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1693·La común fe
Pregunta 2 de 288
De Dios, el hombre y el pecado

¿Por qué el Dios de los cristianos no es el Dios de quienes no son cristianos?

Respuesta

Él es su Hacedor y Conservador; pero ellos no le han escogido por su Dios (; ; ).

Leer los 3 textos de prueba (Reina-Valera)
Hechos 17:24
El Dios que hizo el mundo y todas las cosas que en él hay, siendo Señor del cielo y de la tierra, no habita en templos hechos por manos humanas
Salmos 36:6
Tu justicia es como los montes de Dios, Tus juicios, abismo grande. Oh Jehová, al hombre y al animal conservas.
Juan 10:14
Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas, y las mías me conocen

En la Confesión de 1689

2.1 De Dios y de la Santa Trinidad
El Señor nuestro Dios es un solo y único Dios vivo y verdadero; cuya subsistencia está en Él mismo y es de Él mismo, infinito en ser y perfección, cuya esencia no puede ser comprendida por nadie más que por Él mismo; [es] espíritu purísimo, invisible, sin cuerpo, partes ni pasiones, el único que tiene inmortalidad y habita en luz inaccesible, quien es inmutable, inmenso, eterno, incomprensible, todopoderoso, infinito en todos los sentidos, santísimo, sapientísimo, libérrimo, absolutísimo, que obra todas las cosas conforme al consejo de Su inmutable y justísima voluntad, para Su gloria, [que es] amantísimo, graciabilísimo, misericordiosísimo, longanísimo, abundantísimo en bondad y verdad, que perdona la iniquidad, la transgresión y el pecado, [que es] remunerador de los que le buscan con diligencia, pero también justísimo y terribilísimo en Sus juicios, que aborrece todo pecado, y que de ninguna manera dará por inocente al culpable.
Leer el capítulo con sus pruebas →
«El Señor nuestro Dios»
En primer lugar, el párrafo comienza con una afirmación personalizada sobre Dios: Él es nuestro. Esto sirve como una llamada inmediata a la adoración, ya que las doctrinas que se van a expresar son intentos de resumir lo que la Biblia enseña sobre Aquel que ama y salva a Su pueblo.
James M. Renihan, Para el lector juicioso e imparcial (Confesionalidad Bautista, vol. II), Legado Bautista Confesional, cap. 2, sección «El único Dios verdadero».
Con reverencia y temor
Nuestros padres comprendieron que cualquier contemplación de Dios debe hacerse con reverencia y temor. Nuestro Señor Trino no es un espécimen de laboratorio para ser diseccionado y examinado. No podemos tratarle así. Es más bien un Dios glorioso que se nos ha revelado a Su manera.
James M. Renihan, Para el lector juicioso e imparcial (Confesionalidad Bautista, vol. II), Legado Bautista Confesional, cap. 2, sección «De Dios y la santísima trinidad».