Saltar al contenido
1693·La común fe
Pregunta 214 de 288
De la oración

¿Es el mirar al pecado en nuestro corazón tan mortal estorbo para la oración?

Respuesta

«Hijo de hombre», dice Dios, «estos hombres han puesto sus ídolos en su corazón, y han establecido el tropiezo de su iniquidad delante de su rostro: ¿acaso he de ser yo en modo alguno consultado por ellos? Yo pondré mi rostro contra el tal hombre, y le pondré por señal y por refrán, y le cortaré de en medio de mi pueblo» ().

Leer los 1 textos de prueba (Reina-Valera)
Ezequiel 14:3, 8
3Hijo de hombre, estos hombres han puesto sus ídolos en su corazón, y han establecido el tropiezo de su maldad delante de su rostro. ¿Acaso he de ser yo en modo alguno consultado por ellos? 8y pondré mi rostro contra aquel hombre, y le pondré por señal y por escarmiento, y lo cortaré de en medio de mi pueblo; y sabréis que yo soy Jehová.

En la Confesión de 1689

22.3 De la adoración religiosa y el día de reposo
La oración con acción de gracias, por ser una parte especial de la adoración natural, es requerida por Dios de todos los hombres. Pero, para que sea aceptada, debe ser hecha en el Nombre del Hijo, con la ayuda del Espíritu, conforme a Su voluntad; con entendimiento, reverencia, humildad, fervor, fe, amor y perseverancia; y cuando [se ore] con otros, [se debe orar] en una lengua conocida.
Leer el capítulo con sus pruebas →
22.4 De la adoración religiosa y el día de reposo
La oración debe hacerse por cosas lícitas, y por toda clase de hombres que viven o vivirán más adelante; pero no [debe hacerse] por los muertos, ni por aquellos de quienes se puede saber que han cometido el pecado de muerte.
Leer el capítulo con sus pruebas →
Orar con entendimiento
La primera, la comprensión, sitúa firmemente la oración en el ámbito de la realidad. No es una experiencia mística, sino un ejercicio del intelecto.
James M. Renihan, Para el lector juicioso e imparcial (Confesionalidad Bautista, vol. II), Legado Bautista Confesional, cap. 22, sección «La oración a la luz de la Revelación general y especial».
«En una lengua conocida»
¿Abren las confesiones aquí la puerta para la práctica de hablar en lenguas? La respuesta simple es un firme no.
James M. Renihan, Para el lector juicioso e imparcial (Confesionalidad Bautista, vol. II), Legado Bautista Confesional, cap. 22, sección «La oración a la luz de la Revelación general y especial».