Saltar al contenido
1693·La común fe
Pregunta 5 de 114
Introducción: Dios y las Escrituras

¿Pueden todos los hombres hacer uso de las Santas Escrituras?

Respuesta

A todos los hombres no solo se les permite, sino que se les ordena y exhorta a leer, escuchar y entender las Santas Escrituras (; ; ; ).

Leer los 4 textos de prueba (Reina-Valera)
Juan 5:39
Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí
Deuteronomio 17:18-19
18Y cuando se siente sobre el trono de su reino, entonces escribirá para sí en un libro una copia de esta ley, del original que está al cuidado de los sacerdotes levitas 19y lo tendrá consigo, y leerá en él todos los días de su vida, para que aprenda a temer a Jehová su Dios, para guardar todas las palabras de esta ley y estos estatutos, para ponerlos por obra
Apocalipsis 1:3
Bienaventurado el que lee, y los que oyen las palabras de esta profecía, y guardan las cosas en ella escritas; porque el tiempo está cerca.
Hechos 8:30
Acudiendo Felipe, le oyó que leía al profeta Isaías, y dijo: Pero ¿entiendes lo que lees?

En la Confesión de 1689

1.7 De las Santas Escrituras
No todas las cosas en la Escritura son igualmente claras en sí mismas, ni son igualmente claras para todos; sin embargo, aquellas cosas que es necesario conocer, creer y observar para salvación se proponen y exponen tan claramente en uno u otro lugar de la Escritura que no solo los alfabetizados sino también los que no lo son pueden alcanzar una comprensión suficiente de tales cosas mediante el debido uso de los medios ordinarios.
Leer el capítulo con sus pruebas →
1.8 De las Santas Escrituras
El Antiguo Testamento en hebreo (que era el idioma nativo del pueblo de Dios en la antigüedad) y el Nuevo Testamento en griego (que, en el tiempo en que fue escrito, era por lo general el idioma más conocido entre las naciones), siendo inspirados directamente por Dios y guardados puros en todas las épocas por Su singular cuidado y providencia, son ―por lo tanto― auténticos; así que, en todas las controversias religiosas, la Iglesia debe apelar a estos finalmente . Pero, debido a que estos idiomas originales no son conocidos por todo el pueblo de Dios, el cual tiene derecho a las Escrituras y estas le conciernen, y [debido a que] se le manda leerlas y escudriñarlas en el temor de Dios, por lo tanto, deben ser traducidas a la lengua común de toda nación a la que sean llevadas, para que, habitando en abundancia la Palabra de Dios en todos, lo adoren de una manera aceptable, y [para que,] por medio de la paciencia y el consuelo de las Escrituras, tengan esperanza.
Leer el capítulo con sus pruebas →
Una Biblia clara no hace innecesarios a los maestros
Hay varias implicaciones prácticas. Debemos rechazar el individualismo moderno. Necesitamos guías en la Escritura. Debemos mantener actitudes dóciles y humildes hacia nuestros instructores en la fe. Debemos recibir su instrucción y escudriñar las Escrituras. […] Debe ser una prioridad para cada cristiano ponerse a sí mismo y a su familia bajo un ministerio fiel de la Palabra.
Samuel E. Waldron, Exposición de la Confesión Bautista de Fe de 1689, Evangelical Press, 1997, p. 54.
¿Es Palabra de Dios mi Biblia traducida?
Hay autoridad genuina tanto en los originales como en las traducciones válidas. Por eso los cristianos pueden señalar sus Biblias traducidas y decir: ―Esta es la Palabra de Dios. En la medida en que es una traducción fiel del texto original, conlleva la autoridad del original. […] Ninguna traducción ha sido reinspirada. Solo los textos originales de la Escritura son inspirados.
James M. Renihan, Para el lector juicioso e imparcial (Confesionalidad Bautista, vol. II), Legado Bautista Confesional, cap. 1, sección «En cuanto a su forma y transmisión».
Keach y la preservación del texto
Benjamin Keach aborda este tópico en su ensayo titulado De la autoridad divina de las Santas Escrituras. Contrasta la preservación de la Escritura con la pérdida de otros libros sagrados (paganos) de la antigüedad, calificando esta preservación de «poco menos que milagrosa»
James M. Renihan, Para el lector juicioso e imparcial (Confesionalidad Bautista, vol. II), Legado Bautista Confesional, cap. 1, sección «En cuanto a su forma y transmisión».