verdades importantes: el Espíritu proporciona fuerza santificadora a los creyentes, mientras que estos deben perseguir la obediencia evangélica.
James M. Renihan, Para el lector juicioso e imparcial (Confesionalidad Bautista, vol. II), Legado Bautista Confesional, cap. 13, sección «La guerra continua y el avance».