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1693·La común fe
Pregunta 61 de 158
El Pacto de Gracia

¿Qué es la santificación?

Respuesta

Que Dios hace que {esos} pecadores crezcan en santidad de corazón y conducta (; ; ).

Leer los 3 textos de prueba (Reina-Valera)
Efesios 5:25-27
25Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella, 26para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra, 27a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha.
Filipenses 2:12-13
12Por tanto, amados míos, como siempre habéis obedecido, no como en mi presencia solamente, sino mucho más ahora en mi ausencia, ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor, 13porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad.
1 Tesalonicenses 5:23
Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo.

En la Confesión de 1689

11.1 De la justificación
A quienes Dios llama eficazmente, Él también los justifica libre y gratuitamente, no infundiéndoles justicia, sino perdonando sus pecados y considerando y aceptando sus personas como justas; no por nada que haya sido obrado en ellos o hecho por ellos, sino solo por causa de Cristo; no imputándoles la fe misma, ni el acto de creer, ni otra obediencia evangélica alguna como su justicia; sino imputándoles la obediencia activa de Cristo a toda la ley y la obediencia pasiva [de Cristo] en Su muerte como su completa y única justicia, recibiendo ellos a Cristo y descansando en Él y en Su justicia mediante la fe; la cual no tienen de sí mismos, sino que es don de Dios.
Leer el capítulo con sus pruebas →
13.1 De la santificación
Aquellos que son unidos a Cristo, [que son] llamados eficazmente y regenerados, puesto que tienen un nuevo corazón creado en ellos y un nuevo Espíritu [puesto] en ellos en virtud de la muerte y resurrección de Cristo, también son santificados cada vez más, real y personalmente, en virtud [también] de la muerte y resurrección de Cristo, mediante Su Palabra y por Su Espíritu que habitan en ellos; el dominio de todo el cuerpo de pecado es destruido, y los diversos deseos desordenados del mismo son cada vez más debilitados y mortificados; y ellos [son] cada vez más vivificados y fortalecidos en todas las gracias salvadoras, para la práctica de toda santidad de la verdad, sin la cual nadie verá al Señor.
Leer el capítulo con sus pruebas →
El artículo de la iglesia
La conocida observación, frecuentemente atribuida a Martín Lutero, de que la justificación es el artículo de una iglesia en pie o en decadencia, es ciertamente cierta. […] Más que ninguna otra doctrina, distinguió a las iglesias de la Reforma de Roma.
James M. Renihan, Para el lector juicioso e imparcial (Confesionalidad Bautista, vol. II), Legado Bautista Confesional, cap. 11, sección «De justificación».
La fe que posee a Cristo
… la fe de que está hablando Pablo en Romanos 4:5 no es la fe en sí misma, sino la fe que posee a Cristo. Hablamos de que un anillo vale una gran cantidad de dinero, si bien no es la banda lo que es tan valioso, sino el diamante incrustado en el anillo.
Samuel E. Waldron, Exposición de la Confesión Bautista de Fe de 1689, Evangelical Press, 1997, pp. 163–164.
Unidos a Cristo
Aunque esta es la primera mención explícita de la unión con Cristo en 2CFL, el principio teológico expresado por el término es un axioma de la soteriología reformada.
James M. Renihan, Para el lector juicioso e imparcial (Confesionalidad Bautista, vol. II), Legado Bautista Confesional, cap. 13, sección «Definición de la santificación».
Primero lo que somos, después lo que hacemos
¿Qué es un indicativo y qué es un imperativo? La declaración: ‘Sois... nación santa’ es un indicativo (1 P. 2:9). El mandato: ‘Sed santos’ es un imperativo (1 P. 1:15). […] En primer lugar, la relación no es reversible. El indicativo es siempre primero, después el imperativo.
Samuel E. Waldron, Exposición de la Confesión Bautista de Fe de 1689, Evangelical Press, 1997, p. 184.