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1693·La común fe
Pregunta 35 de 114
La aplicación de la redención

¿De qué beneficios participan en esta vida los que son llamados eficazmente?

Respuesta

Los que son llamados eficazmente participan en esta vida de la justificación, la adopción, la santificación y de los varios beneficios que en esta vida acompañan o se derivan de estos.

Exposición de Beddome

Cada parte de la respuesta, desarrollada en preguntas y respuestas con su prueba bíblica.

  1. ¿Es el llamamiento eficaz un gran beneficio? Sí.
    «La piedad es provechosa para todo» —
  2. ¿Es un beneficio inmediato? Sí.
    «Si queréis y obedecéis, comeréis lo mejor de la tierra» —
  3. ¿[Es] un beneficio eterno? Sí.
    «Pues tiene promesa para la vida presente y también para la futura» —
  4. ¿Conduce [el llamamiento eficaz] a un estado de gracia? Sí.
    «Porque no estamos bajo la ley, sino bajo la gracia» —
  5. ¿[Conduce el llamamiento eficaz] a un estado de consolación? Sí.
    «Porque los que hemos creído entramos en ese reposo» —
  6. ¿[Conduce el llamamiento eficaz] a un estado de santidad? Sí.
    «Dios no nos ha llamado a impureza, sino a santificación» —
  7. ¿Es este llamamiento eficaz la garantía de la gloria eterna? Sí.
    «Porque gracia y gloria da el SEÑOR; nada bueno niega a los que andan en integridad» —
  1. ¿Son justificados aquellos que son llamados eficazmente? Sí.
    «A los que llamó, a [esos] también justificó» —
  2. ¿Es la justificación un gran privilegio? Sí.
    «Cuán bienaventurado es el hombre a quien el SEÑOR no culpa de iniquidad» —
  3. ¿Es la justificación el privilegio seguro y duradero de todos los santos? Sí,
    «No hay ahora condenación para los que están en Cristo Jesús» —
  4. ¿Están todos los demás excluidos [de la justificación]? Sí.
    «Porque veo que estás en hiel de amargura y en cadena de iniquidad» —
  1. ¿Son adoptados todos aquellos que son llamados eficazmente? Sí.
    «Todos sois hijos de Dios mediante la fe en Cristo Jesús» —
  2. ¿Es la adopción un gran ejemplo del amor de Dios? Sí.
    «Mirad cuán gran amor nos ha otorgado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios» —
  3. ¿Y [es la adopción] una gran bendición para los hombres? Sí.
    «Y si hijos, también herederos» —
  4. ¿También son santificados [todos] ellos? Sí.
    «Han sido santificados en Cristo Jesús» —
  5. ¿Y sin la santificación sería incompleta su felicidad? Sí.
    «Buscad la santidad, sin la cual nadie verá al Señor» —
  1. ¿Tienen aquellos que son llamados eficazmente el derecho de participar de todas las demás bendiciones del pacto? Sí.
    «Todo es vuestro» —
  2. ¿Pueden ellos recibir la consolación [que proviene] de todas las demás bendiciones del pacto? Sí.
    «Como no teniendo nada, aunque poseyéndolo todo» —
  3. ¿Y es este el caso de [todos] ellos sin excepción? Sí.
    «Pues el mismo Señor es Señor de todos, abundando en riquezas para todos los que le invocan» —
Leer los 18 textos de prueba (Reina-Valera)
1 Timoteo 4:8
porque el ejercicio corporal para poco es provechoso, pero la piedad para todo aprovecha, pues tiene promesa de esta vida presente, y de la venidera.
Isaías 1:19
Si quisiereis y oyereis, comeréis el bien de la tierra
Romanos 6:15
¿Qué, pues? ¿Pecaremos, porque no estamos bajo la ley, sino bajo la gracia? En ninguna manera.
Hebreos 4:3
Pero los que hemos creído entramos en el reposo, de la manera que dijo: aunque las obras suyas estaban acabadas desde la fundación del mundo.
1 Tesalonicenses 4:7
Pues no nos ha llamado Dios a inmundicia, sino a santificación.
Salmos 84:11
Porque sol y escudo es Jehová Dios; Gracia y gloria dará Jehová. No quitará el bien a los que andan en integridad.
Romanos 8:30
Y a los que predestinó, a éstos también llamó; y a los que llamó, a éstos también justificó; y a los que justificó, a éstos también glorificó.
Salmos 32:2
Bienaventurado el hombre a quien Jehová no culpa de iniquidad, Y en cuyo espíritu no hay engaño.
Romanos 8:1
Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu.
Hechos 8:23
porque en hiel de amargura y en prisión de maldad veo que estás.
Gálatas 3:26
pues todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús
1 Juan 3:1
Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a él.
Romanos 8:17
Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados.
1 Corintios 1:2
a la iglesia de Dios que está en Corinto, a los santificados en Cristo Jesús, llamados a ser santos con todos los que en cualquier lugar invocan el nombre de nuestro Señor Jesucristo, Señor de ellos y nuestro:
Hebreos 12:14
Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor.
1 Corintios 3:22
sea Pablo, sea Apolos, sea Cefas, sea el mundo, sea la vida, sea la muerte, sea lo presente, sea lo por venir, todo es vuestro
2 Corintios 6:10
como entristecidos, mas siempre gozosos; como pobres, mas enriqueciendo a muchos; como no teniendo nada, mas poseyéndolo todo.
Romanos 10:12
Porque no hay diferencia entre judío y griego, pues el mismo que es Señor de todos, es rico para con todos los que le invocan

En la Confesión de 1689

11.1 De la justificación
A quienes Dios llama eficazmente, Él también los justifica libre y gratuitamente, no infundiéndoles justicia, sino perdonando sus pecados y considerando y aceptando sus personas como justas; no por nada que haya sido obrado en ellos o hecho por ellos, sino solo por causa de Cristo; no imputándoles la fe misma, ni el acto de creer, ni otra obediencia evangélica alguna como su justicia; sino imputándoles la obediencia activa de Cristo a toda la ley y la obediencia pasiva [de Cristo] en Su muerte como su completa y única justicia, recibiendo ellos a Cristo y descansando en Él y en Su justicia mediante la fe; la cual no tienen de sí mismos, sino que es don de Dios.
Leer el capítulo con sus pruebas →
12.1 De la adopción
A todos aquellos que son justificados, Dios se dignó conceder (en Su único Hijo Jesucristo y por causa de Él) el hacerlos partícipes de la gracia de la adopción; por la cual son incluidos en el número de los hijos de Dios y gozan de sus libertades y privilegios; tienen Su Nombre escrito sobre ellos, reciben el Espíritu de adopción, tienen entrada al Trono de la gracia con confianza, son capacitados para clamar: «¡Abba! ¡Padre!», son objetos de compasión, son protegidos, provistos y disciplinados por Él como por un padre; pero nunca son desechados; sino que son sellados para el día de la redención y heredan las promesas como herederos de la salvación eterna.
Leer el capítulo con sus pruebas →
13.1 De la santificación
Aquellos que son unidos a Cristo, [que son] llamados eficazmente y regenerados, puesto que tienen un nuevo corazón creado en ellos y un nuevo Espíritu [puesto] en ellos en virtud de la muerte y resurrección de Cristo, también son santificados cada vez más, real y personalmente, en virtud [también] de la muerte y resurrección de Cristo, mediante Su Palabra y por Su Espíritu que habitan en ellos; el dominio de todo el cuerpo de pecado es destruido, y los diversos deseos desordenados del mismo son cada vez más debilitados y mortificados; y ellos [son] cada vez más vivificados y fortalecidos en todas las gracias salvadoras, para la práctica de toda santidad de la verdad, sin la cual nadie verá al Señor.
Leer el capítulo con sus pruebas →
El artículo de la iglesia
La conocida observación, frecuentemente atribuida a Martín Lutero, de que la justificación es el artículo de una iglesia en pie o en decadencia, es ciertamente cierta. […] Más que ninguna otra doctrina, distinguió a las iglesias de la Reforma de Roma.
James M. Renihan, Para el lector juicioso e imparcial (Confesionalidad Bautista, vol. II), Legado Bautista Confesional, cap. 11, sección «De justificación».
La fe que posee a Cristo
… la fe de que está hablando Pablo en Romanos 4:5 no es la fe en sí misma, sino la fe que posee a Cristo. Hablamos de que un anillo vale una gran cantidad de dinero, si bien no es la banda lo que es tan valioso, sino el diamante incrustado en el anillo.
Samuel E. Waldron, Exposición de la Confesión Bautista de Fe de 1689, Evangelical Press, 1997, pp. 163–164.
Qué es la adopción
La adopción es un cambio en la posición legal de esclavo a la de hijo de Dios que tiene lugar por fe en el momento de la unión con Cristo, pero que se revelará públicamente en la resurrección.
Samuel E. Waldron, Exposición de la Confesión Bautista de Fe de 1689, Evangelical Press, 1997, p. 175.
Todo es gracia
Al leer y considerar estos dones, debemos recordar que todos son de gracia. Las bendiciones de la salvación nunca son recompensas por buen comportamiento, ni son salarios debidos por servicios prestados. Son dones, surgidos de la complacencia de Dios.
James M. Renihan, Para el lector juicioso e imparcial (Confesionalidad Bautista, vol. II), Legado Bautista Confesional, cap. 12, sección «Las bendiciones de la adopción».
La disciplina del Padre
La mano castigadora del Padre no indica en modo alguno separación de la familia en la que han sido acogidos. Al contrario, esta disciplina divina demuestra que son amados y que nunca serán desechados.
James M. Renihan, Para el lector juicioso e imparcial (Confesionalidad Bautista, vol. II), Legado Bautista Confesional, cap. 12, sección «Las bendiciones de la adopción».
Unidos a Cristo
Aunque esta es la primera mención explícita de la unión con Cristo en 2CFL, el principio teológico expresado por el término es un axioma de la soteriología reformada.
James M. Renihan, Para el lector juicioso e imparcial (Confesionalidad Bautista, vol. II), Legado Bautista Confesional, cap. 13, sección «Definición de la santificación».
Primero lo que somos, después lo que hacemos
¿Qué es un indicativo y qué es un imperativo? La declaración: ‘Sois... nación santa’ es un indicativo (1 P. 2:9). El mandato: ‘Sed santos’ es un imperativo (1 P. 1:15). […] En primer lugar, la relación no es reversible. El indicativo es siempre primero, después el imperativo.
Samuel E. Waldron, Exposición de la Confesión Bautista de Fe de 1689, Evangelical Press, 1997, p. 184.