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1693·La común fe
Pregunta 7 de 114
Lo que el hombre debe creer acerca de Dios

¿Qué es Dios?

Respuesta

Dios es Espíritu (), es infinito (), eterno () e inmutable (), en su ser (), sabiduría (), poder (), santidad (), justicia, bondad y verdad ().

Leer los 9 textos de prueba (Reina-Valera)
Juan 4:24
Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren.
Job 11:7-9
7¿Descubrirás tú los secretos de Dios? ¿Llegarás tú a la perfección del Todopoderoso? 8Es más alta que los cielos; ¿qué harás? Es más profunda que el Seol; ¿cómo la conocerás? 9Su dimensión es más extensa que la tierra, Y más ancha que el mar.
Salmos 90:2
Antes que naciesen los montes Y formases la tierra y el mundo, Desde el siglo y hasta el siglo, tú eres Dios.
Santiago 1:17
Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación.
Éxodo 3:14
Y respondió Dios a Moisés: YO SOY EL QUE SOY. Y dijo: Así dirás a los hijos de Israel: YO SOY me envió a vosotros.
Salmos 147:5
Grande es el Señor nuestro, y de mucho poder; Y su entendimiento es infinito.
Apocalipsis 4:8
Y los cuatro seres vivientes tenían cada uno seis alas, y alrededor y por dentro estaban llenos de ojos; y no cesaban día y noche de decir: Santo, santo, santo es el Señor Dios Todopoderoso, el que era, el que es, y el que ha de venir.
Apocalipsis 15:4
¿Quién no te temerá, oh Señor, y glorificará tu nombre? pues sólo tú eres santo; por lo cual todas las naciones vendrán y te adorarán, porque tus juicios se han manifestado.
Éxodo 34:6-7
6Y pasando Jehová por delante de él, proclamó: ¡Jehová! ¡Jehová! fuerte, misericordioso y piadoso; tardo para la ira, y grande en misericordia y verdad 7que guarda misericordia a millares, que perdona la iniquidad, la rebelión y el pecado, y que de ningún modo tendrá por inocente al malvado; que visita la iniquidad de los padres sobre los hijos y sobre los hijos de los hijos, hasta la tercera y cuarta generación.

En la Confesión de 1689

2.1 De Dios y de la Santa Trinidad
El Señor nuestro Dios es un solo y único Dios vivo y verdadero; cuya subsistencia está en Él mismo y es de Él mismo, infinito en ser y perfección, cuya esencia no puede ser comprendida por nadie más que por Él mismo; [es] espíritu purísimo, invisible, sin cuerpo, partes ni pasiones, el único que tiene inmortalidad y habita en luz inaccesible, quien es inmutable, inmenso, eterno, incomprensible, todopoderoso, infinito en todos los sentidos, santísimo, sapientísimo, libérrimo, absolutísimo, que obra todas las cosas conforme al consejo de Su inmutable y justísima voluntad, para Su gloria, [que es] amantísimo, graciabilísimo, misericordiosísimo, longanísimo, abundantísimo en bondad y verdad, que perdona la iniquidad, la transgresión y el pecado, [que es] remunerador de los que le buscan con diligencia, pero también justísimo y terribilísimo en Sus juicios, que aborrece todo pecado, y que de ninguna manera dará por inocente al culpable.
Leer el capítulo con sus pruebas →
2.2 De Dios y de la Santa Trinidad
Puesto que Dios tiene en Sí mismo y de Sí mismo toda vida, gloria, bondad y bienaventuranza, es el único todosuficiente en Sí mismo y para Sí mismo, pues no tiene necesidad de ninguna de las criaturas que ha hecho ni deriva gloria alguna de ellas, sino que solamente manifiesta Su gloria en ellas, por medio de ellas, hacia ellas y sobre ellas; Él es la única fuente de todo ser, de quien, por medio de quien y para quien son todas las cosas, y tiene soberanísimo dominio sobre todas las criaturas para hacer por medio de ellas, para ellas o sobre ellas todo lo que le agrade. Todas las cosas están al descubierto y desnudas ante Sus ojos, Su conocimiento es infinito, infalible e independiente de la criatura, de modo que para Él no hay nada contingente o incierto. Es santísimo en todos Sus consejos, en todas Sus obras y en todos Sus mandatos. A Él se le debe , por parte de los ángeles y los hombres, toda adoración, servicio u obediencia que como criaturas deben al Creador, y cualquier cosa adicional que a Él le agrade requerir de ellos.
Leer el capítulo con sus pruebas →
«El Señor nuestro Dios»
En primer lugar, el párrafo comienza con una afirmación personalizada sobre Dios: Él es nuestro. Esto sirve como una llamada inmediata a la adoración, ya que las doctrinas que se van a expresar son intentos de resumir lo que la Biblia enseña sobre Aquel que ama y salva a Su pueblo.
James M. Renihan, Para el lector juicioso e imparcial (Confesionalidad Bautista, vol. II), Legado Bautista Confesional, cap. 2, sección «El único Dios verdadero».
Con reverencia y temor
Nuestros padres comprendieron que cualquier contemplación de Dios debe hacerse con reverencia y temor. Nuestro Señor Trino no es un espécimen de laboratorio para ser diseccionado y examinado. No podemos tratarle así. Es más bien un Dios glorioso que se nos ha revelado a Su manera.
James M. Renihan, Para el lector juicioso e imparcial (Confesionalidad Bautista, vol. II), Legado Bautista Confesional, cap. 2, sección «De Dios y la santísima trinidad».
El dominio de Dios
Por esta razón, Dios tiene dominio. No es algo que se le haya dado, ni siquiera algo que Él tome. Es suyo en virtud de su propia existencia. Él es el creador, el alfarero, y sus criaturas son simplemente sus súbditos. Ni más ni menos. Tiene derecho a hacer con ellas lo que le plazca.
James M. Renihan, Para el lector juicioso e imparcial (Confesionalidad Bautista, vol. II), Legado Bautista Confesional, cap. 2, sección «Las relaciones exteriores de Dios».