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1693·La común fe
Pregunta 186 de 288
De la fe en Cristo

¿Y muestra siempre al alma dónde está la justicia justificadora?

Respuesta

Sí. Muestra que la justicia justificadora se halla solamente en el Señor Jesucristo, en lo que él ha hecho y sufrido en la carne (; ).

Leer los 2 textos de prueba (Reina-Valera)
Isaías 45:24-25
24Y se dirá de mí: Ciertamente en Jehová está la justicia y la fuerza; a él vendrán, y todos los que contra él se enardecen serán avergonzados. 25En Jehová será justificada y se gloriará toda la descendencia de Israel.
Filipenses 3:3-9
3Porque nosotros somos la circuncisión, los que en espíritu servimos a Dios y nos gloriamos en Cristo Jesús, no teniendo confianza en la carne. 4Aunque yo tengo también de qué confiar en la carne. Si alguno piensa que tiene de qué confiar en la carne, yo más: 5circuncidado al octavo día, del linaje de Israel, de la tribu de Benjamín, hebreo de hebreos; en cuanto a la ley, fariseo 6en cuanto a celo, perseguidor de la iglesia; en cuanto a la justicia que es en la ley, irreprensible. 7Pero cuantas cosas eran para mí ganancia, las he estimado como pérdida por amor de Cristo. 8Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo 9y ser hallado en él, no teniendo mi propia justicia, que es por la ley, sino la que es por la fe de Cristo, la justicia que es de Dios por la fe

En la Confesión de 1689

14.2 De la fe salvadora
Mediante esta fe, el cristiano cree que es verdad todo lo que está revelado en la Palabra por la autoridad de Dios mismo; y también percibe en esta una excelencia superior a todos los demás escritos y todas las cosas en el mundo. Pues esta declara la gloria de Dios en Sus atributos, la excelencia de Cristo en Su naturaleza y oficios, y el poder y la plenitud del Espíritu Santo en Sus obras y operaciones. Y de esta manera [el cristiano] es capacitado para confiar su alma a la verdad así creída; y también actúa de manera diferente según lo que contiene cada pasaje particular de la Palabra: rindiendo obediencia a los mandatos, temblando ante las amenazas y abrazando las promesas de Dios para esta vida y para la venidera. Pero los actos principales de la fe salvadora están directamente relacionados con Cristo: aceptarlo, recibirlo y descansar solo en Él para la justificación, la santificación y la vida eterna, en virtud del Pacto de Gracia. * Hch 24:14
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11.1 De la justificación
A quienes Dios llama eficazmente, Él también los justifica libre y gratuitamente, no infundiéndoles justicia, sino perdonando sus pecados y considerando y aceptando sus personas como justas; no por nada que haya sido obrado en ellos o hecho por ellos, sino solo por causa de Cristo; no imputándoles la fe misma, ni el acto de creer, ni otra obediencia evangélica alguna como su justicia; sino imputándoles la obediencia activa de Cristo a toda la ley y la obediencia pasiva [de Cristo] en Su muerte como su completa y única justicia, recibiendo ellos a Cristo y descansando en Él y en Su justicia mediante la fe; la cual no tienen de sí mismos, sino que es don de Dios.
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El artículo de la iglesia
La conocida observación, frecuentemente atribuida a Martín Lutero, de que la justificación es el artículo de una iglesia en pie o en decadencia, es ciertamente cierta. […] Más que ninguna otra doctrina, distinguió a las iglesias de la Reforma de Roma.
James M. Renihan, Para el lector juicioso e imparcial (Confesionalidad Bautista, vol. II), Legado Bautista Confesional, cap. 11, sección «De justificación».
La fe que posee a Cristo
… la fe de que está hablando Pablo en Romanos 4:5 no es la fe en sí misma, sino la fe que posee a Cristo. Hablamos de que un anillo vale una gran cantidad de dinero, si bien no es la banda lo que es tan valioso, sino el diamante incrustado en el anillo.
Samuel E. Waldron, Exposición de la Confesión Bautista de Fe de 1689, Evangelical Press, 1997, pp. 163–164.
No hay compromiso sin convicción
La convicción es la prueba del compromiso. Hay muchos en nuestros días que se suponen ser ‘cristianos comprometidos’, los cuales no creen en las grandes verdades del cristianismo: la creación, el pecado, el infierno, o la deidad, expiación o resurrección de Cristo.
Samuel E. Waldron, Exposición de la Confesión Bautista de Fe de 1689, Evangelical Press, 1997, p. 192.