Pregunta 85 de 158
Los Diez Mandamientos
¿Qué enseñan los cuatro primeros mandamientos?
Respuesta
Nuestro deber para con Dios (; ).
Leer los 2 textos de prueba (Reina-Valera)
- Éxodo 20:1-11
- 1Y habló Dios todas estas palabras, diciendo: 2Yo soy Jehová tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, de casa de servidumbre. 3No tendrás dioses ajenos delante de mí. 4No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. 5No te inclinarás a ellas, ni las honrarás; porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen, 6y hago misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos. 7No tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano; porque no dará por inocente Jehová al que tomare su nombre en vano. 8Acuérdate del día de reposo para santificarlo. 9Seis días trabajarás, y harás toda tu obra; 10mas el séptimo día es reposo para Jehová tu Dios; no hagas en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni tu extranjero que está dentro de tus puertas. 11Porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar, y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto, Jehová bendijo el día de reposo y lo santificó.
- Deuteronomio 5:6-15
- 6Yo soy Jehová tu Dios, que te saqué de tierra de Egipto, de casa de servidumbre. 7No tendrás dioses ajenos delante de mí. 8No harás para ti escultura, ni imagen alguna de cosa que está arriba en los cielos, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. 9No te inclinarás a ellas ni las servirás; porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen, 10y que hago misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos. 11No tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano; porque Jehová no dará por inocente al que tome su nombre en vano. 12Guardarás el día de reposo para santificarlo, como Jehová tu Dios te ha mandado. 13Seis días trabajarás, y harás toda tu obra; 14mas el séptimo día es reposo a Jehová tu Dios; ninguna obra harás tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu sierva, ni tu buey, ni tu asno, ni ningún animal tuyo, ni el extranjero que está dentro de tus puertas, para que descanse tu siervo y tu sierva como tú. 15Acuérdate que fuiste siervo en tierra de Egipto, y que Jehová tu Dios te sacó de allá con mano fuerte y brazo extendido; por lo cual Jehová tu Dios te ha mandado que guardes el día de reposo.
En la Confesión de 1689
19.1 De la ley de Dios
Dios dio a Adán una ley de obediencia universal, escrita en su corazón, y un precepto específico de no comer del fruto del árbol del conocimiento del bien y del mal; por medio de los cuales obligó a Adán y a toda su posteridad a una obediencia personal, completa, estricta y perpetua; prometió la vida por su cumplimiento y amenazó su transgresión con la muerte; y dotó a Adán de poder y capacidad para guardarlos.Leer el capítulo con sus pruebas →
19.2 De la ley de Dios
La misma ley que fue escrita por primera vez en el corazón del hombre continuó siendo una regla perfecta de justicia después de la Caída; y fue dada por Dios en el monte Sinaí, en Diez Mandamientos, y escrita en dos tablas [de piedra]; los cuatro primeros [mandamientos] que contienen nuestro deber para con Dios, y los otros seis [que contienen] nuestro deber hacia el hombre.Leer el capítulo con sus pruebas →